20mar/16

LA BIBLIA. UNA ADAPTACIÓN DE MARIE-HELENE DELVAL

IMG 5549 LA BIBLIA. UNA ADAPTACIÓN DE MARIE HELENE DELVAL

 

 

 

 

 

 

 

Montado en un borriquillo

“Jesús volvió a Jerusalén. Cuando llegó al monte de los Olivos, dijo a sus compañeros:

-Id a la entrada del pueblo. Allí encontraréis un borriquillo. Cogedlo y traédmelo.

Los compañeros de Jesús le trajeron el borriquillo, echaron sus mantos sobre él y montaron a Jesús.

Según iban andando, la gente tiraba enramadas y extendía sus mantos en el camino.

Y todos marchaban en cortejo, gritando:

-¡Hosanna, gloria a Dios!

(…)

En 1996, la editorial Bruño editó un libro de la escritora francesa Marie- Hélene Delval (Nantes,1944) titulado: “La Biblia. Las historias más maravillosas del Antiguo y el Nuevo Testamento”. Después de citado el título, sabemos muy bien con que libro nos encontramos. Sin embargo, quiero invitarles a abrirlo porque es una de las mejores adaptaciones que he encontrado, hasta ahora, del libro más famoso y más vendido del mundo, traducido a más de mil doscientas lenguas o dialectos. Es una adaptación infantil y juvenil donde, como la misma autora escribe en el prefacio, se recogen “algunos de los relatos más maravillosos de la Biblia”. Y termina aclarando que las páginas escritas pretenden “llegar tanto al corazón como a la mente” y que se han escrito tanto para mayores como para pequeños. Y aquí es donde quiero incidir. En muchas ocasiones, los adultos se enfrentan a la lectura de la Biblia con un prejuicio, la dificultad que les ocasionará la lectura de la misma. Quieren leer el libro, por curiosidad, por creencia o por la razón que sea pero no es tan sencillo enfrentarse a todos esos diversos libros que conforman la Biblia. No es tarea fácil. Por eso, cada vez más, los adultos con curiosidad por la lectura de la misma, recurren a ediciones juveniles e incluso infantiles, y para todos estos va dirigido el post de hoy. Ya que esta es, como apuntaba antes, una de las mejores adaptaciones literarias que he encontrado. Y por tanto, su lectura es amena y sencilla.

Yo, que estudié diez años en un colegio de monjas, me enfrenté, muchas tardes a sus textos, por obligación, claro está. El Nuevo Testamento es sencillo pero el Antiguo Testamento puede ser más complicado. Y una lectura por capítulos, como si de una novela se tratase, es tarea que no les recomiendo. Todos conocemos algún que otro pasaje de la Biblia, pero apostaría a decir que para muchos nos sería muy complicado hacer un resumen de un libro tan complejo, y más aún destacar los relatos que nos parecieron más interesantes. Todo esto lo hace Delval en su adaptación, con ilustraciones de Ulises Wensell, de una manera excepcional.

El libro cuenta con un apartado muy interesante titulado “Cómo leer este libro con los niños”, donde la propia autora explica  que se recogen los relatos bíblicos “más susceptibles de dejar huella en la memoria y la imaginación del niño, debido a las emociones, las imágenes, los símbolos y el misterio que encierran.” “Los niños guardarán en la memoria pasajes, que luego volverán a escuchar con ocasión de las fiestas de Pascua o Navidad, de la eucaristía del domingo o de alguna boda o bautizo. Las palabras que oyeron la primera vez les parecerán entonces familiares y podrán utilizarlas como referencias si desearan más adelante adentrarse con mayor profundidad en el conocimiento de la Biblia.”

La escritora francesa recalca la dificultad de la lectura de una Biblia clásica. “Es un libro difícil de leer, porque está formado por muchas y diversas partes: relatos, oraciones, profecías, proverbios, textos de moral y de leyes, aparte de que en ellos se mezclan todos los géneros literarios. (…) También por esta razón los evangelios deben leerse no como reportajes, sino como testimonios que no excluyen los relatos de tipo simbólico, como es el de la adoración de los Magos.”

Y para los lectores que quieran hacer de este libro un libro para leer a sus hijos, Delval se hace una pregunta y se la traslada a todos ustedes. “Los niños van a preguntar sin duda: ¿todo esto es verdad? Y es una buena pregunta. Porque la Biblia recoge indiscutiblemente muchos acontecimientos que no pueden ser más reales. Pero no todos los relatos que contiene son páginas de historia. Así, por ejemplo, hoy todos lo sabemos, e incluso los niños lo saben, que el universo tal como lo conocemos no se formó en siete días, y que Adán y Eva no han existido nunca. En este sentido, pues, no es “verdad”.”

Y por eso, quizás, también me guste bastante esta adaptación, por su libertad. Por la libertad con la que se presenta. Porque, en mi opinión, en caso de que el niño sienta curiosidad por este libro, que en principio lo dudo, si es que los padres no se lo presentan, pero si una vez presentado sienten curiosidad, se debería, repito, desde mi opinión, llevarlo hasta el niño como un cuento más. Y dejar así la puerta abierta a la “investigación” por parte de ellos. Quizás les interese saber aún más sobre “ese cuento”, quizás no. Pero nunca presentarlo como una verdad absoluta coartando así sus propias opiniones y aplastando con metáforas la verdad científica de algunos hechos que aquí se describen como realidades y que nunca hubiesen podido ser tales.

Así es que invito a los mayores a abrir este libro si ustedes quieren tener una visión conjunta y muy rápida de lo que les espera en la lectura de la Biblia. Esbozos de las historias que allí se recogen y que si ustedes creen interesantes trasladaran a sus hijos. Los niños conocerán a través de estos relatos a personajes del Antiguo Testamento como Noé, Jonás, David, Moisés o Salomón y en los relatos del Nuevo Testamento escucharan las “aventuras” de Jesús y aquello que quiso transmitir al mundo a través de sus palabras.

Aquí les dejo con un relato del Antiguo Testamento y otro del Nuevo Testamento. Del primero me quedo con “La historia de Jonás”  y del segundo con el titulado “Unos magos venidos de muy lejos”,  por ser ambas mis preferidas de este libro ya que me remiten a esos pasajes de la Biblia que leía en el colegio de niña y que ya entonces eran, también y entre muchos otros, mis preferidos.

“La historia de Jonás”

“Existía en aquel tiempo una ciudad tan grande que se necesitaban tres días para cruzarla de parte a parte. Se llamaba Nínive y la maldad de sus habitantes llegó a ser tal que Dios decidió destruirla.

Dios habló a Jonás y le dijo:

-Ve a Nínive, la gran ciudad, y anuncia a todos sus habitantes que su maldad ha colmado mi paciencia.

Pero Jonás tuvo miedo y se embarcó en una nava para huir lejos de Dios. Entonces Dios hizo que soplara sobre el mar un viento tan terrible que parecía que el barco iba a romperse.

Jonas dijo a los marineros;

-Es culpa mía si se ha levantado esta tempestad, porque he huido delante de Dios, mi Señor. Pero tiradme al mar y se calmará la cólera de las olas.

Los marineros tiraron a Jonás al mar y de inmediato se calmó la tempestad. Dios hizo entonces que viniese un gran pez para que se tragara a Jonás.

Durante tres días y tres noches estuvo Jonás en el vientre del gran pez, y entretanto le rezaba así al Señor (…)

Entonces Dios habló al gran pez y éste vomitó a Jonás en una playa. Jonas se levantó y se encaminó hacia Nínive, la gran ciudad. Y, llegado a ella, fue recorriendo las calles y anunciando:

-¡Dentro de cuarenta días, Nínive será destruída!

(…) todos se cubrieron de cenizas para mostrar su arrepentimiento y prometieron que nunca más harían el mal.

Entonces Dios se arrepintió también de la maldición que había lanzado sobre los habitantes de Nínive. Y no mandó sobre ellos el mal que había previsto para castigarlos.”

“Unos magos venidos de muy lejos”

“Por aquel tiempo, Herodes era el rey de los judíos. Y desde Oriente llegaron a Jerusalén unos magos. Y preguntaron:

-¿Dónde está el rey de los judíos, el que acaba de nacer? Hemos visto aparecer y brillar en el cielo su estrella y venimos a adorarle.

Herodes sintió una gran inquietud. Reunió a los sumos sacerdotes y a los sabios de su reino y les preguntó si sabían dónde debía nacer el Mesías.

Ellos contestaron:

-En Belén, de Judea, como anunció el profeta.

Herodes mandó llamar a los magos en secreto y les dijo:

-Id a Belén y encontrad a ese niño. (…)

Los magos emprendieron la marcha. Y mientras caminaban, la estrella que habían visto en Oriente avanzaba delante de ellos mostrándoles el camino. Hasta que se detuvo justo encima del lugar en el que se encontraba el niño recién nacido. Los magos sintieron una gran alegría en sus corazones. Entraron en la casa y vieron al niño en los brazos de María, su madre.

Se arrodillaron ante él y le ofrecieron oro, incienso y mirra.”

 

 

 

12mar/16

EL FIN DE ALGO. UN RELATO DE ERNEST HEMINGWAY. NICK ADAMS

IMG 4734 EL FIN DE ALGO. UN RELATO DE ERNEST HEMINGWAY. NICK ADAMS

Pocos personajes ha dado la literatura tan misteriosos e interesantes, a mi parecer, como Nick Adams. Adoro los relatos donde él aparece y cuando aparece, Hemingway se me presenta en toda su esencia. Su literatura es, simplemente, insuperable. Los relatos de Hemingway (Illinois 1899, Idaho 1961) son perfectos. Es imposible elegir uno entre tantos, por eso les invito a abrir aquellos que tienen a Adams como protagonista. Son increíbles, sorprendentes tanto por su “engañosa” sencillez como por su perfecta redacción.

Y entre los de Adams, también es tarea difícil elegir uno, pero quiero presentarle a ustedes uno de los más conmovedores. Se titula  “El fin de algo”. Guarda muchísimo dentro. Comienza el escritor presentándonos el pueblo de Hortons Bay.

“Antes, Hortons Bay era un pueblo de madereros y leñadores. Ninguno de sus habitantes se salvaba del ruido de las grandes máquinas de un aserradero que había junto al lago. Pero un año se acabaron los troncos para aserrar. Entonces las goletas de los madereros anclaron en la bahía y cargaron y se llevaron toda la madera amontonada en el corral. (…)

Una vez henchidas las velas, el barco empezó a navegar por el lago, llevándose todo lo que había hecho del aserradero, un aserradero, y de Hortons Bay, un pueblo.

(…)

Diez años más tarde no quedaba nada del aserradero, excepto los cimientos de piedra caliza que Nick y Marjorie vieron a través del bosque renacido, mientras remaban muy cerca de la costa. Estaban pescando en bote al borde del banco que se cortaba repentinamente en bajíos arenosos de doce pies de profundidad. Se dirigían al promontorio, que era el lugar más apropiado para colocar los sedales nocturnos que atacan a las truchas californianas.”

