24ene/16

WINTERREISE. WILHELM MÜLLER. SCHUBERT

11211509 e1453622252116 WINTERREISE. WILHELM MÜLLER. SCHUBERT

En el último año de su vida, el compositor austriaco Franz Schubert (Viena 1797-1828) compuso un ciclo de lieder (canciones) sobre poemas del escritor alemán Wilhelm Müller (Dessau 1794, 1827) que tituló  “Winterreise” o “Viaje de invierno”. Esta composición, a mi parecer, refleja la perfecta comunión entre poemas y música. Se unen los trabajos de dos artistas de descomunal sensibilidad para dar al mundo una de las piezas musicales más bellas que ustedes puedan escuchar. Sencillamente maravilloso. Hay una grabación de referencia, la del barítono Dietrich Fischer-Dieskau con el pianista Gerald Moore de 1972 que encontrarán en Deutsch Grammophon y que les recomiendo y ustedes entenderán la razón.

Aquí, al ser este un blog de literatura, me centraré en algunos de los poemas que se recogen en “Winterreise” y que son, por otra parte, los que más me gustan. Se trata de las poesías o lieder número:  1, 5, 11 y 24. El trabajo consta de 24 canciones que cuentan una triste historia de amor.

En la primera canción titulada “Gute Nacht”, “Buenas noches” se nos presenta al amado que cuenta el final de una historia de amor en la que desconocemos la razón por la cual el amor se ha acabado. En las siguientes canciones-versos se nos irá narrando la historia a través de estos poemas que hacen de la pieza, una sucesión de notas desgarradoras a la vez maravillosas, a veces tiernas, a veces ingenuas, a veces dolorosas e incluso a veces algo esperanzadoras, para volver a la tristeza que el invierno se encarga, además, de aderezar.

Este primer poema es hermoso, sencillamente bello. Ese último verso lo dice todo:

“Cuando paso por ella te escribo

en la puerta “buenas noches”

para que puedas ver

que he pensado en ti”

 

Buenas Noches

“Como un extraño llegué,
parto también como un extraño.
Mayo fue benévolo conmigo
y me dio muchos ramos de flores.
La muchacha habló de amor,
su madre incluso de boda.
Ahora el mundo es tan lóbrego,
el camino está oculto por la nieve.
No puedo elegir
la hora de mi viaje,
he de encontrar el camino
en medio de esta oscuridad.
Me acompaña una sombra
que proyecta la luna,
y por los blancos campos
busco huellas de animales.
(…)
El amor gusta de vagar sin rumbo
-así lo ha hecho Dios-
de un lado para otro.
(…)
¡Amada mía, buenas noches!
No perturbaré tus sueños,
sería horrible para tu reposo,
no escucharás mis pasos.
¡Chito, chito, la puerta está cerrada!
Cuando paso por ella te escribo
en la puerta “buenas noches”
para que puedas ver
que he pensado en ti.

“El organillero”, “Der Leiermann” es la última canción del ciclo y en ella se encierra un poema desgarrador. Sublime.

“Al otro lado del pueblo
se ve un organillero,
y con dedos ateridos,
gira el manubrio como puede.
Descalzo sobre el hielo,
se tambalea a uno y otro lado
y su pequeño plato
está siempre vacío.
Nadie quiere escucharlo,
nadie lo mira,
y los perros gruñen
alrededor del viejo.
(…)
Anciano prodigioso,
¿puedo irme contigo?,
¿quieres tocar tu organillo
mientras yo canto?”

Las notas de la quinta canción “Der Lindenbaum” o “El tilo” son magistrales. Esta canción, al igual que la primera tienen un inicio embaucador. Es una de las canciones más populares del ciclo. El tilo, en la literatura romántica simboliza el hogar y la seguridad. El hombre evoca el árbol, quiere encontrar en él el reposo a su dolor.

“Junto a la fuente, frente a la puerta
se alza un tilo.
Soñé bajo sus sombras
tantos dulces sueños.
Tallé en su corteza
tantas palabra de amor;
siempre me atraía hacia él
en la alegría y en la pena.
(…)

Y sus ramas susurraron
como si me llamaran:
¡Ven aquí, compañero
aquí encontrarás reposo!

(…)
Hace  ya muchas horas
que me alejé de aquel lugar,
y no dejo de oír esos susurros:
¡aquí encontrarás reposo!”

Y terminaré con “Sueño de primavera” que ocupa el puesto número once del ciclo. “Frühlingstraum”. Me fascina este poema por muchas cosas, pero sobre todo por este verso:

“¿Se ríen del soñador

que vio flores en invierno?”

Que maravilla de verso, que belleza inigualable.

“Soñé con flores multicolores
tal como florecen en mayo;
Soñé con verdes praderas,
con el grito alegre de los pájaros.

Y cuando el gallo cantaba,
se hallaban mis ojos abiertos;
Allá estaba frío y siniestro,
Cantan los cuervos en el techo.

¿Quién ha pintado las hojas

en el alféizar de la ventana?
¿Se ríen del soñador,
que vio flores en invierno?
Soñé en el amor, sobre al amor,
en una hermosa doncella,
en corazones y en besos,
en delicia y bienaventuranza.
Y cuando el gallo cantaba,
se hallaba mi corazón despierto.
Hoy me encuentro aquí yo solo,
y recuerdo aquel sueño.
(…)”

Johann Ludwig Wilhelm Müller fue el autor de estos bellísimos poemas que inspiraron a Schubert sus ciclos de canciones “Winterreise”, publicado en 1827 y “Die schöne Müllerin”, “La bella molinera”, 1920.

Los primeros poemas del poeta alemán aparecieron en 1816 en una antología de corte patriótico titulada “Bundesblüten”, en la que publicaban varios escritores que narraban la lucha de la nación alemana contra el invasor francés.

20ene/16

PROMESAS ROTAS. MUCHAS GRACIAS A LADY GREGORY

01052094 e1453315258729 PROMESAS ROTAS. MUCHAS GRACIAS A LADY GREGORY

 

“Promesas rotas” es el más bello poema de amor que hasta ahora he leído. Creía haber leído los más sublimes versos de amor hasta que me topé con estas líneas que la dramaturga anglo-irlandesa y recopiladora de folclore, Lady Isabella Gregory (Roxborough, Condado de Galway, 1852, Coole Park, Condado de Galway 1932) tradujo al inglés desde el irlandés. Un bellísimo poema popular irlandés, de autor desconocido, que cuando lo lean no podrán olvidar jamás.

 

“Es tarde, anoche, el perro hablaba de ti;

el pájaro hablaba de ti en el profundo pantano.

Decía que tu eres el ave solitaria a través del bosque

y que, probablemente, sigas sin pareja hasta que me encuentres.

Que me diste tu palabra y me mentiste

y que estarías junto a mí cuando se reunieran los rebaños.

Te llamé con un silbido y trescientos gritos

pero allí no había más que un corderillo balando.

Me prometiste algo difícil de conseguir,

un barco de oro bajo un mástil de plata;

doce ciudades cada una de ellas con un mercado

y un bello patio blanco al lado del mar.

Me prometiste algo que no es posible,

que me regalarías unos guantes de piel de pescado;

que me regalarías unos zapatos de piel de pájaro

y un vestido de la mejor seda de Irlanda.

Mi madre me dijo que no hablara contigo ni hoy

ni mañana, ni el domingo;

pero eligió un mal momento para decírmelo;

fue como cerrar la puerta cuando ya habían robado la casa.

Tú me has dejado sin este,

tú me has dejado sin oeste,

me has dejado sin lo que había de mí

y sin lo que había detrás de mí,

tú me has quitado la luna,

tú me has quitado el sol también

y mi terror es inmenso.

Tú, incluso, me has arrebatado a Dios.”

05ene/16

LOS MUERTOS. DUBLINESES. JAMES JOYCE

IMG 30551 e1452020259749 LOS MUERTOS. DUBLINESES. JAMES JOYCE

“… siempre hay en reuniones como ésta pensamientos tristes que vendrán a nuestra mente; recuerdos del pasado, de nuestra juventud, de los cambios, de esas casas ausentes que echamos de menos esta noche. Nuestro paso por la vida está cubierto de tales memorias dolorosas y si fuéramos a cavilar sobre las mismas, no tendríamos ánimo para continuar valerosos nuestra vida cotidiana entre los seres vivientes. Tenemos todos deberes vivos y vivos afectos que reclaman, y con razón reclaman, nuestro esfuerzo más constante y tenaz.”

(Discurso de Gabriel Conroy ante los asistentes a la cena)

 

Una cena de Navidad. Probablemente se celebra la fiesta de la Epifanía. Una ciudad, Dublín y el año, 1914. Como cada año, por esta fechas, Miss Kate y Miss Julia, las hermanas Markon, organizan un baile y una cena, con ganso asado y el tradicional pudding, para deleite de sus familiares, viejos amigos y alumnos de las señoritas. Todos acuden a la sombría y espigada casa de la isla de Usher, entre ellos un famoso tenor retirado Bartule D Arcy, un protestante llamado, Mr. Browne, Molly Ivors, mujer independiente de gran personalidad,  Mary Jane, sobrina de las anfitrionas que vive con ellas, Freddy Malins, amigo de Gabriel Conroy, sobrino de las hermanas Markon y, por supuesto éste último con su esposa Gretta Conroy.

La atmósfera es ideal. Fuera nieva y dentro de la casa se respira hogar, deliciosa cocina, música, buenas costumbres, tranquilidad, fraternidad y buen humor. Pero, todos los asistentes, estarán ajenos, desde el comienzo hasta el final, de lo que ocurre entre el matrimonio Conroy, todos los personajes y nosotros, los lectores de este maravilloso cuento que les invito a abrir esta noche, víspera de reyes, titulado “Los muertos”, “The Dead”, en su título original, y que forma parte del libro de relatos escrito por el escritor irlandés James Joyce ( Dublín 1882, Zúrich, 1941) bajo el titulo “Dublineses”, 1914. Consta de quince textos, y el que a continuación les he presentado es el más extenso de cuantos conforman la obra. Este relato, del que hoy escribo, está considerado como uno de los mejores cuentos en lengua inglesa de todos los tiempos.

Es sublime, delicioso, exquisito y sorprendente hasta el final, lo que le hace único, es una maravilla literaria dentro de un género que adoro, el cuento, y en particular, los relatos ambientados en Navidad. Junto con sus novelas “Ulises” (1922) y “Retrato del artista adolescente” (1916), es “Dubliners”, las tres obras más importantes de Joyce, uno de los autores más influyentes y brillantes del siglo XX. Además de representante destacado de la corriente literaria de vanguardia denominada Modernismo Anglosajón, que cuenta también con las figuras de T.S.Eliot y Virginia Woolf, entre otros literatos.

Gretta Conroy  calla muchos secretos, quizás ha callado demasiado tiempo y quizás esto le ha hecho sufrir en numerosas ocasiones. Aunque, presumiblemente, de su parte, tiene a un marido que la adora, y unos hijos que conforman una familia, de nuevo, presumiblemente, idílica. Pero… ¿qué secreto puede guardar una mujer extremadamente sensible en su corazón? Quizás ese secreto es el que la ha dado fuerzas para continuar con una farsa, la farsa de un matrimonio con un hombre al que amaba, tal vez, pero no tanto como a otro, el hombre que nunca pudo tener, el que se fue para siempre de su lado. El poder del amor es infinito, e incluso un amor antiguo puede sacar adelante un amor desgastado por el tiempo, porque los recuerdos que da el saber que una ha sido amada, es un gran motor para sobrellevar la mentira.