Así comienza el relato. Sabemos que estamos en Hortons Bay, un pueblo ruinoso y que una pareja formada por los protagonistas, Nick y Marjorie están disfrutando de un día de pesca. Pero, no por casualidad la conversación entre ellos comienza así:

“-He aquí nuestras viejas ruinas, Nick, dijo Marjorie.”

Mientras remaba, Nick miró hacia las piedras blancas que se veían entre los árboles verdes.

-Allí está, expresó.

-¿Recuerdas cuando estaba el aserradero?, preguntó Marjorie.

-Sí, recuerdo.

-Parece más bien un castillo, opinó la muchacha.

El no dijo nada. Remaron hasta perder de vista los restos del aserradero, siguiendo la costa. Luego, Nick atravesó la bahía.

-¿No pican?

-No, respondió Marjorie, absorta en la caña mientras remaban.

No se distraía ni siquiera para hablar. Le gustaba ese deporte. Le gustaba mucho pescar. Le gustaba muchísimo pescar con Nick.”

El agua en calma, la quietud del ambiente, el baile lento de la barca, el silencio. Nick no dice mucho, no sabemos qué le ocurre. Pero sabemos que Marjorie está disfrutando, hasta que se da cuenta de que Nick no está como acostumbra. Está extraño. Hemingway nos introduce en una situación que cada vez se va haciendo más intrigante, pero en una situación que transcurre en un lugar idílico, hermoso.

“-¿Qué te pasa, Nick?

-No sé, contestó éste mientras juntaba leña para el fuego.

Encendieron el fuego con la madera que el agua había llevado a la costa. Marjorie fue al bote en busca de una manta. La brisa nocturna impulsaba el humo hacia el promontorio, y por eso ella extendió la manta entre el fuego y el lago.

Después se sentó sobre la manta, de espaldas al fuego, y esperó a Nick. Este volvió en seguida y se sentó a su lado. Detrás de ellos estaba el bosque renacido, en el promontorio, y enfrente, la bahía con la desembocadura del arroyo de Hortons. La oscuridad no era completa. La luz de la fogata iluminaba el agua. Ambos pudieron ver las dos cañas de pescar de acero, inclinadas sobre el lago. El fuego provocaba destellos en los carretes.

Marjorie abrió la cesta de la cena.

-No tengo hambre, dijo Nick.

-Vamos, Nick. Come.

-Bueno.

Comieron sin decir nada, observando la dos cañas y el fuego reflejado en el agua.

-Esta noche va a hacer luna, expresó Nick, que miraba hacia el otro lado de la bahía.

Las colinas se recortaban ya contra el cielo. Y él se dio cuenta de que la luna estaba ya por asomarse, más allá de las colina.

-Ya lo sé, dijo Marjorie con alegría.

-Tú lo sabes todo.

-¡Oh! ¡Cállate, Nick! Te lo ruego. ¡No seas así, por favor!

-No puedo evitarlo. Tú tienes la culpa. Lo sabes todo. Eso es lo malo, y también lo sabes.

La muchacha no dijo nada.”

Nick ha contado a Bill, personaje que aparecerá al final del relato, el plan que tenía trazado para ese día y que, por supuesto, Marjorie desconocía. Pero no les puedo contar el desenlace, claro está. Ni siquiera cuando lean el relato lo podrán saber. Porque, como antes les he adelantado, hay varias historias de Nick y quizás en una de ellas sepan, cuando las lean, que sucedió con Marjorie y Nick. Son todos relatos magníficos que les invito a leer: “Campamento indio” (aquí conocemos a Nick con cinco años), “El médico y su mujer”, “El vendaval de tres días”, “El luchador”, “Un día de espera” (en este Nick ya es padre). Si las leen todas como una lectura continuada les sorprenderá, aún más, la belleza de los relatos y la profundidad de su personaje, Nick Adams. Personaje, que por cierto, nunca fue invitado a ninguna de las novelas del escritor pero que, según muchos estudiosos del novelista americano, comparte muchos rasgos con Hemingway. Los cuentos de Nick están dispersos en diversos volúmenes, porque los fue escribiendo a lo largo se su vida, de su carrera literaria.

“-¿Ya no te divierte el amor?, preguntó Marjorie.

-No.

Ella se puso de pie. Nick permaneció sentado, con la cabeza entre las manos.

-Voy a usar el bote, le gritó Marjorie. Tú puedes volver a pie por el promontorio.

-Bueno, dijo Nick. Espera, que iré a desatracar el bote.

-No hace falta, cuando dijo esto, Marjorie estaba ya dentro de la embarcación, en el agua, bajo la luz de la luna.”

Y parece que, al fina, tanto el amor como el pueblo se quedaron solos.

Hemingway fue el gran maestro del relato. Para la creación de estos se basaba en una modalidad que el mismo bautizó como “Teoría del iceberg”. Según esta teoría el relato era, únicamente, la parte visible de una profunda masa sumergida, como un iceberg, en el que todo está debajo de la superficie. Y esa es la sensación que uno tiene cuando lee sus cuentos.

Cuando Hemingway recibió el Premio Nobel de Literatura en 1954 (un año antes había conseguido el Premio Pulitzer por “El viejo y el mar”) se destacó su “maestría del arte de la narración y la influencia ejercida sobre el estilo contemporáneo”.

Su primera novela la publicó en 1926 y se titula “Fiesta”. Mi primera lectura de Hemingway fue “París era una fiesta” y quedé fascinada. Después vinieron los relatos y sus novelas. “París era una fiesta” fue escrita en Cuba entre 1958-59, un cuarto de siglo después de su estancia allí.

Yo les invito a leerla también, antes o después de estos magníficos relatos. Es una novela exquisita. Quizás alguna vez le dedique un post, pero antes les dejo con una preciosa frase que en ella se recoge y que les sugerirá muchas cosas y les traerá muchos deseos.

“Si tienes la suerte de haber vivido en París cuando joven, luego París te acompañará, vayas adonde vayas, todo el resto de tu vida, ya que París es una fiesta que nos sigue.”

 

04mar/16

EL LLANO EN LLAMAS. JUAN RULFO

IMG 2220 EL LLANO EN LLAMAS. JUAN RULFO

 

“Aquí todo va de mal en peor. La semana pasada se murió mi tía Jacinta, y el sábado, cuando ya la habíamos enterrado y comenzaba a bajársenos la tristeza, comenzó a llover como nunca. A mi papá eso le dio coraje, porque toda la cosecha de cebada estaba asoleándose en el solar. Y el aguacero llegó de repente, en grandes olas de agua, sin darnos tiempo ni siquiera a esconder aunque fuera un manojo; lo único que pudimos hacer, todos los de mi casa, fue estarnos arrimados debajo del tejaván, viendo cómo el agua fría que caía del cielo quemaba aquella cebada amarilla tan recién cortada.

Y apenas ayer, cuando mi hermana Tacha acababa de cumplir doce años, supimos que la vaca que mi papá le regaló para el día de su santo se la había llevado el río.”

La Serpentina ha muerto arrastrada por el río y esto va a suponer una tragedia en la familia del relato “Es que somos muy pobres”. Y por eso, porque la familia del relato es muy pobre, la vaca era la salvación para la pequeña de la casa, la hermana Tacha. Tacha es la hermana del narrador de este maravilloso cuento del mexicano Juan Rulfo (Jalisco 1917, Ciudad de México, 1986), que se incluye en el libro “El Llano en llamas” donde pueden encontrar diecisiete relatos más. Todos ellos bellísimos, conmovedores, únicos. Se asegura que estos relatos fueron la semilla que el escritor, perteneciente a la generación del 52, plantó para gestar su gran novela “Pedro Parámo”. Lo cierto es que estas dos obras son las joyas de Rulfo y de la literatura latinoamericana que abrirían a los escritores latinoamericanos de la generación venidera, las puertas al realismo mágico.

“No acabo de entender por qué se le ocurriría a la Serpentina pasar el río este, cuando sabía que no era el mismo río que ella conocía de a diario. La Serpentina nunca fue tan atarantada. Lo más seguro es que ha de haber venido dormida para dejarse matar así nomás por nomás.”

Si la vaca no se hubiese muerto Tacha hubiese tenido un porvenir, pero ahora el único que le queda, según la familia, es hacerse piruja.

“La apuración que tienen en mi casa es lo que pueda suceder el día de mañana, ahora que mi hermana Tacha se quedó sin nada. Porque mi papá con muchos trabajos había conseguido a la Serpentina, desde que era una vaquilla, para dársela a mi hermana, con el fin de que ella tuviera un capitalino y no se fuera a ir de piruja como lo hicieron mis otras dos hermanas, las más grandes.

Según mi papá, ellas se habían echado a perder porque éramos muy pobres en mi casa y ellas eran muy rebotadas. Desde chiquillas ya eran rezonglonas. Y tan luego que crecieron les dio por andar con hombres de lo peor, que les enseñaran cosas malas. Ellas aprendieron pronto y entendían muy bien los chiflidos, cuando las llamaban a altas horas de la noche. Después salían hasta de día. Iban cada rato por agua al río y a veces, cuando uno menos se lo esperaba, allí estaban en el corral, revolcándose en el suelo, todas encueradas y cada uno con un hombre trepado encima.

Entonces mi papá las corrió a las dos. Primero las aguantó todo lo que pudo; pero  más tarde ya no pudo aguantarlas más y les dio carrera para la calle. Ellas se fueron para Ayutla o no sé para dónde; pero andan de pirujas.

Por eso le entra la mortificación a mi papá, ahora por la Tacha, que no quiere vaya a resultar como sus otras dos hermanas, al sentir que todo quedó muy pobre viendo la falta de su vaca, viendo que yo no va a tener con qué entretenerse mientras le da por crecer y pueda casarse con un hombre bueno, que la pueda querer para siempre. Y eso ahora va a estar difícil. Con la vaca era distinto, pues no hubiera faltado quien se hiciera el ánimo de casarse con ella, sólo por llevarse también aquella vaca bonita.”

Y entre tanto, sin saber lo que sucederá la mamá de la familia no entiende  por qué Dios la ha castigado tanto al darle unas hijas así cuando en la familia según ella desde su abuela par acá, nunca hubo gente mala. Y el padre se resigna pues ve que aquello ya no tiene remedio.

“El sabor a podrido que viene de allá salpica la cara mojada de Tacha y los dos pechitos de ella se mueven de arriba abajo, sin parar, como si de repente comenzaran a hincharse para empezar a trabajar por su perdición.”

Como es imposible recoger todos los relatos en este comentario, voy a mencionar uno más titulado “Talpa”. Estos dos, junto con el que encabeza el libro “Nos han dado la tierra”, son mis preferidos. Pero el libro es una obra brillante que les invito a abrir antes, quizás, de iniciar la lectura de “Pedro Páramo”, porque la entenderán mucho mejor, conocerán ese universo de Rulfo del que tan poco era dado a hablar, y les llegará con más intensidad sus letras.

En la edición de Cátedra Letras Hispánicas, que yo manejo, en la introducción, al final se explica lo siguiente:

“El Llano en llamas se escribió y publicó en su día en una tierra concreta sobre cuyos habitantes pesaba no sólo la Historia inmediata anterior (Revolución mexicana, Rebelión de los Cristeros, represiones posteriores…), sino la creciente miseria y despoblación del campo. De ahí que, por subjetiva que sea la visión del mundo de Rulfo,  por muy impregnadas de aparente irrealidad y lejanía que estén sus narraciones, todas ellas son vías de entrada a la realidad histórica más real de un momento específico de la vida mexicana: los años 50, el principio del brutal “desarrollo”; momento en el que eran ya pocos los que se hacían ilusiones sobre las consecuencias de la Revolución de 1910-1920.”

Y centrándome ahora en “Talpa” le dejaré los primeros párrafos de la historia por una única razón, me parece tan bella y, a la vez tan cruel que tienen ustedes que conocerla de primera mano. Aunque les cuento mucho con este inicio:

“Natalia se metió entre los brazos de su madre y lloró largamente allí con un llanto quedito. Era un llanto aguantado por muchos días, guardado hasta ahora que regresamos a Zenzontla y vio a su madre y comenzó a sentirse con ganas de consuelo.

Sin embargo, antes, entre los trabajos de tantos días difíciles, cuando tuvimos que enterrar a Tanilo en un pozo de la tierra de Talpa, sin que nadie nos ayudara, cuando ella y yo, los dos solos, juntamos nuestras fuerzas y nos pusimos a escarbar la sepultura desenterrando los terrones con nuestras manos, dándonos prisa para esconder pronto a Tanilo dentro del pozo y que no siguiera espantando ya a nadie con el olor de su aire lleno de muerte, entonces no lloró.”

Juan Rulfo fue uno de los grandes escritores latinoamericanos del siglo XX. Es un escritor único. Sus obras siempre se desarrollan en escenarios mexicanos y los personajes que crea están integrados en el lugar como parte de él, de forma natural, asombrosa, sin aliños, sin adornos.

Su trabajo marca el fin de la novela revolucionaria y los escritores posteriores empiezan a crear ese realismo mágico, después de haber experimentado con la literatura de diferentes maneras. Nace así, de su mano, el boom latinoamericano.

28feb/16

ROMANCE DEL DUERO. GERARDO DIEGO

IMG 1258 ROMANCE DEL DUERO. GERARDO DIEGO
“La guitarra es un pozo

con viento en vez de agua.”

 

Hoy un gran amigo me recordó a Gerardo Diego (Santander 1896, Madrid 1987). Hacía mucho tiempo que no repasaba sus versos. Es entrañable la poesía de Diego. Yo la siento muy cercana porque es muy de verdad. Me apeteció enormemente abrir sus libros de poemas y reencontrarme con algunos de sus versos que tanto cariño tengo porque me recuerdan a mi infancia, a mis libros de texto donde estaban sus poemas salpicados que daba gusto volver a leer una y otra vez.

Quiero compartir estas dos poesías que me emociona volver a leer por trasladarme, directamente, a esas clases perfectas de literatura del colegio, donde mirábamos la vida a través de los enormes ventanales, donde éramos felices como niños que éramos, donde no existían los problemas, donde había mucha amistad y comenzaban a surgir los amores, donde, alguna tarde, se escucharon estos versos de boca de alguna maestra que al recitarlos nos daba clases de libertad sin nosotros aún saberlo.

 

“Romance del Duero”

 

Río Duero, río Duero,

nadie a acompañarte baja;

nadie se detiene a oir

tu eterna estrofa de agua.

 

Indiferente o cobarde,

la ciudad vuelve la espalda.

No quiere ver en tu espejo

su muralla desdentada.

(…)

 

 

Y entre los santos de piedra

y los álamos de magia

pasas llevando en tus ondas

palabras de amor, palabras.

 

Quién pudiera como tú,

a la vez quieto y en marcha,

cantar siempre el mismo verso

pero con distinta agua.

 

Río Duero, río Duero,

nadie a estar contigo baja,

ya nadie quiere atender

tu eterna estrofa olvidada,

 

sino los enamorados

que preguntan por sus almas

y siembran en tus espumas

palabras de amor, palabras.

 

“Las tres hermanas”

Estabais las tres hermanas,

las tres de todos los cuentos,

las tres en el mirador

tejiendo encajes y sueños.

 

Y yo pasé por la calle

y miré… Mis pasos secos

resonaron olvidados

en el vesperal silencio.

 

La mayor miró curiosa,

y la mediana riendo

me miró y te dijo algo…

Tu bordabas en silencio,

 

como si no te importase,

como si te diese miedo.

Y después te levantaste

y me dijiste un secreto

en una larga mirada,

larga, larga… (…)

 

La Generación del 27, a la que Diego perteneció, nos ha dejado tanta belleza..

Gerardo Diego estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Deusto. Fue profesor en distintas ciudades de Lengua y Literatura.

 

12feb/16

THE TALE OF MR. JEREMY FISHER. BEATRIX POTTER

IMG 2563 THE TALE OF MR. JEREMY FISHER. BEATRIX POTTER

“The Tale of Mr. Jeremy Fischer” es un cuento de la escritora e ilustradora inglesa Beatrix Potter ( Kensington, Londres 1866, Sawrey 1943) que adoro desde niña. Mucho antes de que supiese leer este relato, publicado en 1906 por primera vez, ya quedé fascinada con sus ilustraciones, también de Potter. El libro de cuentos de Potter, escrito en 1893, llegó a mi a la edad de siete años más o menos y, como digo, lo primero que me atrajo de el fueron sus dibujos ya que aún no podía leer en inglés. Pero Mr. Jeremy Fischer, esa rana convertida en caballero inglés, que sale a pescar al río, que vive en una casita entre los juncos y que come bocadillos de mariposas se convirtió desde ese mismo instante en un ser adorable para mi. Y sigo fascinada con este cuento que, sin ser el más conocido de Potter, es el que más me gusta.

Potter es mucho más conocida por su personaje Peter Rabbit, pero este post además de ir dedicado a esta gran escritora que basó sus fascinantes historias en los animales que veía durante las vacaciones que hacía con su familia a Escocia, también va dedicado, como no, a Mr. Jeremy Fischer, por alegrarme muchas tardes de mi infancia y por hacerme creer que algún día, en el río que había junto al huerto de mi padre, yo le saludaría y me invitaría a cenar con sus amigos. Les prometo que mis ojos de niña le vieron, le vieron muchas veces. Sólo la imaginación puede cumplir los deseos más bonitos, los sueños más inalcanzables.

Un par de años más tarde, una tarde de sábado, y para mi sorpresa, en la televisión pude ver una película-ballet de 1971 titulada “Peter Rabbit and Tales of Beatrix Potter” y allí estaba mi señor Fischer, allí, ante mis ojos. La película se componía de una sucesión de piezas de ballet que recreaban algunos de los cuentos más conocidos de la escritora inglesa y que daban vida los bailarines del Royal Ballet. ¡Qué maravilla de película! ¡Fascinante! Me trae tantos recuerdos ese universo fascinante de Potter…

Les invito a que lean a sus hijos estas historias maravillosa, sencillas y únicas. Los cuentos más conocidos de Potter son : “Peter Rabbit”, “Squirrel Nutkin”, “Benjamin Benny”, “Two Bad Mice” (otro de mis preferidos, y el preferido de mi hijo), “Mrs. Tiggy-winkle” o “Mr. Jeremy Fischer”, entre otros, ya que escribió 23 exactamente.

Les voy a dejar con un fragmento de las aventuras de mi adorado señor rana, pero no les puedo contar el final así es que espero que abran el libro y que lo disfruten tanto como yo lo sigo disfrutando.

“Once upon a time there was a grog called Mr. Jeremy Fischer; he lived in a little damp house amongst the ruttercups at the edge of a pond.

The water was all slippy-sloppy in the arder and in the back pasaje. But Mr. Jeremy likes getting his feet wet; nobody ever scolded him, and he never caught a cold!

He was quite pelase when he looked out and saw large drops of rain, splashing in the pond- “I will get some worms and go fishing and catch a disc of minnows for my dinner,” said Mr. Jeremy Fisher. “If I catch more than five fish, I will invite my friends Mr. Alderman Ptolemy Tortoise and Sir Isaac Newton. The Alderaan, however estas salad.”

(…)

His road was a tough estala of grass, his line was a fine long white horse-hair, and he tilde a little wriggling word at the end.

The rain trickled down his back, and for nearly an hour he stated at the float.

“This is getting tiresome, I think I should like some lunch,” said Mr. Jeremy Fischer. He punteo back again amongst the water-planta, and took some lunch out of his basket.

“I will eat a butterfly sandwich, and wait till the shower is over,” said Mr. Jeremy Fisher.

(…)

Mr. Jeremy crossed his les up shorter, out of reach, and went on eating his sandwich. Once or twice something moved about with a rustle and a splash amongst the rushes at the side of the pond.

“I trust that ist not a rat”, said Mr. Jeremy Fisher; “I think I had better get away from here.”

Y hasta aquí puedo llegar. ¿Pescará algo Mr. Jeremy?

04feb/16

VOLVERÁ LA PRIMAVERA. CUENTO INFANTIL

IMG 2405 VOLVERÁ LA PRIMAVERA. CUENTO INFANTIL

 

Érase una vez la primavera, con nidos en los árboles y huevos esperando abrazar la vida. Érase una vez la primavera, con su batalla de colores, porque en los jardines ya había tulipanes, jacintos, nomeolvides, margaritas… Y érase una vez la primavera con un río donde nadaban los patos con sus pequeñas crías amarillas, como pequeños algodones de azúcar, siempre siguiendo a sus madres. Y en el río había ranitas que saltaban y mariquitas rojas con puntos negros de esas que les gusta a los niños que les hagan cosquillas en las manos. Y a toda esta hermosa primavera, Ana, no la quería.

Ansiaba con todas sus fuerzas que llegase el verano, para recoger fresas, frambuesas y cerezas, para cenar tomates maduros y merendar melocotones. Para bañarse en la playa azul, de arena blanca y ver cangrejos y conchas perfectas. Para comer helados, rodajas de sandía y bañarse en el río. Para ver las mariposas y esperar aparecer a la más hermosa. Ansiaba regar el jardín, observar a las abejas y aborrecer sus pelillos amarillos y negros, jugar con los caracoles y que estos le fueran dejando un hilo de pena al pasar por entre sus dedos. Contar las estrellas por la noche en el campo de trigo y quedar hipnotizada con la luz de las luciérnagas.

Pero cuando llegó el verano e hizo todo esto que os acabo de explicar, quiso enseguida que llegase el otoño, que desapareciese el sol o que al menos brillase con menos fuerza,  que se recogiera el trigo del campo, abrir las mazorcas de maíz y asarlas con el abuelo. Cocinar compotas de manzanas, de ciruelas, de peras y quitarles a las castañas su abrigo verde. Quizás, volar la cometa si el viento les visitaba. Ayudar a la abuela a recoger las patatas del huerto y buscar con papá setas en el bosque esperando a que apareciese una familia de gnomos.