Se puede vivir con este secreto hasta morir, se puede. Pero, una pequeña melodía, muy grande en el recuerdo de Gretta, hace saltar la chispa como un fósforo a punto de encenderse, sin posibilidad de vuelta atrás. Gabriel, ajeno a todo, se sumirá en una nueva realidad, ¿qué ocurrirá entonces? Tienen que leer el libro para averiguarlo.

Uno de los comensales ha cantado “La joven de Aughrim” y Gretta está llorando al recordarlo ante el asombro de Gabriel. Piensa en alguien, alguien de aquel tiempo, alguien a quien conoció en Galway cuando vivía con su abuela.

La muerte de los seres amados flota durante todo el relato sin que nos demos cuenta, ni nosotros, como les digo, ni los simpáticos personajes del relato, un crisol de personalidades magnífico que quitan tensión a lo que lentamente se está cociendo a la par que el ganso, en esa casa.

“De manera que ella tuvo un amor así en la vida: un hombre había muerto por su causa. Apenas le dolía ahora pensar en la pobre parte que él, su marido, había jugado en su vida. La miró mientras dormía como si ella y él nunca hubieran sido marido y mujer. (…) Se estiró con cuidado bajo las sábanas y se echó al lado de su esposa. Uno a uno se iban convirtiendo ambos en sombras. Mejor pasar audaz al otro mundo en el apogeo de una pasión que marchitarse consumido funestamente por la vida. Pensó cómo la mujer que descansaba a su lado había evocado en su corazón, durante años, la imagen de los ojos de su amante el día que él le dijo que no quería seguir viviendo.

Lágrimas generosas colmaron los ojos de Gabriel. Nunca había sentido aquello por ninguna mujer, pero supo que ese sentimiento tenía que ser amor.”

En el año 1987, el director de cine americano John Huston dirigió con un prodigiosa maestría la película “The Dubliners”, basada en el relato del irlandés. Una película exquisita que les invito a que vean después de haber leído el cuento. El guión es fiel al texto de Joyce y, a excepción de una poesía romántica excepcional que Huston introduce en la cinta, lo demás es puro auténtico relato. De esta poesía grandiosa les hablaré en mi próximo post.

Para terminar, quiero desear, a todos los que siguen mi blog, un feliz año cargado de salud, de trabajo y amor y de buenas lecturas. Siempre, eternamente agradecida por sus visitas, Araceli Cobos.

 

 

31dic/15

STRAUSS, EICHENDORFF, VIER LETZTE LIEDER, IM ABENDROT

FullSizeRender1 e1452625248686 STRAUSS, EICHENDORFF, VIER LETZTE LIEDER, IM ABENDROT

 

En 1946, Richard Strauss (Múnich 1864- Garmisch- Partenkirchen 1949) fue a Suiza y allí descubrió, por casualidad, un poema del poeta y novelista alemán Joseph von Eichendorff (Castillo de Lubowitz 1788, Nysa, Polonia 1857). Muchos de los poemas escritos por este autor romántico fueron adaptados por compositores tan importantes como Johannes Brahms, Robert Schumann o Mendelssohn- Bartholdy.

El poema que encandiló al alemán fue “Im Abendrot” (En el crepúsculo) y con estos versos compuso una música para soprano y orquesta que, desgraciadamente, nunca llegó a escuchar. Y tampoco pudo intuir que esta sería la última canción que formaría el conjunto de su última obra, ideada en principio como composiciones individuales y titulada “Vier letzte Lieder”.

Esta obra, que concluyó en mayo de 1948, marcó el fin de su carrera artística ya que murió meses más tarde en la localidad bávara de Garmisch- Partenkirchen.

Como el mismo nombre de la obra indica, la pieza final de su grandiosa carrera, está compuesta por cuatro canciones. Son poemas adaptados, los tres primeros pertenecen al premio Nobel de Literatura alemán Hermann Hesse ( Baden-Würtemberg 1877, Suiza 1962) y el último al autor lírico más importante del romanticismo alemán, Eichendorff, en el cual me centraré por ser, en mi opinión, el más especial de los cuatro, tanto en sus versos como en la composición musical.  Ernst Roth, el editor londinense de Strauss, consideró que la melodía de “Im Abendrot” era el colofón perfecto para los poemas de Hesse, y, por supuesto, no seré yo, quien le lleve la contraria, pero lo considero tan bello por separado que nunca lo hubiese unido a las tres primeras composiciones.

Los cuatro poemas, tanto los de Hesse como los de Eichendorff, versan sobre el momento de la muerte, de su cercanía.

Aquí les dejo algunos de los versos de este maravilloso poema en la lengua original y después una traducción, que espero sea lo más fiel posible. Pido disculpas en caso de no ser así.

Im Abendrot

Wir sind durch Not und Freude
gegangen Hand in Hand;
vom Wandern ruhen wir
nun überm stillen Land.

(…)
bald ist es Schlafenszeit,
daß wir uns nicht verirren
in dieser Einsamkeit.

O weiter, stiller Friede!
So tief im Abendrot.
Wie sind wir wandermüde–
Ist dies etwa der Tod?

 

En el crepúsculo

Hemos ido a través de la necesidad y la felicidad
cogidos de la mano;
descansamos del camino
en el campo callado.

(…)

pronto es la hora de dormir
y así no nos perderemos
en esa soledad.

Lejana, calmada paz!
Profunda en el crepúsculo.
Cansados estamos del camino,
¿Quizás sea esto la muerte?.

 

 

20dic/15

EL REGALO DE LOS MAGOS. O.HENRY

Captura de pantalla 2015 12 20 a las 20.57.09 EL REGALO DE LOS MAGOS. O.HENRY

“Un dólar y ochenta y siete centavos. No había más. Y de esa cantidad, sesenta centavos en monedas de mínimo valor: peniques ahorrados uno a uno, después de discutir con el tendero o el carnicero hasta sentir en las mejillas el natural rubor que produce la silenciosa acusación de la consiguiente pérdida de tiempo.

Della contó el dinero por tercera vez. Un dólar y ochenta y siete centavos. Y al día siguiente … Navidad.

Por supuesto, sólo quedaba un recurso. Tumbarse en el pequeño y mísero sofá y llorar. Fue precisamente lo que hizo Della y así dejó bien sentada la premisa moral de que la vida está hecha de sollozos, sorbetones y sonrisas, pero sobre todo de sorbetones.

Mientras la dueña de la casa pasa, gradualmente, de la primera fase a la segunda, echemos una ojeada a sus dominios, uno de esos “pisos amueblados” cuyo alquiler cuesta ocho dólares a la semana. La descripción no puede ser amable. Todo, en este lugar, está gritando la palabra miseria.”

Así comienza uno de los cuentos de Navidad más interesantes que, a mi parecer, se han escrito. Se titula “El regalo de los Magos” y es del escritor estadounidense William Sidney Porter (Greensboro 1862, New York City 1910), conocido como O. Henry, seudónimo que, el escritor, periodista y farmacéutico, utilizó siempre.

Desde el comienzo, ya nos sitúa en una atmósfera de necesidades donde las cosas para nuestra protagonista Della, no van demasiado bien. Me encanta el detalle que   el americano aporta al relato, que muchos escritores también lo utilizan (por ejemplo el ruso Nikolai Gogol o Truman Capote) y que es algo que me apasiona. El recurso del narrador introduciéndonos en el cuento como si los lectores estuviéramos observando todo desde una ventana de esa misma casa y además le acompañásemos a él. Es fascinante como esta forma de narrar envuelve al lector. El narrador deja a su personaje que continúe con sus tareas mientras nosotros, tenemos el derecho de echar un vistazo a su piso junto al que nos cuenta la historia. “Mientras la dueña de la casa pasa, gradualmente, de la primera fase a la segunda, echemos una ojeada a sus dominios”, escribe O.Henry.

Los Dillingham, un matrimonio conformado por Jim y Della, han conocido tiempos mejores. Ahora sus ingresos se han reducido de treinta a veinte dólares semanales. Della está muy preocupada porque se acerca Navidad y únicamente dispone de un dólar y ochenta y siete centavos para comprar el regalo de Jim. En este ambiente de austeridad, pero de amor verdadero entre ellos, hay dos cosas que el matrimonio destaca como sus dos auténticos tesoros, el cabello de Della y  un reloj de oro que ha heredado Jim de su padre que éste heredó a su vez de su abuelo.

“Si la reina de Saba viviera en el piso de enfrente, Della se soltaría el pelo para lavarlo y se asomaría a la ventana para secárselo a la intemperie, con el propósito de despreciar las joyas y riquezas de la soberana. Y si el rey Salomón fuera, por ejemplo, portero del edificio con todos sus tesoros guardados en los sótanos, Jim, al pasar delante de él, sacaría del bolsillo su reloj para mirar la hora, seguro de que el otro se acariciaría la barbilla de pura envidia.”

Por este motivo, Della quiere regalarle a Jim una cadena para que pueda utilizar su reloj y lucirlo por todas partes, y porque a Jim el pelo de su mujer le parece una maravilla quiere comprarle para el día de Navidad un juego de peinetas que una vez del que una vez su mujer quedó prendada al verlo en un escaparate de Broadway. Pero…, ¿cómo se las arreglarán para satisfacer los deseos de uno y del otro cuando disponen de tan poco dinero? Desde luego no lo sabrán hasta que lean este precioso cuento que les invito a abrir porque les fascinará.

Lo que si les puedo adelantar es que O.Henry es conocido por ser el maestro de los finales imprevisto y hacer los más bellos cuentos de personajes normales, corrientes, en definitivo, sencillos, como cualquier ciudadano. Y este relato tiene todos esos ingredientes que le caracterizaban en su escritura. Se dice que escribió  “El regalo de los Magos” en tres horas y al lado de una botella de Whisky. Lo escribió en la cárcel, ya que debía de trabajar para sacar a su hija adelante, puesto que era viudo y los problemas con el alcohol y las autoridades le hacían siempre vivir con muy poco dinero.

Gozó de reconocimiento, sobre todo en la ciudad de Nueva York aunque su éxito literario nunca se reflejó en bienestar económico por los problemas que antes he apuntado.

Y así, de esta manera tan dulce, termina el americano su relato.

“Los Reyes Magos fueron unos hombres sabios, maravillosamente sabios, que llevaron presentes al Niño Dios nacido en un establo. Inventaron el arte de regalar cosas en Navidad y, porque eran sabios, sus presentes fueron sabios también. (…) Yo he intentado explicarles la sencilla historia de dos estúpidos chiquillos que vivían en un pequeño piso y que sacrificaron, del modo más absurdo, el uno por el otro (…). Y, sin embargo, diré algo especialmente dirigido a los sabios de hoy.  Diré que de todos los seres que ofrecen presentes, estos dos, los chiquillos de mi historia, fueron los más sabios. Que de todos cuantos ofrecen y reciben presentes, son siempre más sabios los que proceden del mismo modo que ellos dos. Por todas partes y en cualquier lugar son los más sabios. Son, en verdad, los Magos.

 

22nov/15

RECETA. EL FESTÍN DE BABETTE

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Lo prometido es deuda. Así es que aquí les voy a dejar una receta de un plato que Babette sirvió en la cena mágica, donde el amor triunfó y de paso les hizo ver a los comensales que la comida bien elaborada es un placer. Y que no sólo de agua y pan vive el hombre.

Quizás puedan cocinar en Navidad, que ya está casi aquí, este plato, que además tiene una elaboración muy sencilla. Que les aproveche.

 

Blinis Demidoff

Ingredientes:

600 gramos de patatas

150 gramos de cebolla

2 huevos

sal, pimienta molida

100 gramos de mantequilla

250 gramos de caviar

200 gramos de Creme fraiche

Pasos a seguir:

1. Se lavan y se mondan las patatas.

2. Se pelan las cebollas.

3. Tanto las patatas como las cebollas se rallan y se mezclan con los huevos. Una vez bien mezclados estos dos ingredientes con el huevo se deja escurrir un poco y se le añade, después, sal y pimienta.

4. Se derrite la mantequilla en una sartén y con la mezcla se cebolla y patata se van haciendo unas pequeñas bolitas, una especie de albóndigas que luego no serán tales porque antes de echarlas a la sartén las aplastaremos como si fueran hamburguesas, deben quedar de la misma forma, pero con menos grosor. Se fríen con la mantequilla y se dejan escurrir después.

5. Por último encima de estos blinis de patata y cebolla ponemos el caviar y la creme fraiche. En la mitad del blini el caviar y en la otra la crema fraiche de modo que visualmente quede una parte blanca y otra negra.

 

02nov/15

EL FESTÍN DE BABETTE. KAREN BLIXEN

FullSizeRender 2 EL FESTÍN DE BABETTE. KAREN BLIXEN

 

“-Todos los días de mi vida he estado con usted. Eso usted lo sabe, no es así?

-Sí, dijo Martina. Se que fue así.

-Y, continuó el, estaré con usted todos los días que aún me queden de vida. Cada noche, pero no con mi cuerpo, que eso no tiene importancia, sino con el alma, me sentaré con usted a la mesa, como esta noche. Porque hoy he aprendido, querida hermana, que en este mundo todo es posible.

-Si, así es querido hermano, dijo Martina. En este mundo todo es posible.”

Este es, quizás, el fragmento literario, que habla sobre el amor, más hermoso que hasta ahora haya leído nunca. El párrafo pertenece a la novela “El festín de Babette” de la magnífica escritora  Karen Blixen-Finecke (Rungsted Dinamarca 1885-1962), más conocida como Tania Blixen o como Isak Dinesen, pseudónimo que utilizó en sus obras. Con cualquiera de los tres nombres, se nos presenta en el mundo literario como una escritora tremendamente exquisita en sus escritos y porte. Elegante persona y elegante con las palabras.

Karen se casó con su primo, el barón Bror Blixen- Finecke, con quien emprendió una vida en Kenia y se dedicaron a la explotación de una plantación de café llamada The Karen Coffe Company. Su matrimonio estuvo cargado de infidelidades hasta que se divorciaron. En Nairobi conoció a un cazador británico afincado en Kenia, llamado Denys Finch Hatton. El inglés murió en accidente de avión que el mismo pilotaba y Blixen continuó con la plantación hasta que en 1931 debido a la caída de los precios del café, se vio obligada a vender las tierras. Regresó a Dinamarca y comenzó a escribir. En su libro “Memorias de África” recoge toda esta maravillosa historia y sin duda ha sido la novela que la catapultó a la fama. Pero a mi, personalmente, tanto como ésta me gusta la que aquí les presento y les invito a abrir.

El libro es una maravilla porque nos traslada a un lugar donde, en principio, uno descarta que pueda surgir el mínimo atisbo de amor más allá del religioso, por las costumbres que allí se profesan y hasta por lo yermo del paisaje y lo estructurado de los habitantes, personas agobiadas sin saberlo por el peso de lo que se debe hacer porque así es como las cosas se han hecho durante muchos años.

“En Noruega hay un Fiordo, un largo, fino brazo de mar entre altas montañas, con el nombre de Berlevaag- Fjord. Al pie de la montaña se encuentra situado la pequeña ciudad de Berlevaag, que tiene el aspecto de una ciudad de muñecas sacada de una caja de bloques de construcción de niños, ya que las casitas de madera con de todos los colores, gris, rosa o amarillo.”

Y en una de esas casitas de cuento, exactamente en una amarilla, viven las protagonistas de esta historia, dos hermosas muchachas llamadas Martina y Philippa. Hermosas en su juventud, juventud que se ha ido desvaneciendo entre la rutina diaria y la autoridad de un padre sacerdote y profeta de una  piadosa secta religiosa. Las gentes de la pequeña ciudad son sus discípulos. Éstos le profesan una gran admiración y respeto y se reúnen en su casa para hablar de la palabra del profeta. Pero a la muerte del padre, todo cambiará, o casi todo con la llegada de Babette, una criada francesa que viene a refugiarse al norte huyendo de la guerra civil que azota a Francia en 1871. Las hijas han perdido ya su lozanía y dedican todo su tiempo y su escaso dinero a hacer obras de caridad entre los más necesitados de sus vecinos. Pero siendo aún jóvenes, las chicas tuvieron sus oportunidades de ser felices. Dos hombres suspiraron por ellas, pero ellas, mirando por su padre, les dejaron escapar. Aunque, de alguna manera, llegan a conocer lo que es el amor, aunque sea en su forma más contenida, y por así decirlo, más pura.

Las tres personas vitalmente importantes que llegan a la vida de Martina y Philippa vienen huyendo de algo para ir a parar a un lugar remoto de las costas del norte de Europa. Es una metáfora muy bonita de Blixen. Allí intentan encontrar lo que buscan y el destino les dará a las dos mujeres en estas tres personas la posibilidad de conocer la verdadera amistad y generosidad en la figura de Babette y el amor en las figuras del oficial Lorens Löwenhjelm y en la figura de un gran tenor francés llamado Achille Papin. El oficial está escapando de una vida entregada a la juerga, las deudas y el mal hacer y el cantante de ópera busca la paz, el sonido de las olas y el aire puro. Ni los unos, ni las otras saben que acabaran enamorándose.

Ellas nunca confesarán su amor ni darán pie para que sus enamorados vayan más allá, de ahí el párrafo que abre el post de hoy. Pero pasados los años, cuando Martina se reencuentra con Lorens sabe que lo que sintió fue amor verdadero.

Y por supuesto, Babette es la protagonista estrella de la historia porque ella es la que trae la alegría a la casa, sus costumbres, su carácter que nada tiene que ver con el silencio y el aburrimiento que se respira en la pequeña ciudad. Y también, y esto es lo más importante, es la que trae el amor y lo salpica entre sus habitantes, reacios siempre a mostrar sus emociones. Al final, todos acaban claudicando a los abrazos, las sonrisas, los besos y las palabras de amor. ¿Cómo se las ingenia Babette para conseguir todo esto? Muy sencillo, aprovechando la fiesta que las señoras quieren hacer en memoria de su padre fallecido ya que hubiese cumplido 100 años ese quince de diciembre. Babette, a la cual le ha tocado la lotería, quiere encargarse ella misma del menú. Quiere hacer una auténtica comida francesa ya que ella había sido cocinera en el Café Anglas en París. Y, a partir de ahí, comienza lo que ya no tendrá marcha atrás. El amor llega al norte expresado de otra manera que aún desconocen.

Entre platos de sopa de tortuga, de caviar, de perdices en sarcófago, de frutas y dulces y todo esto regado con los mejores vinos de Francia, los vecinos comienzan a hablar y disfrutar unos de otros, comienzan a reír a y amarse como antes nunca lo habían hecho, sin el apoyo de las palabras del sacerdote. El amor llega al norte.

Les invito a que abran esta pequeña novela que es tan grande como el talento de su autora y que bien podía empezar como si fuese un cuento. Érase una vez. Yo que leí  la novela siendo una adolescente la recuerdo así, como un bello cuento. Disfruten de su lectura.

Quisiera comentarles que hace un par de años, encontré en una librería antigua, aquí en Múnich, un librito diminuto, que me maravilló, y les cuento la razón; porque en él estaban recogidas todas las recetas que Babette había servido en esa cena mágica. Allí, rebuscando entre la montaña de libros que olían a humedad, encontré esa pequeña joya y se hizo realidad esa frase, de no recuerdo quién, que dice, que los libros no los busca uno sino que llegan a nosotros sin aparente razón. Simplemente porque esos y no otros son los que debemos leer. Les prometo escribir una receta en el próximo post, para los más atrevidos.

22oct/15

MUCHOS POETAS EN UN POETA. JOSÉ BERGAMÍN

hoguera MUCHOS POETAS EN UN POETA. JOSÉ BERGAMÍN

“Como quien oye llover

te pido que oigas mis versos:

con atención tan profunda

como se escucha el silencio.

(…)

Como el crepitar sonoro

de las llamas en el fuego,

y en los cielos el callado

arder de los astros muertos.”

 

“No vendrá, no la espero,

no llamará a mi puerta:

(…)

Escucharé tan sólo

sus pasos que se alejan

y me diré a mi mismo:

no ha venido, no es ella.”

 

Todos estos versos pertenecen al escritor José Bergamín ( Madrid 1895, Fuenterrabía 1983), un talento marginal, un poeta sobradamente conocido pero algo olvidado, creo yo. Hombre comunista y católico, republicano, nacionalista vasco, poeta, taurino, madrileño y muchas otras cosas más. Como en una muñequita rusa, Bergamín guardaba muchas y diferentes ideas que se fueron destapando a lo largo de su vida y que impregnaron su obra de diferentes contenidos filosóficos, políticos,… Les recomiendo, por tanto, abrir algunas de sus obras para conocerle mejor.

Fue amigo de Juan Ramón Jiménez y discípulo de  Miguel de Unamuno y está considerado como uno de los mejores ensayistas en lengua española del siglo XX.

Se opuso a la dictadura de Miguel Primo de Rivera y junto a Unamuno participó en un mitin político en Salamanca para ensalzar los ideales republicanos.

Fundó y dirigió Cruz y Raya, una revista independiente donde participaron muchos escritores del 27. Durante la guerra civil el madrileño presidió la Alianza de Intelectuales Antifascistas. Cuando Franco triunfó se exilió a Nueva York.

Al final acabó apoyando el independentismo vasco y trabajó en Egin.

Mucho está escrito, como siempre, pero si quieren saber más de este poeta, que por edad pertenecía a la generación del 14, pero que siempre estuvo al lado del 27, les recomiendo el libro del periodista vasco, escritor y profesor en la Universidad del País Vasco, que como anécdota les diré que me dio clases cuando estudiaba Periodismo, Javier Sánchez Erauskin, con el que mantuvo una amistad cuando el madrileño se fue a vivir al País Vasco y se unió a las ideas políticas que seguía éste último.