El otoño fue largo y Ana se aburrió porque lo que más deseaba era la llegada del invierno. Y el invierno llegó, como todos los años, cargado de nieve. Sintió el calor de su gorro de lana, de sus guantes y su bufanda, de su abrigo de paño. Observó que los pájaros habían llegado a las casitas de madera que mamá había puesto en el jardín para ellos. Hizo muñecos de nieve, se tiró con su trineo por la colina. Comió naranjas y avellanas y tuvo que cenar col, pero no le importaba, porque había deseado tanto que llegase el invierno…Como el lago se había helado, patinó con su hermano pequeño sobre el, y prepararon las velas de adviento con ramas de pino y cintas rojas brillantes. Partieron nueces y comieron higos secos y fueron a los Alpes a esquiar. San Nicolás llegó con mandarinas y chocolate, el niño Cristo llegó con cajas de regalos y en Nochebuena, frente al árbol de agujas verdes, cenaron salchichas. Después volvieron a la escuela y pronto llegó el Carnaval. Hicieron máscaras de colores, como las que en Venecia se ponen las mujeres elegantes, y a su hermano le disfrazaron de arlequín.

Pero, de pronto, dejó de nevar. Nunca más nevó y al salir al campo, que ya verdeaba, Ana vio la primera campanilla de nieve, la primera flor que anuncia que la primavera está a punto de llegar. Lejos de estar triste sonrió. Pensó que el invierno había sido demasiado duro y gris, y se sonrió al pensar que pronto vendría el conejo de pascua cargado de huevos de colores. Su hermano y ella los buscarían por el jardín. Si. La primavera pronto llegaría. Y se acordó entonces de que el año pasado no la quiso porque sólo pensaba en el verano. Pero este año era feliz de esperarla. Y entre la hierba vio más florecitas de primavera que se hacían paso, aún, a duras penas. Y pensó en todos los colores de las flores, en sus perfumes, en los escarabajos que hacen cosquillas y en los patitos tan dulces como el algodón de azúcar. Y pensando en todo esto fue feliz.

Y como había soñado, y porque la vida siempre nos vuelve a sorprender, un año tras otro, con las mismas cosas bellas, la primavera volvió.

24ene/16

WINTERREISE. WILHELM MÜLLER. SCHUBERT

11211509 e1453622252116 WINTERREISE. WILHELM MÜLLER. SCHUBERT

En el último año de su vida, el compositor austriaco Franz Schubert (Viena 1797-1828) compuso un ciclo de lieder (canciones) sobre poemas del escritor alemán Wilhelm Müller (Dessau 1794, 1827) que tituló  “Winterreise” o “Viaje de invierno”. Esta composición, a mi parecer, refleja la perfecta comunión entre poemas y música. Se unen los trabajos de dos artistas de descomunal sensibilidad para dar al mundo una de las piezas musicales más bellas que ustedes puedan escuchar. Sencillamente maravilloso. Hay una grabación de referencia, la del barítono Dietrich Fischer-Dieskau con el pianista Gerald Moore de 1972 que encontrarán en Deutsch Grammophon y que les recomiendo y ustedes entenderán la razón.

Aquí, al ser este un blog de literatura, me centraré en algunos de los poemas que se recogen en “Winterreise” y que son, por otra parte, los que más me gustan. Se trata de las poesías o lieder número:  1, 5, 11 y 24. El trabajo consta de 24 canciones que cuentan una triste historia de amor.

En la primera canción titulada “Gute Nacht”, “Buenas noches” se nos presenta al amado que cuenta el final de una historia de amor en la que desconocemos la razón por la cual el amor se ha acabado. En las siguientes canciones-versos se nos irá narrando la historia a través de estos poemas que hacen de la pieza, una sucesión de notas desgarradoras a la vez maravillosas, a veces tiernas, a veces ingenuas, a veces dolorosas e incluso a veces algo esperanzadoras, para volver a la tristeza que el invierno se encarga, además, de aderezar.

Este primer poema es hermoso, sencillamente bello. Ese último verso lo dice todo:

“Cuando paso por ella te escribo

en la puerta “buenas noches”

para que puedas ver

que he pensado en ti”

 

Buenas Noches

“Como un extraño llegué,
parto también como un extraño.
Mayo fue benévolo conmigo
y me dio muchos ramos de flores.
La muchacha habló de amor,
su madre incluso de boda.
Ahora el mundo es tan lóbrego,
el camino está oculto por la nieve.
No puedo elegir
la hora de mi viaje,
he de encontrar el camino
en medio de esta oscuridad.
Me acompaña una sombra
que proyecta la luna,
y por los blancos campos
busco huellas de animales.
(…)
El amor gusta de vagar sin rumbo
-así lo ha hecho Dios-
de un lado para otro.
(…)
¡Amada mía, buenas noches!
No perturbaré tus sueños,
sería horrible para tu reposo,
no escucharás mis pasos.
¡Chito, chito, la puerta está cerrada!
Cuando paso por ella te escribo
en la puerta “buenas noches”
para que puedas ver
que he pensado en ti.

“El organillero”, “Der Leiermann” es la última canción del ciclo y en ella se encierra un poema desgarrador. Sublime.

“Al otro lado del pueblo
se ve un organillero,
y con dedos ateridos,
gira el manubrio como puede.
Descalzo sobre el hielo,
se tambalea a uno y otro lado
y su pequeño plato
está siempre vacío.
Nadie quiere escucharlo,
nadie lo mira,
y los perros gruñen
alrededor del viejo.
(…)
Anciano prodigioso,
¿puedo irme contigo?,
¿quieres tocar tu organillo
mientras yo canto?”

Las notas de la quinta canción “Der Lindenbaum” o “El tilo” son magistrales. Esta canción, al igual que la primera tienen un inicio embaucador. Es una de las canciones más populares del ciclo. El tilo, en la literatura romántica simboliza el hogar y la seguridad. El hombre evoca el árbol, quiere encontrar en él el reposo a su dolor.

“Junto a la fuente, frente a la puerta
se alza un tilo.
Soñé bajo sus sombras
tantos dulces sueños.
Tallé en su corteza
tantas palabra de amor;
siempre me atraía hacia él
en la alegría y en la pena.
(…)

Y sus ramas susurraron
como si me llamaran:
¡Ven aquí, compañero
aquí encontrarás reposo!

(…)
Hace  ya muchas horas
que me alejé de aquel lugar,
y no dejo de oír esos susurros:
¡aquí encontrarás reposo!”

Y terminaré con “Sueño de primavera” que ocupa el puesto número once del ciclo. “Frühlingstraum”. Me fascina este poema por muchas cosas, pero sobre todo por este verso:

“¿Se ríen del soñador

que vio flores en invierno?”

Que maravilla de verso, que belleza inigualable.

“Soñé con flores multicolores
tal como florecen en mayo;
Soñé con verdes praderas,
con el grito alegre de los pájaros.

Y cuando el gallo cantaba,
se hallaban mis ojos abiertos;
Allá estaba frío y siniestro,
Cantan los cuervos en el techo.

¿Quién ha pintado las hojas

en el alféizar de la ventana?
¿Se ríen del soñador,
que vio flores en invierno?
Soñé en el amor, sobre al amor,
en una hermosa doncella,
en corazones y en besos,
en delicia y bienaventuranza.
Y cuando el gallo cantaba,
se hallaba mi corazón despierto.
Hoy me encuentro aquí yo solo,
y recuerdo aquel sueño.
(…)”

Johann Ludwig Wilhelm Müller fue el autor de estos bellísimos poemas que inspiraron a Schubert sus ciclos de canciones “Winterreise”, publicado en 1827 y “Die schöne Müllerin”, “La bella molinera”, 1920.

Los primeros poemas del poeta alemán aparecieron en 1816 en una antología de corte patriótico titulada “Bundesblüten”, en la que publicaban varios escritores que narraban la lucha de la nación alemana contra el invasor francés.

20ene/16

PROMESAS ROTAS. MUCHAS GRACIAS A LADY GREGORY

IMG 23731 e1455438705982 PROMESAS ROTAS. MUCHAS GRACIAS A LADY GREGORY

 

“Promesas rotas” es el más bello poema de amor que hasta ahora he leído. Creía haber leído los más sublimes versos de amor hasta que me topé con estas líneas que la dramaturga anglo-irlandesa y recopiladora de folclore, Lady Isabella Gregory (Roxborough, Condado de Galway, 1852, Coole Park, Condado de Galway 1932) tradujo al inglés desde el irlandés. Un bellísimo poema popular irlandés, de autor desconocido, que cuando lo lean no podrán olvidar jamás.

 

“Es tarde, anoche, el perro hablaba de ti;

el pájaro hablaba de ti en el profundo pantano.

Decía que tu eres el ave solitaria a través del bosque

y que, probablemente, sigas sin pareja hasta que me encuentres.

Que me diste tu palabra y me mentiste

y que estarías junto a mí cuando se reunieran los rebaños.

Te llamé con un silbido y trescientos gritos

pero allí no había más que un corderillo balando.

Me prometiste algo difícil de conseguir,

un barco de oro bajo un mástil de plata;

doce ciudades cada una de ellas con un mercado

y un bello patio blanco al lado del mar.

Me prometiste algo que no es posible,

que me regalarías unos guantes de piel de pescado;

que me regalarías unos zapatos de piel de pájaro

y un vestido de la mejor seda de Irlanda.

Mi madre me dijo que no hablara contigo ni hoy

ni mañana, ni el domingo;

pero eligió un mal momento para decírmelo;

fue como cerrar la puerta cuando ya habían robado la casa.

Tú me has dejado sin este,

tú me has dejado sin oeste,

me has dejado sin lo que había de mí

y sin lo que había detrás de mí,

tú me has quitado la luna,

tú me has quitado el sol también

y mi terror es inmenso.

Tú, incluso, me has arrebatado a Dios.”

05ene/16

LOS MUERTOS. DUBLINESES. JAMES JOYCE

IMG 30551 e1452020259749 LOS MUERTOS. DUBLINESES. JAMES JOYCE

“… siempre hay en reuniones como ésta pensamientos tristes que vendrán a nuestra mente; recuerdos del pasado, de nuestra juventud, de los cambios, de esas casas ausentes que echamos de menos esta noche. Nuestro paso por la vida está cubierto de tales memorias dolorosas y si fuéramos a cavilar sobre las mismas, no tendríamos ánimo para continuar valerosos nuestra vida cotidiana entre los seres vivientes. Tenemos todos deberes vivos y vivos afectos que reclaman, y con razón reclaman, nuestro esfuerzo más constante y tenaz.”