El libro “José Bergamín. Escritos en Euskal Herría” está publicado por la editorial Txalaparta, S.L.

 

20sep/15

MIGUEL DE UNAMUNO. PERU Y MARICHU

SAM 1069 MIGUEL DE UNAMUNO. PERU Y MARICHU

No voy a hablar de Miguel de Unamuno ( Bilbao 1864, Salamanca 1936), porque ya todos sabemos que perteneció a la generación del 98, que fue escritor, filósofo y profesor y rector de universidad, que tuvo una agitada vida política y que era profundamente apasionado y religioso. Todo eso fue Unamuno y muchísimo más

Me quedo con su novela “Paz en la guerra” y de entre muchos de sus poemas uno muy sencillo que me gustaría compartir con todos ustedes, después de tanto tiempo sin estar aquí. Se titula “Peru y Marichu” y me ha transportado este verano a mi infancia, de nuevo a ella. Ese lugar a donde volvemos con tanta frecuencia, al menos yo.

“Recuerdo un cuento que de niño

oí contar;

cómo Peru y Marichu levantaron

una casa de sal.

Cayó del cielo en lluvia el agua,

se fue el hogar;

lo arrastró derretido por la tierra

y lo más se fue al mar.

Los cuentos de la infancia dejan

siempre su sal;

el agua de los años nos los lleva

del olvido a  la mar,

pero queda del alma en el fondo,

queda el solar

salado para siempre con el jugo

de aquella dulce edad.

(…) ”

Este verano me han venido continuamente a la mente estos versos de Alberti, que son sobradamente conocidos, pero me apetece volver a escribirlos aquí y compartirlos con ustedes, por si les ocurre en verano estas cosas que a mí siempre me ocurren, eso de volver al pasado. Son de su poema “Canción 8″ y son tan bellos…

” (…)

Yo, a caballo, por su sombra

busqué mi pueblo y mi casa.

Entré en el patio que un día

fuera una fuente con agua.

Aunque no estaba la fuente,

la fuente siempre sonaba.

Y el agua que no corría

volvió para darme agua.”

20ago/15

ALEJANDRO CARRIEDO. ALGO DIFERENTE

SAM 1077 e1442751080731 ALEJANDRO CARRIEDO. ALGO DIFERENTE
Alejandro Carriedo (Palencia 1923, San Sebastián de los Reyes 1981) está considerado uno de los mejores poetas de la posguerra. Hasta hace poco, el escritor era un desconocido para mí, pero gracias a una antología poética que había entre los libros de las estanterías de mi padre llegué a él y me gustó bastante porque es de los pocos poetas que escribe con sentido del humor, creando versos divertidos y bastante sorpresivos.

El poema que les presento forman parte de su libro titulado “Los animales vivos”. Les invito a abrirlo y disfrutar de una poesía diferente.

La caza de la cigüeña en África

Con un palo, con un hacha,

con una piedra muy grande,

con una flecha envenenada,

con un Winchester de repetición

cazar he visto a la cigüeña en África.

Con un cuchillo puntiagudo,

con una red, con una trampa,

con un susto inclusive

(…)

De un modo miserable

que los tratados de cinética rechazan,

presto a esta ave le dan muerte

o le encierran eternamente en una jaula.

¡Oh qué terrible continente negro

lleno de gente blanca!

¿Qué habanos hecho la cigüeña,

digamos las mujeres fláccidas

de los pechos de cera que llevan niños

de ombligo desnudo a las espaldas?

¿Por qué esta caza de tan simples artes

y no se les regala,

verbigracia una espuela, una comida,

por ejemplo una técnica, una casa?

¿Por qué no se abre el mundo para todos?

(…)

14may/15

JAMES AND THE GIANT PEACH. ROALD DAHL

IMG 3891edited e1431620450650 JAMES AND THE GIANT PEACH. ROALD DAHL

“Take a large jugo of water, and pour all the little green things into it. Then, very slowly, one by one, add ten hairs from your own head. That sets them off! It gets them going! In a couple of minutes the water will begin to frota and bubble furiously, and as soon as that happens you must quickly drink it all down, the whole jugful, in one gulp. An then, my dear, zoo will feel it churning and boiling in your stomach, and setas will start coming out of tour mouth, and immediately after that, marvellous things will start happening to you, fabulous, unbelievable things, and you will never be miserable again in your life. Because you are miserable, are not you? You need not tell me! I Know all about it! Now, off you go and do exactly as I say. And don t whisper a world of this to those two horrible aunts of yours! Not a word! And don t let those green things in there get away from you either! Because if they do escape, then they will be working their magic upon somebody else instead or upon you! And that is not what yo want at all, is ti, my dear? Whoever they meet first, be it bug, insect, animal, or tree, that will be the one who gets the full power of their magic! So hold the bag tight! Don t tear the paper! Off you go! Hurry up! Don t wat! Now s the time! Hurry!”

James Henry Trotter vive con sus dos tías desde que sus padres tuvieron la mala suerte de ser comidos por un rinoceronte que se había escapado del zoo de Londres el mismo día que ellos se disponían a hacer unas compras por la ciudad. Desde entonces la vida de James es triste, miserable. Obligado a estar encerrado en casa de sus dos horribles tías Sponge y Spiker no sabe que hacer para remediar su desesperación. Le hacen trabajar duro cada día casi sin darle de comer mientras ellas, mujeres raras y siempre de mal humor, ven los días pasar llamándole bestia a su pobre sobrino.

Pero algo cambiará la existencia de James para siempre. Y, por supuesto, y como no podía ser de otra manera, algo mágico, que hará que James emprenda un largo viaje lejos de sus malvadas tías.

Heredero de grandes escritores como Lewis Carroll, C.S. Lewis o George Macdonald, Roald Dahl, autor de la obra que hoy les presento “James y el melocotón gigante”, como antes hicieron estos grandes autores, sumerge al personaje en un mundo fantástico al que se accede por un lugar también inesperado. Si bien en “Alicia en el país de las maravillas”, la niña cae por un agujero mágico, o los niños de “Las crónicas de Narnia. El león, la bruja y el armario” acceden al país congelado que es Narnia a través de un armario, o el protagonista de “Fantastes” viaja hasta el país de las hadas a través de su propia habitación convertida ya en un bosque, James lo hará adentrándose en un melocotón gigante. Y allí no le esperan conejos blancos, ni faunos, ni flores que hablan y son hadas, le esperan unos insectos gigantes con los que vivirá esa aventura. Pero una vez más los paralelismos de todos estos fairy tales o cuentos de hadas son claros con las antiguas obras de la literatura infantil de lengua inglesa, un niño, animales fantásticos con la capacidad de hablar, y una naturaleza idílica y mágica.

James se ha topado en una parte del jardín con un anciano que le ha regalado unas pequeñas piedrecitas verdes casi como cristal.  Y le ha advertido, para alegría del muchacho que “There s more power and magic in those things in there than in all the rest of the world put together”.

El niño las debe beber pero se le caen en el jardín, al lado de un viejo melocotonero y las piedras se esfuman sin dejar rastro provocando la inevitable tristeza del chiquillo.

Pero días después, sucedió que los melocotones crecían y crecían y uno en particular se convirtió en un melocotón gigante. Las tías ven en el un negocio y abren su jardín al público para lucrarse con la exposición de la fruta gigante y así sacar dinero a los visitantes. Una noche de luna llena, James sale al jardín y observa al melocotón. Entonces se da cuenta de que tiene un agujero, y después descubre que es un túnel y entonces recuerda las palabras del anciano que predijo que algo iba a suceder. Se adentra en el. Dentro del melocotón viven unos insectos gigantes con los que emprenderá su aventura: un viejo saltamontes verde, una mariquita, un gusano de tierra, un ciempiés y una araña. Además de un gusano de luz y un gusano de seda.

Primero ruedan colina abajo diciendo adiós a la casa de sus tías para caer en el agua. Mas tarde un grupo de gaviotas los eleva por el cielo como un aeroplano.

A lo largo de sus aventuras se toparan con los “Cloud- Men” habitantes de las nubes con los que tendrán algún percance. Después llegan a América y quedaran atrapados en la punta del Empire State Building.

Y hasta aquí puedo contar porque el final es una maravilla. El libro se disfruta de principio a fin. El viaje es uno de los viajes que a todos nos gustaría hacer, porque quizás hayamos estado arriba del Empire State, pero…¿llegó alguien gracias a un melocotón gigante? Es una historia maravillosa que les recomiendo abrir y no sólo para que la disfruten los niños sino también ustedes. Les fascinará.

“Far below them, in the City of New York, something like pandemónium was breaking out. A great round ball as big as a house had been sighted hovering high up in the sky over the very centre of Manhattan, and the cry had gone up that it was an enormous bomb sent over by another country to blow the whole city to smithereens. Air-raid sirena began wailing in every section. All radio and televisión programmes were interrupted with announcements that the population must go down into their cellars immediately. One million people walking in the streets on their way to work looked up into the sky and saw the monster hovering above them, and started running for the nearest subway entrance to take cover.”

Roald Dahl (Gales, Reino Unido 1916, Oxford, Reino Unido 1990), escribió “James y el melocotón gigante” en 1961.  “Charlie y la fábrica de chocolate” (1964) es otra de sus obras más conocidas.

13abr/15

EDUARDO GALEANO. SEDUCIR CON LA PALABRA

IMG 5992edited e1430341426604 EDUARDO GALEANO. SEDUCIR CON LA PALABRA

“Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas pueden cambiar el mundo.”

 

Le gustaba el fútbol y nunca lo escondió, algo de agradecer entre tanto intelectual con prejuicios, sabia de amor y de mujeres. Y además no callaba en cuanto a política se refería. Era tremendamente atractivo el escritor y periodista Eduardo Galeano (Montevideo, Uruguay, 1940, 2015) y tenía una voz tierna y un rostro pulido de guapo de película que te engatusaba.

Como suele suceder, en bastantes ocasiones, no fue todo lo reconocido que debió serlo, pero dejó obras excelentes y ejemplares que harán que siempre le recordemos, el mejor de los reconocimientos, en mi opinión. Llegué a el leyendo unos de sus “típicos” libros “Las venas abiertas de América Latina” escrito en 1971. Está en España, por lo cual no podré hablarles de él en este post que es un homenaje al autor, pero haré un repaso a algunas de las cosas que dijo o que escribió a lo largo de su vida y su carrera literaria que me impactaron en su momento y aún lo siguen haciendo cada vez que releeo algo de él o escucho alguna entrevista.

Desconozco si provenir de familia católica y de clase alta hizo en él que se diese la  media vuelta y tomara un camino bien distinto a su destino pero se lo agradecemos, sin duda. Con 14 años ya lo tenía claro y presentó su primera caricatura política al semanario El Sol, del Partido Socialista. Su carrera periodística la inició con apenas 20 años como editor de Marca, un semanario bastante influyente donde colaboraron genios como Vargas Llosa o Benedetti.

“Las venas abiertas de América Latina” fue, como no, un libro censurado por varias dictaduras de entonces, la de su propio país, Argentina y Chile.

Su compromiso social fue siempre intenso y lo pueden consultar ustedes en cualquier momento. Para resumir algunas de sus frases políticas me quedo con estas que  les dejo a continuación:

“La caridad es humillante porque se ejerce verticalmente y desde arriba; la solidaridad es horizontal e implica respeto mutuo.”

“No sólo Estados Unidos, sino algunos países europeos han sembrado dictaduras por todo el mundo. Y se sienten como si fueran capaces de enseñar lo que es democracia.”

“La Casa Blanca será la casa de Obama pronto, pero esa Casa Blanca fue construida por esclavos negros. Y me gustaría y espero que él nunca lo olvide.”

“Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: “Cierren los ojos y recen.” Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia.”

“Estamos en plena cultura del envase. El contrato importa más que el amor, el funeral más que el muerto, la ropa más que el cuerpo, y la misa más que Dios.”

“El mundo se divide, sobre todo, entre indignos e indignados, y ya sabrá cada quien de que lado quiere o puede estar…”

Y sobre el amor y las mujeres la que les escribo aquí para mí lo resume todo:

“No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta.”

Sobre su obra o, mejor dicho, sobre todo el conjunto de su obra, dijo que en realidad todos los escritores escriben un solo libro. ” Todos escribimos un solo libro, que va cambiando y se va multiplicando a medida que la vida vive y el escritor escribe.”

“Yo escribo para quienes no pueden leerme. Los de abajo, los que esperan desde hace siglos en la cola de la historia, no saben leer o no tienen con qué.”

Por último les dejo con este video para que le vean, para que le escuchen,  para que se dejen seducir con sus palabras y su mensaje.

07abr/15

PARDO BAZÁN. TRABAJO DIGNO PARA TODOS

PARDO BAZaN TRABAJO DIGNO PARA TODOS e1427474393431 PARDO BAZÁN. TRABAJO DIGNO PARA TODOS

“Nadie se figura el tormento del que tiene la obligación de traer en el pico la pitanza al nido de sus amores, y se ve precisado de volver a él con el pico vacío, las plumas mojadas, las alas caídas…”

“José volvió a su casa al anochecer. Su corazón estaba triste: nevaba en él, como empezaba a nevar sobre los tejados y calles, sobre los árboles de los paseos y las graníticas estatuas de los reyes españoles, erguidas en la plaza. Blancos copos de fúnebre dolor caían pausadamente en el alma del carpintero sin trabajo, que regresaba a su hogar y no podía traer a él luz, abrigo, cena, esperanzas.”

José es carpintero y se ha quedado sin trabajo en el Madrid de aquellos años en los que escribía Emilia Pardo Bazán. Como ya les adelanté en mi anterior post quería traer este tema que está incluido entre los cuentos de su libro “Cuentos de invierno”, desgraciadamente, de total actualidad. En este relato, titulado “La Nochebuena del carpintero”, se describe, a la perfección, el sentimiento de frustración, tristeza y rabia, que todo desempleado puede sentir, no sólo porque se le está machacando sin piedad su forma de ser en el mundo y ser útil a los demás sino también porque su familia se ve arrastrada en este problema de vivir en la miseria económica y emocional. Un trabajo digno para todos sería un sueño que, si se cumpliera, haría a una sociedad más libre, más segura, más feliz.
Este cuento tiene un final feliz, ojalá, ojalá tuviese la vida real este final. Por favor, políticos, hagan algo además de prometer. Eso lo sabemos hacer todos, bueno no, todos no, prometer promete sólo aquel que tiene poca empatía con los demás si sabe que no lo va a cumplir y políticos así ni los queremos ni los necesitamos.

“Un mes llevaba José sin trabajar ¡Qué jornadas tan penosas las que pasaba en recorrer Madrid buscando ocupación! De aquí le despedían con frases de conmiseración y vagas promesas; de allá, con secas y duras palabras, hasta con marcada ironía… “¡Trabajo! Este año para nadie lo hay…”, respondían los maestros, coléricos, malhumorados o abatidos. (…) Y José iba de puerta en puerta, mendigando trabajo como mendigaría limosna, para regresar a la noche, de semblante hosco y ceño fruncido, y contestar a la interrogación siempre igual de su mujer con un movimiento de hombros siempre idéntico, que significaba claramente: “No, todavía no.”
Piensa José que no le da a los suyos más que “necesidad y lágrimas”.

Y mientras tanto en el edificio donde vive con su familia, en los pisos donde viven los pudientes, no en las buhardillas húmedas y tristes donde viven ellos, se escucha un ir y venir de paquetes, un abrir y cerrar de puertas, el subir y el bajar de los criados, el turrón viene de la turronería, el bizcocho de casa del confitero y también hay vino de Jerez dulce y granadas rojas. Y entre ese bullicio alguien le nombra. Alguien llama al carpintero. Bazán lo escribe muy bien cuando lo expresa así: “En los momentos de desesperación, cualquier eco de la vida nos parece un auxilio, un consuelo.”
Una vecina necesita que le arme el Belén. La criada ha llamado a José para hacerlo. El está “pálido de alegría”. “¡Qué renovación de su ser, qué bríos y qué fuerzas morales lo entraban al empuñar, después de tanto tiempo, los útiles de trabajo!”.
Después dos duros de la señora y la cena de Navidad completa para toda la familia.

31mar/15

EMILIA PARDO BAZÁN. NO AL MALTRATO ANIMAL

EMILIA PARDO BAZaN NO AL MALTRATO ANIMAL e1427474108208 EMILIA PARDO BAZÁN. NO AL MALTRATO ANIMAL

Un burrito maltratado, un hombre sin trabajo y su desesperación, esquimales, una hombre necesitado de cariño, una madre y su hija enferma, una lotera pobre que logra casarse con un rico, mercaderes rusos que venden pieles, bandoleros, un ludópata que se cura de su enfermedad, un bebé abandonado que encuentra familia, unos reyes magos de mentira, una niña caprichosa, el Papa de Roma y mucho más podrán encontrar en el libro que hoy les invito a abrir. Se titula “Cuentos de invierno” y lo escribió Emilia Pardo Bazán (La Coruña 1851, Madrid 1921) cuando aún este género literario gozaba de una masiva demanda por parte de los lectores. Actualmente, y por desgracia, no sucede lo mismo.
No se dejen engañar por el título. Les aseguro que es un libro que se puede leer en cualquier época del año, porque si bien las historias están ambientadas en fechas incluso navideñas, los temas que se tratan son tan universales, como atemporales y, sin duda, no se podrían, a excepción de un par, encasillar en ninguna estación del año. Así es que, por ejemplo, ahora que llega la Semana Santa lo recomiendo como lectura.
Se exponen temas como la muerte, el abandono, el maltrato animal, el comportamiento de la familia, el juego como adicción, la enfermedad en los niños,…y muchos otros más. Como sería imposible hablar de cada uno de ellos, les diré que los que más me gustaron fueron los siguientes: “La Navidad del “Peludo” y “La Nochebuena del carpintero”.
Haré mención del primero porque quiero referirme hoy al maltrato animal. Y en breve, en otro post, escribiré sobre este segundo cuento porque trata de un tema también muy actual como es el desempleo y todo lo que lleva consigo, como el daño devastador que hace en el individuo y las familias.
Pero antes, apuntar sobre la escritora gallega que fue además de novelista, periodista y que su obra abarca todos los géneros: poesía, ensayo, teatro, libros de viajes,… Ella introdujo el naturalismo en España.Fue una mujer culta y políglota que pudo cultivarse ya que venía de una familia noble.
Su obra más destacada y más recordada sin duda es “Los pazos de Ulloa”. Pero escribió muchísimo y muy variado. También hay que señalar que fue una feminista no sólo de ideas sino de acciones. Pero sobre su vida hay mucho escrito así es que les dejo ya con algunos de los fragmentos de estos dos cuentos.

“La Navidad del “Peludo” trata el tema del maltrato animal como ya he comentado. Es un cuento duro, real y tierno que toca el corazón y la conciencia. Y desde este blog y este post me encantaría remover las cabezas de los que aún creen que los animales no tienen derechos, los que aún ven a los animales no como uno de los nuestros sino como seres a los que pueden hacer daño gratuito, sufrimiento indescriptible,…y volcar en ellos todas sus frustraciones. Basta ya al maltrato animal. ¡Basta ya! y basta de personas sin sentimientos, empatía, y corazones sin ternura.

“Catorce años de no interrumpida laboriosidad podía apuntar “el Peludo” en su hoja de servicios; catorce años en que no hubo día sin ración de palos y sin hambre. (…)
Sacar fuerzas de flaqueza para el cochinero trote, obligado por los pinchazos del recio aguijón; aguantar picadas de tábanos y de moscas borriqueras, enconadas, feroces con el sol y el polvo, en las llagas de la reciente matadura; sufrir talonazos y ver cortar la vara de avellano o de taray que, silbadora y flexible, se ha de ceñir a su piel, averdugándola; probar la dentellada de la espuela y el sofrenado violento del bocado; recibir puñadas en el suave hocico y en los ojos, en los dulces y grandes ojos cuya mirada siempre expresa mansedumbre; doblegarse bajo la excesiva carga; arrastrarse molido y pugnar por no caer al suelo antes de que se termine una caminata más fatigosa de lo que cada dentro de los límites del vigor asnal(…)”

“Hiciese lo que hiciese lo mismo tenía que ser… Hambre y palos, palos y hambre… Arriba con la carga; avante por la senda y nada de protestas ni de quiméricos ensueños…
Razón llevaba el paciente “Peludo” en desconfiar de la suerte y en prometerse mayores desventuras; su amo, en vez de mostrarle algún apego, una pizca de consideración, a medida que el Peludo” perdía fuerzas, agilidad y bríos, iba tratándolo con mayor dureza y encomendándole las tareas más rudas y bajas, los transportes más reventaderos y las jornadas a palo seco, en todo el rigor de la frase”.

El “Peludo”, aquella noche, la del 24 de diciembre, tal como lo narra Bazán, no tuvo suerte. Su amo no le buscó ni cobertizo, ni siquiera estercolero para pasar la noche, mientras el dentro de la taberna reía y disfrutaba. Lo dejó atado a una anilla al lado de una pared “sin más techo que un emparrado desnudo de follaje, cuyas ramas goteaban hilos de agua llovediza, formando una charca bajo los cascos.” Y allí “rendido de cansancio y desfallecido de necesidad no tenía ánimos ni para exhalar un suplicante y doloroso rebuzno pidiendo sustento y calor.”
Y así, en esa situación de abandono, y antes de morir “el Peludo” tiene un bello sueño. Viene otro borrico y muerde la cuerda que le ata, liberándolo, y los dos juntos caminan por un prado “fácil, seco, llano, lindo”, con arroyos cristalinos donde poder saciar la sed y hierba fresca para calmar su apetito.
Menos mal que Bazán nos regaló el sueño del borriquillo para todos los que amamos los animales, porque después salió el amo de la taberna, borracho y vio “a su montura tendida en la charca, los ojos vidriosos, las patas rígidas”.