(Discurso de Gabriel Conroy ante los asistentes a la cena)

 

Una cena de Navidad. Probablemente se celebra la fiesta de la Epifanía. Una ciudad, Dublín y el año, 1914. Como cada año, por esta fechas, Miss Kate y Miss Julia, las hermanas Markon, organizan un baile y una cena, con ganso asado y el tradicional pudding, para deleite de sus familiares, viejos amigos y alumnos de las señoritas. Todos acuden a la sombría y espigada casa de la isla de Usher, entre ellos un famoso tenor retirado Bartule D Arcy, un protestante llamado, Mr. Browne, Molly Ivors, mujer independiente de gran personalidad,  Mary Jane, sobrina de las anfitrionas que vive con ellas, Freddy Malins, amigo de Gabriel Conroy, sobrino de las hermanas Markon y, por supuesto éste último con su esposa Gretta Conroy.

La atmósfera es ideal. Fuera nieva y dentro de la casa se respira hogar, deliciosa cocina, música, buenas costumbres, tranquilidad, fraternidad y buen humor. Pero, todos los asistentes, estarán ajenos, desde el comienzo hasta el final, de lo que ocurre entre el matrimonio Conroy, todos los personajes y nosotros, los lectores de este maravilloso cuento que les invito a abrir esta noche, víspera de reyes, titulado “Los muertos”, “The Dead”, en su título original, y que forma parte del libro de relatos escrito por el escritor irlandés James Joyce ( Dublín 1882, Zúrich, 1941) bajo el titulo “Dublineses”, 1914. Consta de quince textos, y el que a continuación les he presentado es el más extenso de cuantos conforman la obra. Este relato, del que hoy escribo, está considerado como uno de los mejores cuentos en lengua inglesa de todos los tiempos.

Es sublime, delicioso, exquisito y sorprendente hasta el final, lo que le hace único, es una maravilla literaria dentro de un género que adoro, el cuento, y en particular, los relatos ambientados en Navidad. Junto con sus novelas “Ulises” (1922) y “Retrato del artista adolescente” (1916), es “Dubliners”, las tres obras más importantes de Joyce, uno de los autores más influyentes y brillantes del siglo XX. Además de representante destacado de la corriente literaria de vanguardia denominada Modernismo Anglosajón, que cuenta también con las figuras de T.S.Eliot y Virginia Woolf, entre otros literatos.

Gretta Conroy  calla muchos secretos, quizás ha callado demasiado tiempo y quizás esto le ha hecho sufrir en numerosas ocasiones. Aunque, presumiblemente, de su parte, tiene a un marido que la adora, y unos hijos que conforman una familia, de nuevo, presumiblemente, idílica. Pero… ¿qué secreto puede guardar una mujer extremadamente sensible en su corazón? Quizás ese secreto es el que la ha dado fuerzas para continuar con una farsa, la farsa de un matrimonio con un hombre al que amaba, tal vez, pero no tanto como a otro, el hombre que nunca pudo tener, el que se fue para siempre de su lado. El poder del amor es infinito, e incluso un amor antiguo puede sacar adelante un amor desgastado por el tiempo, porque los recuerdos que da el saber que una ha sido amada, es un gran motor para sobrellevar la mentira.

Se puede vivir con este secreto hasta morir, se puede. Pero, una pequeña melodía, muy grande en el recuerdo de Gretta, hace saltar la chispa como un fósforo a punto de encenderse, sin posibilidad de vuelta atrás. Gabriel, ajeno a todo, se sumirá en una nueva realidad, ¿qué ocurrirá entonces? Tienen que leer el libro para averiguarlo.

Uno de los comensales ha cantado “La joven de Aughrim” y Gretta está llorando al recordarlo ante el asombro de Gabriel. Piensa en alguien, alguien de aquel tiempo, alguien a quien conoció en Galway cuando vivía con su abuela.

La muerte de los seres amados flota durante todo el relato sin que nos demos cuenta, ni nosotros, como les digo, ni los simpáticos personajes del relato, un crisol de personalidades magnífico que quitan tensión a lo que lentamente se está cociendo a la par que el ganso, en esa casa.

“De manera que ella tuvo un amor así en la vida: un hombre había muerto por su causa. Apenas le dolía ahora pensar en la pobre parte que él, su marido, había jugado en su vida. La miró mientras dormía como si ella y él nunca hubieran sido marido y mujer. (…) Se estiró con cuidado bajo las sábanas y se echó al lado de su esposa. Uno a uno se iban convirtiendo ambos en sombras. Mejor pasar audaz al otro mundo en el apogeo de una pasión que marchitarse consumido funestamente por la vida. Pensó cómo la mujer que descansaba a su lado había evocado en su corazón, durante años, la imagen de los ojos de su amante el día que él le dijo que no quería seguir viviendo.

Lágrimas generosas colmaron los ojos de Gabriel. Nunca había sentido aquello por ninguna mujer, pero supo que ese sentimiento tenía que ser amor.”

En el año 1987, el director de cine americano John Huston dirigió con un prodigiosa maestría la película “The Dubliners”, basada en el relato del irlandés. Una película exquisita que les invito a que vean después de haber leído el cuento. El guión es fiel al texto de Joyce y, a excepción de una poesía romántica excepcional que Huston introduce en la cinta, lo demás es puro auténtico relato. De esta poesía grandiosa les hablaré en mi próximo post.

Para terminar, quiero desear, a todos los que siguen mi blog, un feliz año cargado de salud, de trabajo y amor y de buenas lecturas. Siempre, eternamente agradecida por sus visitas, Araceli Cobos.

 

 

31dic/15

STRAUSS, EICHENDORFF, VIER LETZTE LIEDER, IM ABENDROT

FullSizeRender1 e1452625248686 STRAUSS, EICHENDORFF, VIER LETZTE LIEDER, IM ABENDROT

 

En 1946, Richard Strauss (Múnich 1864- Garmisch- Partenkirchen 1949) fue a Suiza y allí descubrió, por casualidad, un poema del poeta y novelista alemán Joseph von Eichendorff (Castillo de Lubowitz 1788, Nysa, Polonia 1857). Muchos de los poemas escritos por este autor romántico fueron adaptados por compositores tan importantes como Johannes Brahms, Robert Schumann o Mendelssohn- Bartholdy.

El poema que encandiló al alemán fue “Im Abendrot” (En el crepúsculo) y con estos versos compuso una música para soprano y orquesta que, desgraciadamente, nunca llegó a escuchar. Y tampoco pudo intuir que esta sería la última canción que formaría el conjunto de su última obra, ideada en principio como composiciones individuales y titulada “Vier letzte Lieder”.

Esta obra, que concluyó en mayo de 1948, marcó el fin de su carrera artística ya que murió meses más tarde en la localidad bávara de Garmisch- Partenkirchen.

Como el mismo nombre de la obra indica, la pieza final de su grandiosa carrera, está compuesta por cuatro canciones. Son poemas adaptados, los tres primeros pertenecen al premio Nobel de Literatura alemán Hermann Hesse ( Baden-Würtemberg 1877, Suiza 1962) y el último al autor lírico más importante del romanticismo alemán, Eichendorff, en el cual me centraré por ser, en mi opinión, el más especial de los cuatro, tanto en sus versos como en la composición musical.  Ernst Roth, el editor londinense de Strauss, consideró que la melodía de “Im Abendrot” era el colofón perfecto para los poemas de Hesse, y, por supuesto, no seré yo, quien le lleve la contraria, pero lo considero tan bello por separado que nunca lo hubiese unido a las tres primeras composiciones.

Los cuatro poemas, tanto los de Hesse como los de Eichendorff, versan sobre el momento de la muerte, de su cercanía.

Aquí les dejo algunos de los versos de este maravilloso poema en la lengua original y después una traducción, que espero sea lo más fiel posible. Pido disculpas en caso de no ser así.

Im Abendrot

Wir sind durch Not und Freude
gegangen Hand in Hand;
vom Wandern ruhen wir
nun überm stillen Land.

(…)
bald ist es Schlafenszeit,
daß wir uns nicht verirren
in dieser Einsamkeit.

O weiter, stiller Friede!
So tief im Abendrot.
Wie sind wir wandermüde–
Ist dies etwa der Tod?

 

En el crepúsculo

Hemos ido a través de la necesidad y la felicidad
cogidos de la mano;
descansamos del camino
en el campo callado.

(…)

pronto es la hora de dormir
y así no nos perderemos
en esa soledad.

Lejana, calmada paz!
Profunda en el crepúsculo.
Cansados estamos del camino,
¿Quizás sea esto la muerte?.

 

 

20dic/15

EL REGALO DE LOS MAGOS. O.HENRY

Captura de pantalla 2015 12 20 a las 20.57.09 EL REGALO DE LOS MAGOS. O.HENRY

“Un dólar y ochenta y siete centavos. No había más. Y de esa cantidad, sesenta centavos en monedas de mínimo valor: peniques ahorrados uno a uno, después de discutir con el tendero o el carnicero hasta sentir en las mejillas el natural rubor que produce la silenciosa acusación de la consiguiente pérdida de tiempo.

Della contó el dinero por tercera vez. Un dólar y ochenta y siete centavos. Y al día siguiente … Navidad.

Por supuesto, sólo quedaba un recurso. Tumbarse en el pequeño y mísero sofá y llorar. Fue precisamente lo que hizo Della y así dejó bien sentada la premisa moral de que la vida está hecha de sollozos, sorbetones y sonrisas, pero sobre todo de sorbetones.

Mientras la dueña de la casa pasa, gradualmente, de la primera fase a la segunda, echemos una ojeada a sus dominios, uno de esos “pisos amueblados” cuyo alquiler cuesta ocho dólares a la semana. La descripción no puede ser amable. Todo, en este lugar, está gritando la palabra miseria.”

Así comienza uno de los cuentos de Navidad más interesantes que, a mi parecer, se han escrito. Se titula “El regalo de los Magos” y es del escritor estadounidense William Sidney Porter (Greensboro 1862, New York City 1910), conocido como O. Henry, seudónimo que, el escritor, periodista y farmacéutico, utilizó siempre.

Desde el comienzo, ya nos sitúa en una atmósfera de necesidades donde las cosas para nuestra protagonista Della, no van demasiado bien. Me encanta el detalle que   el americano aporta al relato, que muchos escritores también lo utilizan (por ejemplo el ruso Nikolai Gogol o Truman Capote) y que es algo que me apasiona. El recurso del narrador introduciéndonos en el cuento como si los lectores estuviéramos observando todo desde una ventana de esa misma casa y además le acompañásemos a él. Es fascinante como esta forma de narrar envuelve al lector. El narrador deja a su personaje que continúe con sus tareas mientras nosotros, tenemos el derecho de echar un vistazo a su piso junto al que nos cuenta la historia. “Mientras la dueña de la casa pasa, gradualmente, de la primera fase a la segunda, echemos una ojeada a sus dominios”, escribe O.Henry.

Los Dillingham, un matrimonio conformado por Jim y Della, han conocido tiempos mejores. Ahora sus ingresos se han reducido de treinta a veinte dólares semanales. Della está muy preocupada porque se acerca Navidad y únicamente dispone de un dólar y ochenta y siete centavos para comprar el regalo de Jim. En este ambiente de austeridad, pero de amor verdadero entre ellos, hay dos cosas que el matrimonio destaca como sus dos auténticos tesoros, el cabello de Della y  un reloj de oro que ha heredado Jim de su padre que éste heredó a su vez de su abuelo.