“-Rompióse la cuerda, observó el tabernero. No le dé patadas, agregó, que de poco sirve; tiene la oreja fría; está difunto.
Pero el amo, con la terquedad característica de los beodos, seguía descargando puntapiés al animal, jurando, blasfemando y maldiciendo. Al fin, convencido de lo inútil de sus esfuerzos, soltó una opaca risotada.
-Para lo que servía…, gruñó. Ya ni podía conmigo…”

23mar/15

VENDRÁ LA MUERTE Y TENDRÁ TUS OJOS. CESARE PAVESE

VENDRa LA MUERTE Y TENDRa TUS OJOS CESARE PAVESE 660x2201 VENDRÁ LA MUERTE Y TENDRÁ TUS OJOS. CESARE PAVESE

“Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Esta muerte que nos acompaña
desde el alba a la noche,
insomne,
sorda como un viejo remordimiento
o un absurdo defecto.
Tus ojos serán una palabra inútil,
un grito callado, un silencio.
Así los ves cada mañana
cuando sola
te inclinas ante el espejo.
(…)
Para todos tiene la muerte una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como dejar un vicio,
como ver en el espejo asomar
un rostro muerto,
como escuchar un labio ya cerrado.
Mudos, descenderemos al abismo.”

Este poema, que casi vibra, que casi duele, lo escribió el gran poeta Cesare Pavese ( Santo Stefano Belbo, Cuneo, Italia, 1908, Turín 1950). Un gran autor, uno de los más importantes del siglo pasado, sin duda.
Una vida corta tuvo Pavese que, sin embargo, vivió intensamente. Sus escritos antifascistas lo llevaron directamente a la cárcel en 1935 y se dice que es allí donde comienza a dar forma a sus primeros trabajos como escritor.
Pavese fue un hombre en busca de una identidad, de su identidad. Era un ser bastante atormentado, sumido en su soledad que necesitaba para crear pero que a la vez le alejaba de la realidad que el hubiese necesitado palpar, y no sólo la de su alrededor,que con esa ya estaba comprometido, sino la de si mismo. Se sentía fracasado.
La muerte de su padre, cuando él era tan solo un niño, y el casamiento inesperado de la mujer que ama con otro, repercutieron en su obra y en su vida de forma definitiva.
Hay que destacar su labor como traductor que fue brillante y que siempre estuvo muy interesado por la literatura norteamericana. Tanto es así que su tesis versa sobre Walt Whitman.
Tuvo una relación con la actriz norteamericana Constance Dowling, pero sufrió un desengaño amoroso con ella, Estos versos, se sabe, fueron dedicados a ella antes de que el escritor italiano se suicidara.
Por todo esto y por mucho más, les invito a que abran la obra de Pavese. Le conoceremos mucho mejor y nos hará revolvernos en nuestra propia identidad, la que creemos tener muy asentada.
No puedo acabar este post sin recomendar una versión en euskera de este bello poema cantado por Paco Ibáñez. Se titula “Heriotzaren begiak”. La canción vibra y duele. No hace falta entender lo que Ibáñez canta, es pura delicia sólo escucharle.

26feb/15

LA EXCLUSIVA DEL ASESINO. SALVADOR ROBLES

LA EXCLUSIVA DEL ASESINO SALVADOR ROBLES 660x220 e1424972014861 LA EXCLUSIVA DEL ASESINO. SALVADOR ROBLES

Empezaré este post diciendo que “La exclusiva del asesino”, última novela de Salvador Robles (Águilas, Murcia 1956) , es, hasta ahora, su mejor obra. Es un trabajo de valientes, porque Robles se ha tirado al vacío y da un giro total al estribillo de sus, hasta ahora, letras literarias. Abandona los personajes de siempre, para adentrarnos en una historia que no podrán parar de leer.
Como díría Jorge Luis Borges de su amigo Adolfo Bioy Casares a propósito de su novela “La invención de Morel” que luego prologaría”: “He discutido con su autor los pormenores de su trama, la he releído; no me parece una imprecisión o una hipérbole calificarla de perfecta”.
En mi opinión esta novela es perfecta dentro del género que representa, el policíaco. Pero no crean que Robles no se trabaja a los personajes. Esto sería imposible en el. Todos ellos respiran investigación psicológica robleriana por los cuatro costados, lo que la hace aún más interesante si cabe.
Desde luego, esta me parece su mejor novela hasta ahora. Después de mis dos debilidades que son: “Contra el cielo” y “El último día el primero”, que, por pura casualidad son de los más recientes.
Y aunque Robles ya es de los grandes, esto sólo significa que va creciendo en cada trabajo.
El libro publicado por M.A.R editores, resume la trama así:
“… nos encontramos con un asesinato que exigirá una investigación; con un periodista al que todo señala como culpable y a un compañero de periódico que escribe en la sección de Sucesos y que parece saber más sobre los hechos que la policía. La novela gira en torno a las exclusivas de un periodista, las pesquisas de la policía y la presunción de culpa, por una lado; y a la belleza y sensualidad provocadora de la modelo y de su hermana actriz, por otro. Belleza provocadora si quien mira es un asesino”
Suficientes ingredientes para que abran esta novela que les va a encantar desde el comienzo.
En la cubierta se explica que Salvador Robles “ha cimentado su obra literaria en historias que se asientan sobres sentimientos, profundas verdades, hallazgos y enseñanzas de la vida que llevan a la reflexión, a la emoción y a la importancia de los valores. “Lo que se nombra adquiere vida. Así nacen los infundios”; es una de la ideas centrales de la obra. A lo largo del libro se despliega una constante reflexión sobre la belleza y la fama, las puertas que éstas se abren y los peligros que encierran. Al acabar esta novela, el lector se cuidará mucho de considerar a nadie culpable sólo porque lo haya leído en un periódico o visto en la televisión.”
El libro se presenta el próximo lunes día 2 en Bilbao, en Elkar (Licenciado Poza, 14) a las 18.30. Salvador Robles estará con Joseba Iraola, escritor y colaborador de la Cadena SER, e Izaskun Suberbiola, periodista y ex presentadora de TV.
Pero como yo soy una afortunada y tengo el libro en mi poder desde hace tiempo les haré un pequeño regalo. Les presento los dos primeros capítulos para dejarles con las ganas de más y mucho más. Es muy fácil desearlo, tanto como para un periodista conseguir una exclusiva. Disfrútenlo.

1
Muerte de una modelo

El cadáver de Patricia Serra Huertas, la modelo más famosa del país, llamada a convertirse en una de las estrellas internacionales más rutilantes del universo de la moda, fue hallado por Carmelo Ábalos, el entrenador de fútbol sala del equipo de Metrópoli, a media mañana de un frío día de noviembre, en el asiento delantero del coche “Golf GTI” que se encontraba estacionado en batería en el aparcamiento del Pabellón Deportivo Multiusos. Con la cabeza apoyada en el volante y el largo flequillo cubriéndole parcialmente las facciones, como si la mujer estuviese sumida en un profundo sueño, acaso el efecto inevitable de una agitada noche de sexo, drogas y alcohol, el entrenador no habría advertido el verdadero estado de la automovilista si, en una torpe maniobra, su “Ford Focus” no hubiese golpeado el parachoques delantero del vehículo en el que aparentemente dormía la supuesta noctámbula.
En los días sucesivos, la misteriosa muerte de la modelo, una mujer cuya espectacular belleza la había elevado a la cúspide del deseo entre sus compatriotas, a tenor de las encuestas publicadas por los periódicos que otrora se denominaban serios, además de incrementar en miles de ejemplares la tirada de los diarios, triplicó la audiencia media de los programas de cotilleo televisivos nacionales (y algunos internacionales), los cuales, durante los siguientes días, todos a una, echaron el resto, exclusivas incluidas, para informar (y desinformar) con todo lujo de detalles del truculento crimen y de sus rocambolescas derivaciones.

2
Otros días vendrán

A las diez de la noche del miércoles, 28 de noviembre, el sonido del teléfono móvil, “El tema de Lara”, de la banda sonora de la película “Doctor Zhivago”, la música que más a tono creativo le ponía, sobresaltó a Daniel Velasco Pastor, quien en esos momentos se hallaba en su domicilio, un apartamento de cuarenta y tantos metros cuadrados sito en el barrio de Los Monaguillos, en las afueras de Metrópoli, frente a la pantalla del ordenador, devanándose los sesos para atinar con la frase final que, conforme a su peculiar estilo narrativo, desenfadado y no exento de lirismo, redondeara las treinta líneas de la crítica de cine que, de lunes a sábado, bajo el seudónimo de Dan Lasco, publicaba en las páginas culturales del diario La Primicia Metropolitana. Norberto Ayuso, el director del periódico, consideraba el nombre y el apellido de Daniel Velasco demasiados comunes para suscitar el respeto del público. Las críticas cinematográficas de un periódico serio requerían estar firmadas por un comentarista cuyo nombre artístico, de resonancia internacional, fuese capaz de hacer volar la imaginación de los lectores hasta el otro lado del Atlántico, al mismísimo corazón de Hollywood: “¿Qué te parece Dan Lasco, Daniel?”, le sugirió el director. No le pareció mal. Eran apócopes que correspondían a su patronímico y a su primer apellido y, además, le conferían un toque exótico, el que acaso necesitaba para granjearse el respeto y, por lo tanto, el interés, de los innumerables lectores de las ediciones de papel y digital de La Primicia Metropolitana, uno de los tres diarios con más lectores del país y el segundo de más tirada.
Daniel apartó los ojos del ordenador y los dirigió al teléfono móvil. Contestó como un autómata, sin ni siquiera fijarse en el nombre que aparecía sobreimpresionado en la pantallita del aparato.
-Dígame.
-Buenas noches, Daniel.
-¿Con quién hablo?
-¿Es que no me reconoces?
-¡Patricia! Te oigo como si me llamases desde la Cochinchina.
-Espera, voy a cambiarme de sitio.