“Si la reina de Saba viviera en el piso de enfrente, Della se soltaría el pelo para lavarlo y se asomaría a la ventana para secárselo a la intemperie, con el propósito de despreciar las joyas y riquezas de la soberana. Y si el rey Salomón fuera, por ejemplo, portero del edificio con todos sus tesoros guardados en los sótanos, Jim, al pasar delante de él, sacaría del bolsillo su reloj para mirar la hora, seguro de que el otro se acariciaría la barbilla de pura envidia.”

Por este motivo, Della quiere regalarle a Jim una cadena para que pueda utilizar su reloj y lucirlo por todas partes, y porque a Jim el pelo de su mujer le parece una maravilla quiere comprarle para el día de Navidad un juego de peinetas que una vez del que una vez su mujer quedó prendada al verlo en un escaparate de Broadway. Pero…, ¿cómo se las arreglarán para satisfacer los deseos de uno y del otro cuando disponen de tan poco dinero? Desde luego no lo sabrán hasta que lean este precioso cuento que les invito a abrir porque les fascinará.

Lo que si les puedo adelantar es que O.Henry es conocido por ser el maestro de los finales imprevisto y hacer los más bellos cuentos de personajes normales, corrientes, en definitivo, sencillos, como cualquier ciudadano. Y este relato tiene todos esos ingredientes que le caracterizaban en su escritura. Se dice que escribió  “El regalo de los Magos” en tres horas y al lado de una botella de Whisky. Lo escribió en la cárcel, ya que debía de trabajar para sacar a su hija adelante, puesto que era viudo y los problemas con el alcohol y las autoridades le hacían siempre vivir con muy poco dinero.

Gozó de reconocimiento, sobre todo en la ciudad de Nueva York aunque su éxito literario nunca se reflejó en bienestar económico por los problemas que antes he apuntado.

Y así, de esta manera tan dulce, termina el americano su relato.

“Los Reyes Magos fueron unos hombres sabios, maravillosamente sabios, que llevaron presentes al Niño Dios nacido en un establo. Inventaron el arte de regalar cosas en Navidad y, porque eran sabios, sus presentes fueron sabios también. (…) Yo he intentado explicarles la sencilla historia de dos estúpidos chiquillos que vivían en un pequeño piso y que sacrificaron, del modo más absurdo, el uno por el otro (…). Y, sin embargo, diré algo especialmente dirigido a los sabios de hoy.  Diré que de todos los seres que ofrecen presentes, estos dos, los chiquillos de mi historia, fueron los más sabios. Que de todos cuantos ofrecen y reciben presentes, son siempre más sabios los que proceden del mismo modo que ellos dos. Por todas partes y en cualquier lugar son los más sabios. Son, en verdad, los Magos.

 

22nov/15

RECETA. EL FESTÍN DE BABETTE

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Lo prometido es deuda. Así es que aquí les voy a dejar una receta de un plato que Babette sirvió en la cena mágica, donde el amor triunfó y de paso les hizo ver a los comensales que la comida bien elaborada es un placer. Y que no sólo de agua y pan vive el hombre.

Quizás puedan cocinar en Navidad, que ya está casi aquí, este plato, que además tiene una elaboración muy sencilla. Que les aproveche.

 

Blinis Demidoff

Ingredientes:

600 gramos de patatas

150 gramos de cebolla

2 huevos

sal, pimienta molida

100 gramos de mantequilla

250 gramos de caviar

200 gramos de Creme fraiche

Pasos a seguir:

1. Se lavan y se mondan las patatas.

2. Se pelan las cebollas.

3. Tanto las patatas como las cebollas se rallan y se mezclan con los huevos. Una vez bien mezclados estos dos ingredientes con el huevo se deja escurrir un poco y se le añade, después, sal y pimienta.

4. Se derrite la mantequilla en una sartén y con la mezcla se cebolla y patata se van haciendo unas pequeñas bolitas, una especie de albóndigas que luego no serán tales porque antes de echarlas a la sartén las aplastaremos como si fueran hamburguesas, deben quedar de la misma forma, pero con menos grosor. Se fríen con la mantequilla y se dejan escurrir después.

5. Por último encima de estos blinis de patata y cebolla ponemos el caviar y la creme fraiche. En la mitad del blini el caviar y en la otra la crema fraiche de modo que visualmente quede una parte blanca y otra negra.

 

02nov/15

EL FESTÍN DE BABETTE. KAREN BLIXEN

FullSizeRender 2 EL FESTÍN DE BABETTE. KAREN BLIXEN

 

“-Todos los días de mi vida he estado con usted. Eso usted lo sabe, no es así?

-Sí, dijo Martina. Se que fue así.

-Y, continuó el, estaré con usted todos los días que aún me queden de vida. Cada noche, pero no con mi cuerpo, que eso no tiene importancia, sino con el alma, me sentaré con usted a la mesa, como esta noche. Porque hoy he aprendido, querida hermana, que en este mundo todo es posible.

-Si, así es querido hermano, dijo Martina. En este mundo todo es posible.”

Este es, quizás, el fragmento literario, que habla sobre el amor, más hermoso que hasta ahora haya leído nunca. El párrafo pertenece a la novela “El festín de Babette” de la magnífica escritora  Karen Blixen-Finecke (Rungsted Dinamarca 1885-1962), más conocida como Tania Blixen o como Isak Dinesen, pseudónimo que utilizó en sus obras. Con cualquiera de los tres nombres, se nos presenta en el mundo literario como una escritora tremendamente exquisita en sus escritos y porte. Elegante persona y elegante con las palabras.

Karen se casó con su primo, el barón Bror Blixen- Finecke, con quien emprendió una vida en Kenia y se dedicaron a la explotación de una plantación de café llamada The Karen Coffe Company. Su matrimonio estuvo cargado de infidelidades hasta que se divorciaron. En Nairobi conoció a un cazador británico afincado en Kenia, llamado Denys Finch Hatton. El inglés murió en accidente de avión que el mismo pilotaba y Blixen continuó con la plantación hasta que en 1931 debido a la caída de los precios del café, se vio obligada a vender las tierras. Regresó a Dinamarca y comenzó a escribir. En su libro “Memorias de África” recoge toda esta maravillosa historia y sin duda ha sido la novela que la catapultó a la fama. Pero a mi, personalmente, tanto como ésta me gusta la que aquí les presento y les invito a abrir.

El libro es una maravilla porque nos traslada a un lugar donde, en principio, uno descarta que pueda surgir el mínimo atisbo de amor más allá del religioso, por las costumbres que allí se profesan y hasta por lo yermo del paisaje y lo estructurado de los habitantes, personas agobiadas sin saberlo por el peso de lo que se debe hacer porque así es como las cosas se han hecho durante muchos años.

“En Noruega hay un Fiordo, un largo, fino brazo de mar entre altas montañas, con el nombre de Berlevaag- Fjord. Al pie de la montaña se encuentra situado la pequeña ciudad de Berlevaag, que tiene el aspecto de una ciudad de muñecas sacada de una caja de bloques de construcción de niños, ya que las casitas de madera con de todos los colores, gris, rosa o amarillo.”

Y en una de esas casitas de cuento, exactamente en una amarilla, viven las protagonistas de esta historia, dos hermosas muchachas llamadas Martina y Philippa. Hermosas en su juventud, juventud que se ha ido desvaneciendo entre la rutina diaria y la autoridad de un padre sacerdote y profeta de una  piadosa secta religiosa. Las gentes de la pequeña ciudad son sus discípulos. Éstos le profesan una gran admiración y respeto y se reúnen en su casa para hablar de la palabra del profeta. Pero a la muerte del padre, todo cambiará, o casi todo con la llegada de Babette, una criada francesa que viene a refugiarse al norte huyendo de la guerra civil que azota a Francia en 1871. Las hijas han perdido ya su lozanía y dedican todo su tiempo y su escaso dinero a hacer obras de caridad entre los más necesitados de sus vecinos. Pero siendo aún jóvenes, las chicas tuvieron sus oportunidades de ser felices. Dos hombres suspiraron por ellas, pero ellas, mirando por su padre, les dejaron escapar. Aunque, de alguna manera, llegan a conocer lo que es el amor, aunque sea en su forma más contenida, y por así decirlo, más pura.

Las tres personas vitalmente importantes que llegan a la vida de Martina y Philippa vienen huyendo de algo para ir a parar a un lugar remoto de las costas del norte de Europa. Es una metáfora muy bonita de Blixen. Allí intentan encontrar lo que buscan y el destino les dará a las dos mujeres en estas tres personas la posibilidad de conocer la verdadera amistad y generosidad en la figura de Babette y el amor en las figuras del oficial Lorens Löwenhjelm y en la figura de un gran tenor francés llamado Achille Papin. El oficial está escapando de una vida entregada a la juerga, las deudas y el mal hacer y el cantante de ópera busca la paz, el sonido de las olas y el aire puro. Ni los unos, ni las otras saben que acabaran enamorándose.

Ellas nunca confesarán su amor ni darán pie para que sus enamorados vayan más allá, de ahí el párrafo que abre el post de hoy. Pero pasados los años, cuando Martina se reencuentra con Lorens sabe que lo que sintió fue amor verdadero.

Y por supuesto, Babette es la protagonista estrella de la historia porque ella es la que trae la alegría a la casa, sus costumbres, su carácter que nada tiene que ver con el silencio y el aburrimiento que se respira en la pequeña ciudad. Y también, y esto es lo más importante, es la que trae el amor y lo salpica entre sus habitantes, reacios siempre a mostrar sus emociones. Al final, todos acaban claudicando a los abrazos, las sonrisas, los besos y las palabras de amor. ¿Cómo se las ingenia Babette para conseguir todo esto? Muy sencillo, aprovechando la fiesta que las señoras quieren hacer en memoria de su padre fallecido ya que hubiese cumplido 100 años ese quince de diciembre. Babette, a la cual le ha tocado la lotería, quiere encargarse ella misma del menú. Quiere hacer una auténtica comida francesa ya que ella había sido cocinera en el Café Anglas en París. Y, a partir de ahí, comienza lo que ya no tendrá marcha atrás. El amor llega al norte expresado de otra manera que aún desconocen.

Entre platos de sopa de tortuga, de caviar, de perdices en sarcófago, de frutas y dulces y todo esto regado con los mejores vinos de Francia, los vecinos comienzan a hablar y disfrutar unos de otros, comienzan a reír a y amarse como antes nunca lo habían hecho, sin el apoyo de las palabras del sacerdote. El amor llega al norte.

Les invito a que abran esta pequeña novela que es tan grande como el talento de su autora y que bien podía empezar como si fuese un cuento. Érase una vez. Yo que leí  la novela siendo una adolescente la recuerdo así, como un bello cuento. Disfruten de su lectura.