-¿Me oyes mejor ahora?
-Mucho mejor.
. -¿Qué haces, Daniel?
-Estoy terminando de escribir el comentario de la película que he visto hoy. Las productoras aguardan a las semanas venideras para lanzar sus grandes estrenos con vistas a la Navidad. Así que, como ya he hecho sendas críticas de las pocas películas que se estrenaron el viernes pasado, para cubrir el espacio del que dispongo, he tenido que recurrir a una cinta española que acaban de editar en formato deuvedé.
-¿Cómo se titula?
-“Otros días vendrán”.
-Un título muy sugestivo. ¿Me la recomiendas?
-Te la recomiendo.
-¿Con entusiasmo?
-Con un entusiasmo moderado, no se trata de una obra maestra.
-A tu entusiasmo, aunque sea moderado, no me resisto. Te prometo que la veré; si puedo, mañana mismo. Me apetece saber cómo serán esos días que vendrán. ¿Mejores de los que se han ido?
-Tal vez, prefiero no revelártelo para no chafarte la historia.
-Si son peores, aprovecharé la coyuntura para sumergirme en la morriña durante un par de horas… O, quién sabe, quizá sea la película la que abra un paréntesis en mi añoranza antes y después de “Otros días vendrán”.
-¿Añoranza?
-Añoranza de ti, Daniel.
-¿De mí, o de ti junto a mí?
-Vaya preguntita.
-Disculpa, Patricia.
-No te he llamado sólo para hablarte de mi añoranza, o, por lo menos, no sólo de ella.
-Me lo suponía. Adelante, te escucho.
-Preferiría decírtelo en persona.
-No sé si será una buena idea. Me temo que desembocaremos en el tema monográfico de siempre, y, la verdad, me da mucha pereza volver a discutir sobre lo mismo. La cosa podría acabar como el rosario de la aurora, y no quisiera estropear los buenos recuerdos que guardo de ti, que son abundantes y variados.
-El tema, ahora, tiene unos matices que lo hacen mucho más interesante que otras veces.
-¿Estás segura?
-Segurísima. Iba a habértelo explicado por correo electrónico, pero no me fío mucho de este medio, deja demasiadas huellas; y, además, a los pocos correos que te he remitido en las últimas semanas, sólo me has respondido con frases escuetas: “Un saludo”. “Estoy bien”. “Ya nos veremos”…
-Estoy tratando de dar forma de novela a un texto que tengo escrito desde hace tiempo, y ver películas y escribir las críticas también me llevan su tiempo.
-Terminarás esa novela a lo grande. Eres un excelente narrador, Daniel… ¿Quedamos entonces?
-De acuerdo –dijo Daniel, como si aceptara a regañadientes la invitación a una fiesta de compromiso-. ¿Te viene bien mañana, a primeras horas de la tarde, en la cafetería del Museo de Bellas Artes?
-¿Mañana? A esas horas, estaré en Londres, dándome los últimos retoques, dejándomelos dar más bien, antes de participar en el desfile de la colección primavera-verano de Vivianne Westwood. Tenemos que vernos ahora mismo, ya. No quiero irme a Londres sin decirte una cosa… importante.
– Son más de las diez de la noche, y estoy en pijama, delante del ordenador, junto al cual campea un plato con un emparedado de queso, atún y tomate: mi cena habitual.
-Lo que quiero decirte no puede esperar un par de semanas, que es el tiempo que estaré fuera de Metrópoli a partir de mañana. Te lo suplico, Daniel.
-¿Te encuentras lejos de la cafetería Arizona, la que está en la Plaza del Bolero de Raquel?
-A unos quinientos metros. Estoy en casa.
-Pues entonces nos veremos allí. Procuraré llegar cuanto antes; como mucho, tardaré media hora.
-¿Vas a traer el coche?
-Sí.
-¿Por qué no vienes aquí?
-Prefiero verte en la cafetería.
-¿Qué es lo que temes, Daniel?
-Nada, pero lo mejor es que nos veamos en otro lugar menos… menos…
-¿Comprometido?
Desde el otro lado del hilo telefónico a la modelo le llegó un resoplido.
-Parece que, más que a nada, temes a todo.
-En tu casa, hay desperdigados demasiados recuerdos. Y si hemos de hablar, mejor será hacerlo sin distracciones.
-Está bien, Daniel, nos veremos dentro de un rato en el aparcamiento al aire libre del parque de Los Atardeceres.
-¿En el parque, a estas horas? Es un sitio muy solitario, Patricia, sobre todo en una noche tan desapacible como la de hoy. Hace un frío que corta el aliento y está chispeando. No me extrañaría nada que de un momento a otro la lluvia se transformara en nieve.
-Lloviznaba hace un rato, ya no. Además, no te preocupes, Daniel, yo también iré en coche… ¿O prefieres que me acerque a tu apartamento? Ahí también atesoramos unos cuantos recuerdos, aunque sean bastantes menos que los que guardan las paredes y… y la cama de mi casa.
-Prefiero el parque.
-Muy bien, espérame en el aparcamiento de Los Atardeceres dentro de unos treinta minutos, cuarenta como máximo.
-¿Qué estás tramando, Patricia? Me resulta todo tan extraño…
-Confía en mí, Daniel. Te prometo que, después de esta noche, las cosas serán muy diferentes entre nosotros. Ya lo verás.
Y lo fueron. Trágicamente diferentes.

Aquí les dejo las siguientes presentaciones que tendrá la obra en el resto de España.
Día 12 de marzo, en la Librería Alibri (Carrer Jaume Balmes, 26), en Barcelona, a las 18.45. Acompañarán a Robles: Yoly Hornes, novelista y profesora de Escritura Creativa; y la poeta Pepa Cantarero.
Día 13 de marzo, en la Librería Burma (Calle Ave María, 18), en Madrid, a las 19,30. Es escritor contará con la presencia de la psicóloga Elena Nebreda, y el editor Miguel Ángel de Rus.
Día 14 de Marzo, en la Librería Letras (Paseo San Roque, 12), en Ávila, a las 13 horas. La novelista Noemí Valiente estará junto al autor de la obra.
Día 23 de Marzo, en Elkar (Fermín Calbentón, 21), en San Sebastián, a las 18.30. En esta ocasión Txaro Cárdenas, responsable de la revista Moon Magazine presentará el libro junto a el escritor bilbaíno.

30ene/15

UN POEMA DEBERÍA SER. ALTAZOR. VICENTE HUIDOBRO

UN POEMA DEBERiA SER ALTAZOR VICENTE HUIDOBRO 600x220 UN POEMA DEBERÍA SER. ALTAZOR. VICENTE HUIDOBRO

“Un poema es una cosa que nunca es, pero que debería ser”.

Vicente Huidobro (Santiago de Chile, Chile 1893, Cartagena, Chile, 1948) fue el padre del creacionismo. El creacionismo es un movimiento poético de vanguardia del primer tercio del siglo XX, que me apasiona y les invito a abrir cualquiera de las obras de este gran autor chileno porque disfrutaran de cada uno de sus versos.
¿Que guarda este movimiento? La posibilidad que tiene el poeta de crear su propio mundo independiente del mundo en el que vive, de la realidad que le rodea. Para ello puede inventar juegos de palabras, palabras nuevas, metáforas irracionales y puede saltarse la linea narrativa, la sintáxis y hasta la puntuación.
La obra cumbre de Huidobro y emblemática del creacionismo, “Altazor” (1931) recoge todo esto y mucho más. Tan compleja como interesante, este trabajo sería el último escalón, a mi parecer, que habría que subir, para conocer al poeta.
Primero y, para comprender todo lo que es el creacionismo, sería suficiente con dejarnos seducir por dos cosas que quiero reflejar en este post: Su manifiesto titulado “Non servia” y el poema “Arte poética”. Aquí están las claves de todo lo que viene después.

En el manifiesto se expresa así:

“No he de ser tu esclavo, madre Natura; seré tu amo (…) Yo tendré mis árboles que no serán como los tuyos, tendré mis montañas, tendré mis ríos y mis mares, tendré mi cielo y mis estrellas. (…)
Yo te responderé que mis cielos y mis árboles son los míos y no los tuyos y que no tienen por qué parecerse.”

El poeta asume el papel de “un pequeño Dios” como el mismo deja claro en su poema “Arte poética”:

Que el verso sea como una llave
que abra mil puertas.
Una hoja cae; algo pasa volando;
cuanto miren los ojos creado sea,
y el alma del oyente quede temblando.

Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;
el adjetivo, cuando no da vida, mata.

Estamos en el ciclo de los nervios.
El músculo cuelga,
como recuerdo, en los museos;
mas no por eso tenemos menos fuerza:
el vigor verdadero
reside en la cabeza.

Por qué cantáis la rosa, ¡oh poetas!
Hacedla florecer en el poema;
sólo para nosotros
viven todas las cosas bajo el sol.

El poeta es un pequeño Dios.

Disfruten del principio y después de “Altazor”. Les conquistará.

Algo de “Altazor”:

“Los verdaderos poemas son incendios. La poesía se propaga
por todas partes,
iluminando sus consumaciones con estremecimiento de
placer o de agonía”.

“Se debe escribir en una lengua que no sea la materna”.

“Los cuatro puntos cardinales son tres: el sur y el norte”.

“Un poema es una cosa que será”.

“Un poema es una cosa que nunca es, pero que debería ser”.

“Un poema es una cosa que nunca ha sido, que nunca podrá
ser.”

15ene/15

UNA MUJER QUE SEPA VOLAR. OLIVERIO GIRONDO

UNA MUJER QUE SEPA VOLAR OLIVERIO GIRONDO 600x220 UNA MUJER QUE SEPA VOLAR.  OLIVERIO GIRONDO

Que difícil, pero qué difícil es elegir un par de poemas del gran Oliverio Girondo (Buenos Aires, 1891-1967), por falta de espacio, y que rabia da no poder ponerlos todos. Todos increíbles, todos con encanto, todos inquietantes, todos duros y tiernos, todos demasiado verdaderos, demasiado todo. Tanto todo cabe en cada verso que uno se encuentra indefenso y a la vez protegido por la verdad de la palabra, por la lealtad al pensamiento del poeta.
Admiro la obra de Girondo profundamente. Girondo es inteligente, tremendamente inteligente, y detrás de cada ironía, de cada nota de humor, hay una reflexión tan suave, tan tierna… Les invito a que abran su obra, a que la lean y la disfruten.

¡TODO ERA AMOR!

¡Todo era amor…amor!
No había nada más que amor.
En todas partes se encontraba amor.
No se podía hablar más que de amor.
Amor pasado por agua, a la vainilla,
amor al portador, amor a plazos.
Amor analizable, analizado.
Amor ultramarino.
Amor ecuestre.
Amor de cartón piedra, amor con leche…
lleno de prevenciones, de preventivos;
lleno de cortocircuitos, de cortapisas.
Amor con una gran M, con una M
mayúscula,
chorreando de merengue,
cubierto de flores blancas…

(…)

Amor con sus accesorios, con sus
repuestos;
con sus faltas de puntualidad, de
ortografía;
con sus interrupciones cardíacas y
telefónicas.

(…)

Amor que es, simplemente amor.
Amor y amor…¡y nada más que amor!

NO SE ME IMPORTA UN PITO…

No se me importa un pito que las mujeres
tengan los senos como magnolias o como pasas
de higo;
un cutis de durazno o de papel de lija.
Le doy una importancia igual a cero,
al hecho de que amanezcan con un aliento
afrodisíaco
o con un aliento insecticida.
Soy perfectamente capaz de soportarles
una nariz que sacaría el primer premio
en una exposición de zanahorias;
¡pero eso sí!- y en esto soy irreductible- no les
perdono,
bajo ningún pretexto, que no sepan volar.

(…)

¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera…,
aunque nos haga ver, de vez en cuando, las
estrellas!

(…)

Después de conocer una mujer etérea,
¿puede brindarnos alguna clase de atractivos
una mujer terrestre?

(…)

Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender
la seducción de una mujer pedestre,
y por más empeño que ponga en concebirlo,
no me es posible ni tan siquiera imaginar
que pueda hacerse el amor más que volando.

03ene/15

LO QUE QUIERO AHORA. ÁNGELES CASO

LO QUE QUIERO AHORA aNGELESCASO 600x220 LO QUE QUIERO AHORA. ÁNGELES CASO

Hace tres años, la maravillosa escritora Ángeles Caso, escribió un artículo en el periódico La Vanguardia, titulado “Lo que quiero ahora”.
Me ayudó mucho leer esta columna. Hacía alrededor de dos semanas que me había tenido que despedir, para siempre, de mi madre, y me vinieron a la mente muchas de sus enseñanzas que, de alguna manera, estaban recogidas aquí.
Mi madre siempre me decía que leía mucho pero que por mucho que leyese siempre habría algo que me quedaría por leer porque no hay vida que pueda abarcar la lectura de todos los libros que buscamos, egoístamente, para encontrar la belleza que buscamos, siempre nos quedarán versos, cuentos, novelas,… que nos venían a decir algo para tranquilizarnos, para hacernos la vida más bonita. Tenía razón.
Pero lo que nos vamos encontrando por el camino ya es un regalo del destino, y este artículo para mí lo fue.
Quiero compartirlo con todas aquellas personas que aún no lo hayan leído e invitarlas a que nos sirva de reflexión para los propósitos que todos nos marcamos para el año nuevo.
Muchas gracias a Ángeles Caso por sus libros, por su humildad, por su belleza e inteligencia.