Quisiera comentarles que hace un par de años, encontré en una librería antigua, aquí en Múnich, un librito diminuto, que me maravilló, y les cuento la razón; porque en él estaban recogidas todas las recetas que Babette había servido en esa cena mágica. Allí, rebuscando entre la montaña de libros que olían a humedad, encontré esa pequeña joya y se hizo realidad esa frase, de no recuerdo quién, que dice, que los libros no los busca uno sino que llegan a nosotros sin aparente razón. Simplemente porque esos y no otros son los que debemos leer. Les prometo escribir una receta en el próximo post, para los más atrevidos.

22oct/15

MUCHOS POETAS EN UN POETA. JOSÉ BERGAMÍN

hoguera MUCHOS POETAS EN UN POETA. JOSÉ BERGAMÍN

“Como quien oye llover

te pido que oigas mis versos:

con atención tan profunda

como se escucha el silencio.

(…)

Como el crepitar sonoro

de las llamas en el fuego,

y en los cielos el callado

arder de los astros muertos.”

 

“No vendrá, no la espero,

no llamará a mi puerta:

(…)

Escucharé tan sólo

sus pasos que se alejan

y me diré a mi mismo:

no ha venido, no es ella.”

 

Todos estos versos pertenecen al escritor José Bergamín ( Madrid 1895, Fuenterrabía 1983), un talento marginal, un poeta sobradamente conocido pero algo olvidado, creo yo. Hombre comunista y católico, republicano, nacionalista vasco, poeta, taurino, madrileño y muchas otras cosas más. Como en una muñequita rusa, Bergamín guardaba muchas y diferentes ideas que se fueron destapando a lo largo de su vida y que impregnaron su obra de diferentes contenidos filosóficos, políticos,… Les recomiendo, por tanto, abrir algunas de sus obras para conocerle mejor.

Fue amigo de Juan Ramón Jiménez y discípulo de  Miguel de Unamuno y está considerado como uno de los mejores ensayistas en lengua española del siglo XX.

Se opuso a la dictadura de Miguel Primo de Rivera y junto a Unamuno participó en un mitin político en Salamanca para ensalzar los ideales republicanos.

Fundó y dirigió Cruz y Raya, una revista independiente donde participaron muchos escritores del 27. Durante la guerra civil el madrileño presidió la Alianza de Intelectuales Antifascistas. Cuando Franco triunfó se exilió a Nueva York.

Al final acabó apoyando el independentismo vasco y trabajó en Egin.

Mucho está escrito, como siempre, pero si quieren saber más de este poeta, que por edad pertenecía a la generación del 14, pero que siempre estuvo al lado del 27, les recomiendo el libro del periodista vasco, escritor y profesor en la Universidad del País Vasco, que como anécdota les diré que me dio clases cuando estudiaba Periodismo, Javier Sánchez Erauskin, con el que mantuvo una amistad cuando el madrileño se fue a vivir al País Vasco y se unió a las ideas políticas que seguía éste último.

El libro “José Bergamín. Escritos en Euskal Herría” está publicado por la editorial Txalaparta, S.L.

 

20sep/15

MIGUEL DE UNAMUNO. PERU Y MARICHU

SAM 1069 MIGUEL DE UNAMUNO. PERU Y MARICHU

No voy a hablar de Miguel de Unamuno ( Bilbao 1864, Salamanca 1936), porque ya todos sabemos que perteneció a la generación del 98, que fue escritor, filósofo y profesor y rector de universidad, que tuvo una agitada vida política y que era profundamente apasionado y religioso. Todo eso fue Unamuno y muchísimo más

Me quedo con su novela “Paz en la guerra” y de entre muchos de sus poemas uno muy sencillo que me gustaría compartir con todos ustedes, después de tanto tiempo sin estar aquí. Se titula “Peru y Marichu” y me ha transportado este verano a mi infancia, de nuevo a ella. Ese lugar a donde volvemos con tanta frecuencia, al menos yo.

“Recuerdo un cuento que de niño

oí contar;

cómo Peru y Marichu levantaron

una casa de sal.

Cayó del cielo en lluvia el agua,

se fue el hogar;

lo arrastró derretido por la tierra

y lo más se fue al mar.

Los cuentos de la infancia dejan

siempre su sal;

el agua de los años nos los lleva

del olvido a  la mar,

pero queda del alma en el fondo,

queda el solar

salado para siempre con el jugo

de aquella dulce edad.

(…) ”

Este verano me han venido continuamente a la mente estos versos de Alberti, que son sobradamente conocidos, pero me apetece volver a escribirlos aquí y compartirlos con ustedes, por si les ocurre en verano estas cosas que a mí siempre me ocurren, eso de volver al pasado. Son de su poema “Canción 8″ y son tan bellos…

” (…)

Yo, a caballo, por su sombra

busqué mi pueblo y mi casa.

Entré en el patio que un día

fuera una fuente con agua.

Aunque no estaba la fuente,

la fuente siempre sonaba.

Y el agua que no corría

volvió para darme agua.”

20ago/15

ALEJANDRO CARRIEDO. ALGO DIFERENTE

SAM 1077 e1442751080731 ALEJANDRO CARRIEDO. ALGO DIFERENTE
Alejandro Carriedo (Palencia 1923, San Sebastián de los Reyes 1981) está considerado uno de los mejores poetas de la posguerra. Hasta hace poco, el escritor era un desconocido para mí, pero gracias a una antología poética que había entre los libros de las estanterías de mi padre llegué a él y me gustó bastante porque es de los pocos poetas que escribe con sentido del humor, creando versos divertidos y bastante sorpresivos.

El poema que les presento forman parte de su libro titulado “Los animales vivos”. Les invito a abrirlo y disfrutar de una poesía diferente.

La caza de la cigüeña en África

Con un palo, con un hacha,

con una piedra muy grande,

con una flecha envenenada,

con un Winchester de repetición

cazar he visto a la cigüeña en África.

Con un cuchillo puntiagudo,

con una red, con una trampa,

con un susto inclusive

(…)

De un modo miserable

que los tratados de cinética rechazan,

presto a esta ave le dan muerte

o le encierran eternamente en una jaula.

¡Oh qué terrible continente negro

lleno de gente blanca!

¿Qué habanos hecho la cigüeña,

digamos las mujeres fláccidas

de los pechos de cera que llevan niños

de ombligo desnudo a las espaldas?

¿Por qué esta caza de tan simples artes

y no se les regala,

verbigracia una espuela, una comida,

por ejemplo una técnica, una casa?

¿Por qué no se abre el mundo para todos?

(…)

14may/15

JAMES AND THE GIANT PEACH. ROALD DAHL

IMG 3891edited e1431620450650 JAMES AND THE GIANT PEACH. ROALD DAHL

“Take a large jugo of water, and pour all the little green things into it. Then, very slowly, one by one, add ten hairs from your own head. That sets them off! It gets them going! In a couple of minutes the water will begin to frota and bubble furiously, and as soon as that happens you must quickly drink it all down, the whole jugful, in one gulp. An then, my dear, zoo will feel it churning and boiling in your stomach, and setas will start coming out of tour mouth, and immediately after that, marvellous things will start happening to you, fabulous, unbelievable things, and you will never be miserable again in your life. Because you are miserable, are not you? You need not tell me! I Know all about it! Now, off you go and do exactly as I say. And don t whisper a world of this to those two horrible aunts of yours! Not a word! And don t let those green things in there get away from you either! Because if they do escape, then they will be working their magic upon somebody else instead or upon you! And that is not what yo want at all, is ti, my dear? Whoever they meet first, be it bug, insect, animal, or tree, that will be the one who gets the full power of their magic! So hold the bag tight! Don t tear the paper! Off you go! Hurry up! Don t wat! Now s the time! Hurry!”

James Henry Trotter vive con sus dos tías desde que sus padres tuvieron la mala suerte de ser comidos por un rinoceronte que se había escapado del zoo de Londres el mismo día que ellos se disponían a hacer unas compras por la ciudad. Desde entonces la vida de James es triste, miserable. Obligado a estar encerrado en casa de sus dos horribles tías Sponge y Spiker no sabe que hacer para remediar su desesperación. Le hacen trabajar duro cada día casi sin darle de comer mientras ellas, mujeres raras y siempre de mal humor, ven los días pasar llamándole bestia a su pobre sobrino.

Pero algo cambiará la existencia de James para siempre. Y, por supuesto, y como no podía ser de otra manera, algo mágico, que hará que James emprenda un largo viaje lejos de sus malvadas tías.

Heredero de grandes escritores como Lewis Carroll, C.S. Lewis o George Macdonald, Roald Dahl, autor de la obra que hoy les presento “James y el melocotón gigante”, como antes hicieron estos grandes autores, sumerge al personaje en un mundo fantástico al que se accede por un lugar también inesperado. Si bien en “Alicia en el país de las maravillas”, la niña cae por un agujero mágico, o los niños de “Las crónicas de Narnia. El león, la bruja y el armario” acceden al país congelado que es Narnia a través de un armario, o el protagonista de “Fantastes” viaja hasta el país de las hadas a través de su propia habitación convertida ya en un bosque, James lo hará adentrándose en un melocotón gigante. Y allí no le esperan conejos blancos, ni faunos, ni flores que hablan y son hadas, le esperan unos insectos gigantes con los que vivirá esa aventura. Pero una vez más los paralelismos de todos estos fairy tales o cuentos de hadas son claros con las antiguas obras de la literatura infantil de lengua inglesa, un niño, animales fantásticos con la capacidad de hablar, y una naturaleza idílica y mágica.

James se ha topado en una parte del jardín con un anciano que le ha regalado unas pequeñas piedrecitas verdes casi como cristal.  Y le ha advertido, para alegría del muchacho que “There s more power and magic in those things in there than in all the rest of the world put together”.

El niño las debe beber pero se le caen en el jardín, al lado de un viejo melocotonero y las piedras se esfuman sin dejar rastro provocando la inevitable tristeza del chiquillo.

Pero días después, sucedió que los melocotones crecían y crecían y uno en particular se convirtió en un melocotón gigante. Las tías ven en el un negocio y abren su jardín al público para lucrarse con la exposición de la fruta gigante y así sacar dinero a los visitantes. Una noche de luna llena, James sale al jardín y observa al melocotón. Entonces se da cuenta de que tiene un agujero, y después descubre que es un túnel y entonces recuerda las palabras del anciano que predijo que algo iba a suceder. Se adentra en el. Dentro del melocotón viven unos insectos gigantes con los que emprenderá su aventura: un viejo saltamontes verde, una mariquita, un gusano de tierra, un ciempiés y una araña. Además de un gusano de luz y un gusano de seda.

Primero ruedan colina abajo diciendo adiós a la casa de sus tías para caer en el agua. Mas tarde un grupo de gaviotas los eleva por el cielo como un aeroplano.

A lo largo de sus aventuras se toparan con los “Cloud- Men” habitantes de las nubes con los que tendrán algún percance. Después llegan a América y quedaran atrapados en la punta del Empire State Building.

Y hasta aquí puedo contar porque el final es una maravilla. El libro se disfruta de principio a fin. El viaje es uno de los viajes que a todos nos gustaría hacer, porque quizás hayamos estado arriba del Empire State, pero…¿llegó alguien gracias a un melocotón gigante? Es una historia maravillosa que les recomiendo abrir y no sólo para que la disfruten los niños sino también ustedes. Les fascinará.