Lo que quiero ahora

Será porque tres de mis más queridos amigos se han enfrentado inesperadamente estas Navidades a enfermedades gravísimas. O porque, por suerte para mí, mi compañero es un hombre que no posee nada material pero tiene el corazón y la cabeza más sanos que he conocido y cada día aprendo de él algo valioso. O tal vez porque, a estas alturas de mi existencia, he vivido ya las suficientes horas buenas y horas malas como para empezar a colocar las cosas en su sitio. Será, quizá, porque algún bendito ángel de la sabiduría ha pasado por aquí cerca y ha dejado llegar una bocanada de su aliento hasta mí. El caso es que tengo la sensación –al menos la sensación– de que empiezo a entender un poco de qué va esto llamado vida.
Casi nada de lo que creemos que es importante me lo parece. Ni el éxito, ni el poder, ni el dinero, más allá de lo imprescindible para vivir con dignidad. Paso de las coronas de laureles y de los halagos sucios. Igual que paso del fango de la envidia, de la maledicencia y el juicio ajeno. Aparto a los quejumbrosos y malhumorados, a los egoístas y ambiciosos que aspiran a reposar en tumbas llenas de honores y cuentas bancarias, sobre las que nadie derramará una sola lágrima en la que quepa una partícula minúscula de pena verdadera. Detesto los coches de lujo que ensucian el mundo, los abrigos de pieles arrancadas de un cuerpo tibio y palpitante, las joyas fabricadas sobre las penalidades de hombres esclavos que padecen en las minas de esmeraldas y de oro a cambio de un pedazo de pan.
Rechazo el cinismo de una sociedad que sólo piensa en su propio bienestar y se desentiende del malestar de los otros, a base del cual construye su derroche. Y a los malditos indiferentes que nunca se meten en líos. Señalo con el dedo a los hipócritas que depositan una moneda en las huchas de las misiones pero no comparten la mesa con un inmigrante. A los que te aplauden cuando eres reina y te abandonan cuando te salen pústulas. A los que creen que sólo es importante tener y exhibir en lugar de sentir, pensar y ser.
Y ahora, ahora, en este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo la ternura de mi amor y la gloriosa compañía de mis amigos. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer patatas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila.
También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno. Un instante de belleza a diario. Echar desesperadamente de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado. No estar jamás de vuelta de nada. Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. No convertirme nunca, nunca, en una mujer amargada, pase lo que pase. Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí. Sólo quiero eso. Casi nada. O todo.

Este artículo fue galardonado con el premio Julio Camba de Periodismo.

Y desde aquí, y para terminar, quiero dar las gracias, de corazón, a todos los que siguen mi blog. Estos cinco años, que se cumplieron en noviembre, me han traído muchas alegrías. He aprendido mucho de todos. Gracias a estos encuentros a través de los comentarios que escribo he podido conocer gente realmente interesante que me han enriquecido mi vida y mis lecturas. Muchas gracias a todos y que el año que viene abramos muchas obras más y, sobre todo, que tengamos salud y acabe toda esta tristeza que se ha instalado en nuestro país por parte de unos muchos que quieren todo a costa de los demás.

22dic/14

NOCHEBUENA. NIKOLÁI GÓGOL

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“Era la víspera de Navidad; atardecía, y al fin llegó la noche; una noche de estas de invierno, clara, espléndida. Comenzaron a salir las estrellas, y la Luna se mostró majestuosa, como si quisiese iluminar aún más que de ordinario la Tierra, dando así más brillantez a las coliadky que glorificaban a Jesucristo. Helaba más intensamente que durante el día y reinaba tal silencio que el crujido de la nieve bajo las pisadas podía irse a distancia. (…)
De pronto, de la chimenea de una de las cabañas salió una humareda que se extendió a modo de nubarrón en el firmamento, y por ella se vio subir a una bruja cabalgando en su escoba. (…)
La bruja, mientras tanto, subió a tal altura, que al poco rato sólo parecía allá arriba un punto negro. Y lo que es más particular: por donde pasaba aquel punto o manchita, se veía desaparecer una estrella, y así, fueron desapareciendo una tras otra. Ella se las iba metiendo en una manga, y cuando la tuvo llena, sólo quedaron tres o cuatro que relucían más. En esto de, improviso, apareció otro punto o marchita por el lado opuesto; fue desplegándose, creciendo, hasta que tomó forma. (…) Sólo por sus barbas de chivo, por los cuerpecitos que le apuntaban en la frente y porque todo él era más negro que un tizón, se podía deducir que no era ni alemán ni empleado, sino sencillamente el demonio en persona, a quien le quedaba la última noche para poder errar por el mundo y hacer pecar a los incautos. Al amanecer, cuando sonase el repique llamando a misa, correría a su ratonera sin mirar hacia atrás y escondiendo el rabo entre las piernas. Mientras tanto, se acercó con mucho sigilo a la Luna; y ya alargaba la mano para cogerla, cuando tuvo que retirarla rápidamente como si se hubiese quemado. Chupóse los dedos, sacudió un pie y corrió a intentar cogerla por otro lado; pero otra vez hubo de quemarse. No cejó, sin embargo, a pesar de la mala suerte que tuvo en sus intentonas y, volviendo de nuevo, la cogió de repente con ambas manos, y haciendo mohines y soplando, la pasó de una a otra, del mismo modo que hacen los mujiks con la brasa que sacan del fuego para encender la pipa. Por fin, con un gesto rápido se la metió en una bolsa que llevaba, y con toda naturalidad echó a andar.
Nadie supo en Dimanad cómo el diablo robó la Luna.”

Así comienza una de mis novelas favoritas desde que era niña y que hoy les traigo hasta aquí para que la abran y la disfruten en estos días. Llega la Nochebuena, la Navidad y esta novela titulada “Nochebuena” es la perfecta historia para leer en familia, reunidos y celebrar así la más bonito de estos días, la unión familiar en paz. Y que mejor que unirnos todos en torno a un precioso relato como este del genial Nikolái Gógol (Gubernia de Poltava (ahora Ucrania antes Imperio Ruso), 1809- Moscú, Imperio Ruso, 1852).
Esta historia que, como digo, me fascinó desde niña, tiene todos los ingredientes para hacer de ella una novela imprescindible y única, que adoro. Gógol era un experto en mezclar humor, realismo social, elementos fantásticos y tradiciones o pasajes costumbristas en sus trabajos y todo eso y mucho más está en “Nochebuena” uno de los ocho relatos que conforman la novela titulada “Veladas en un caserío de Dikanda”. Los ocho relatos son una delicia pero este es mi preferido.
Toda esta mezcla hace de esta novela un relato perfecto aunque no es tan conocida como otras obras de Gógol como por ejemplo “Almas muertas”, considerada como la primera novela rusa moderna, o “Taras Bulba”.
Es un relato delicado y simpático cargado de fantasía. El diablo quiere hacer de las suyas el último día antes de la Navidad, mientras todas las gentes del distrito disfrutan del ambiente navideño y de sus tradiciones. ¿Por qué se la ha ocurrido robar la luna justo cuando los jóvenes más contentos están cantando de casa en casa, los viejos se reúnen en las tabernas y las mujeres preparan todo en sus casas? Por venganza. Por vengarse del joven herrero Vakula, que además es un gran pintor y que ha osado plasmar imágenes religiosas para la iglesia. Eso el demonio no lo puede consentir. Así es que ha robado la luna para que el padre de la bella Oksana, el viejo Chub, no pueda reunirse con sus colegas esa noche y así el herrero, que a su vez está enamorado de Oksana, no pueda ir a visitarla. El padre de la bella joven, piensa el diablo, sentirá pereza de abandonar su casa para irse de juerga en una noche tan oscura, Oksana no se quedará sola y así el tonto del herrero se comerá las ganas de ir a visitarla. Pero no todo le sale tan bien al demonio ni siquiera a la bruja, su gran amiga.
De todas maneras, Oksana no quiere a Vakula, ella engreída, presumida y segura de su belleza, cree que el joven no está a su altura y se pavonea delante de otros e incluso le pide lo imposible para conseguir su amor. Asegura al joven herrero que si es capaz de traerle desde San Petersburgo los zapatos de la zarina se casará con él.
Es una tarea difícil, casi imposible, pero… ¿se puede llegar a pactar con el mismísimo diablo para conseguir el amor? o lo que sería aún mejor ¿se puede llegar a engañar al diablo? Tarea aún más difícil que conseguir los zapatos de la zarina. Todo eso y mucho más se cuenta en el libro. Se van a reír mucho con las historias de la bruja, una casquivana de armas tomar que deja en evidencia a varios hombres del pueblo. Pero hasta aquí puedo llegar, bueno les dejaré con un trocito del viaje a San Petersburgo pero prometo no desvelar nada más para que ustedes la disfruten con los suyos. Esta joya de la literatura les cautivará. Rica en imágenes, cargada de fantasía y humor nos hace transportarnos, una vez más, a ese especial universo literario que tanto admiro en los escritores rusos. Sencillamente inalcanzable y lleno de belleza.

“Al principio Vakula se asustó de verse elevar tan alto y de ir perdiendo de vista a la Tierra, hasta el extremo de no poder distinguir casi nada de ella. Voló con rapidez de mosca, llegando hasta la Luna que hubiese rozado con su gorro de no haberse inclinado ligeramente. Poco a poco fue desimpresionándose y cobrando ánimo, y terminó por estar de humor hasta para darle broma al demonio. Se divertía extraordinariamente oyéndole estornudar cada vez que se quitaba la crucecita de ciprés y se la acercaba al hocico para hacérsela oler. Otras veces levantaba, alardeando en la acción, la mano para rascarse la cabeza, y el diablo, creyendo que intentaba hacer la señal de la cruz, volaba con más rapidez aún. Todo era lúcido en las alturas: la atmósfera, parecida a una fina niebla plateada, era sumamente transparente. Veía todo tan claro, que pudieron distinguir a un mago que sentado sobre un puchero pasó vertiginosamente por su lado. Las estrellas, cogidas de la mano unas con otras, jugaban a la gallina ciega. Mas allá veía un enjambre de espíritus que se extendía a modo de nube. Un diablejo que bailaba cerca de la Luna, se quitó el gorro al ver pasar al herrero montado a caballo sobre el demonio. Una escoba tornaba a su destino al quedar abandonada por su dueña, la bruja que la dejó después de servirse de ella para su viaje. Mucha chusma encontraron aún. Al ver pasar al herrero, todos se paraban unos segundos para mirarle; luego seguían adelante, yendo cada cual a lo suyo.”