“Far below them, in the City of New York, something like pandemónium was breaking out. A great round ball as big as a house had been sighted hovering high up in the sky over the very centre of Manhattan, and the cry had gone up that it was an enormous bomb sent over by another country to blow the whole city to smithereens. Air-raid sirena began wailing in every section. All radio and televisión programmes were interrupted with announcements that the population must go down into their cellars immediately. One million people walking in the streets on their way to work looked up into the sky and saw the monster hovering above them, and started running for the nearest subway entrance to take cover.”

Roald Dahl (Gales, Reino Unido 1916, Oxford, Reino Unido 1990), escribió “James y el melocotón gigante” en 1961.  “Charlie y la fábrica de chocolate” (1964) es otra de sus obras más conocidas.

13abr/15

EDUARDO GALEANO. SEDUCIR CON LA PALABRA

IMG 5992edited e1430341426604 EDUARDO GALEANO. SEDUCIR CON LA PALABRA

“Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas pueden cambiar el mundo.”

 

Le gustaba el fútbol y nunca lo escondió, algo de agradecer entre tanto intelectual con prejuicios, sabia de amor y de mujeres. Y además no callaba en cuanto a política se refería. Era tremendamente atractivo el escritor y periodista Eduardo Galeano (Montevideo, Uruguay, 1940, 2015) y tenía una voz tierna y un rostro pulido de guapo de película que te engatusaba.

Como suele suceder, en bastantes ocasiones, no fue todo lo reconocido que debió serlo, pero dejó obras excelentes y ejemplares que harán que siempre le recordemos, el mejor de los reconocimientos, en mi opinión. Llegué a el leyendo unos de sus “típicos” libros “Las venas abiertas de América Latina” escrito en 1971. Está en España, por lo cual no podré hablarles de él en este post que es un homenaje al autor, pero haré un repaso a algunas de las cosas que dijo o que escribió a lo largo de su vida y su carrera literaria que me impactaron en su momento y aún lo siguen haciendo cada vez que releeo algo de él o escucho alguna entrevista.

Desconozco si provenir de familia católica y de clase alta hizo en él que se diese la  media vuelta y tomara un camino bien distinto a su destino pero se lo agradecemos, sin duda. Con 14 años ya lo tenía claro y presentó su primera caricatura política al semanario El Sol, del Partido Socialista. Su carrera periodística la inició con apenas 20 años como editor de Marca, un semanario bastante influyente donde colaboraron genios como Vargas Llosa o Benedetti.

“Las venas abiertas de América Latina” fue, como no, un libro censurado por varias dictaduras de entonces, la de su propio país, Argentina y Chile.

Su compromiso social fue siempre intenso y lo pueden consultar ustedes en cualquier momento. Para resumir algunas de sus frases políticas me quedo con estas que  les dejo a continuación:

“La caridad es humillante porque se ejerce verticalmente y desde arriba; la solidaridad es horizontal e implica respeto mutuo.”

“No sólo Estados Unidos, sino algunos países europeos han sembrado dictaduras por todo el mundo. Y se sienten como si fueran capaces de enseñar lo que es democracia.”

“La Casa Blanca será la casa de Obama pronto, pero esa Casa Blanca fue construida por esclavos negros. Y me gustaría y espero que él nunca lo olvide.”

“Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: “Cierren los ojos y recen.” Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia.”

“Estamos en plena cultura del envase. El contrato importa más que el amor, el funeral más que el muerto, la ropa más que el cuerpo, y la misa más que Dios.”

“El mundo se divide, sobre todo, entre indignos e indignados, y ya sabrá cada quien de que lado quiere o puede estar…”

Y sobre el amor y las mujeres la que les escribo aquí para mí lo resume todo:

“No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta.”

Sobre su obra o, mejor dicho, sobre todo el conjunto de su obra, dijo que en realidad todos los escritores escriben un solo libro. ” Todos escribimos un solo libro, que va cambiando y se va multiplicando a medida que la vida vive y el escritor escribe.”

“Yo escribo para quienes no pueden leerme. Los de abajo, los que esperan desde hace siglos en la cola de la historia, no saben leer o no tienen con qué.”

Por último les dejo con este video para que le vean, para que le escuchen,  para que se dejen seducir con sus palabras y su mensaje.

07abr/15

PARDO BAZÁN. TRABAJO DIGNO PARA TODOS

PARDO BAZaN TRABAJO DIGNO PARA TODOS e1427474393431 PARDO BAZÁN. TRABAJO DIGNO PARA TODOS

“Nadie se figura el tormento del que tiene la obligación de traer en el pico la pitanza al nido de sus amores, y se ve precisado de volver a él con el pico vacío, las plumas mojadas, las alas caídas…”

“José volvió a su casa al anochecer. Su corazón estaba triste: nevaba en él, como empezaba a nevar sobre los tejados y calles, sobre los árboles de los paseos y las graníticas estatuas de los reyes españoles, erguidas en la plaza. Blancos copos de fúnebre dolor caían pausadamente en el alma del carpintero sin trabajo, que regresaba a su hogar y no podía traer a él luz, abrigo, cena, esperanzas.”

José es carpintero y se ha quedado sin trabajo en el Madrid de aquellos años en los que escribía Emilia Pardo Bazán. Como ya les adelanté en mi anterior post quería traer este tema que está incluido entre los cuentos de su libro “Cuentos de invierno”, desgraciadamente, de total actualidad. En este relato, titulado “La Nochebuena del carpintero”, se describe, a la perfección, el sentimiento de frustración, tristeza y rabia, que todo desempleado puede sentir, no sólo porque se le está machacando sin piedad su forma de ser en el mundo y ser útil a los demás sino también porque su familia se ve arrastrada en este problema de vivir en la miseria económica y emocional. Un trabajo digno para todos sería un sueño que, si se cumpliera, haría a una sociedad más libre, más segura, más feliz.
Este cuento tiene un final feliz, ojalá, ojalá tuviese la vida real este final. Por favor, políticos, hagan algo además de prometer. Eso lo sabemos hacer todos, bueno no, todos no, prometer promete sólo aquel que tiene poca empatía con los demás si sabe que no lo va a cumplir y políticos así ni los queremos ni los necesitamos.

“Un mes llevaba José sin trabajar ¡Qué jornadas tan penosas las que pasaba en recorrer Madrid buscando ocupación! De aquí le despedían con frases de conmiseración y vagas promesas; de allá, con secas y duras palabras, hasta con marcada ironía… “¡Trabajo! Este año para nadie lo hay…”, respondían los maestros, coléricos, malhumorados o abatidos. (…) Y José iba de puerta en puerta, mendigando trabajo como mendigaría limosna, para regresar a la noche, de semblante hosco y ceño fruncido, y contestar a la interrogación siempre igual de su mujer con un movimiento de hombros siempre idéntico, que significaba claramente: “No, todavía no.”
Piensa José que no le da a los suyos más que “necesidad y lágrimas”.

Y mientras tanto en el edificio donde vive con su familia, en los pisos donde viven los pudientes, no en las buhardillas húmedas y tristes donde viven ellos, se escucha un ir y venir de paquetes, un abrir y cerrar de puertas, el subir y el bajar de los criados, el turrón viene de la turronería, el bizcocho de casa del confitero y también hay vino de Jerez dulce y granadas rojas. Y entre ese bullicio alguien le nombra. Alguien llama al carpintero. Bazán lo escribe muy bien cuando lo expresa así: “En los momentos de desesperación, cualquier eco de la vida nos parece un auxilio, un consuelo.”
Una vecina necesita que le arme el Belén. La criada ha llamado a José para hacerlo. El está “pálido de alegría”. “¡Qué renovación de su ser, qué bríos y qué fuerzas morales lo entraban al empuñar, después de tanto tiempo, los útiles de trabajo!”.
Después dos duros de la señora y la cena de Navidad completa para toda la familia.

31mar/15

EMILIA PARDO BAZÁN. NO AL MALTRATO ANIMAL

EMILIA PARDO BAZaN NO AL MALTRATO ANIMAL e1427474108208 EMILIA PARDO BAZÁN. NO AL MALTRATO ANIMAL

Un burrito maltratado, un hombre sin trabajo y su desesperación, esquimales, una hombre necesitado de cariño, una madre y su hija enferma, una lotera pobre que logra casarse con un rico, mercaderes rusos que venden pieles, bandoleros, un ludópata que se cura de su enfermedad, un bebé abandonado que encuentra familia, unos reyes magos de mentira, una niña caprichosa, el Papa de Roma y mucho más podrán encontrar en el libro que hoy les invito a abrir. Se titula “Cuentos de invierno” y lo escribió Emilia Pardo Bazán (La Coruña 1851, Madrid 1921) cuando aún este género literario gozaba de una masiva demanda por parte de los lectores. Actualmente, y por desgracia, no sucede lo mismo.
No se dejen engañar por el título. Les aseguro que es un libro que se puede leer en cualquier época del año, porque si bien las historias están ambientadas en fechas incluso navideñas, los temas que se tratan son tan universales, como atemporales y, sin duda, no se podrían, a excepción de un par, encasillar en ninguna estación del año. Así es que, por ejemplo, ahora que llega la Semana Santa lo recomiendo como lectura.
Se exponen temas como la muerte, el abandono, el maltrato animal, el comportamiento de la familia, el juego como adicción, la enfermedad en los niños,…y muchos otros más. Como sería imposible hablar de cada uno de ellos, les diré que los que más me gustaron fueron los siguientes: “La Navidad del “Peludo” y “La Nochebuena del carpintero”.
Haré mención del primero porque quiero referirme hoy al maltrato animal. Y en breve, en otro post, escribiré sobre este segundo cuento porque trata de un tema también muy actual como es el desempleo y todo lo que lleva consigo, como el daño devastador que hace en el individuo y las familias.
Pero antes, apuntar sobre la escritora gallega que fue además de novelista, periodista y que su obra abarca todos los géneros: poesía, ensayo, teatro, libros de viajes,… Ella introdujo el naturalismo en España.Fue una mujer culta y políglota que pudo cultivarse ya que venía de una familia noble.
Su obra más destacada y más recordada sin duda es “Los pazos de Ulloa”. Pero escribió muchísimo y muy variado. También hay que señalar que fue una feminista no sólo de ideas sino de acciones. Pero sobre su vida hay mucho escrito así es que les dejo ya con algunos de los fragmentos de estos dos cuentos.

“La Navidad del “Peludo” trata el tema del maltrato animal como ya he comentado. Es un cuento duro, real y tierno que toca el corazón y la conciencia. Y desde este blog y este post me encantaría remover las cabezas de los que aún creen que los animales no tienen derechos, los que aún ven a los animales no como uno de los nuestros sino como seres a los que pueden hacer daño gratuito, sufrimiento indescriptible,…y volcar en ellos todas sus frustraciones. Basta ya al maltrato animal. ¡Basta ya! y basta de personas sin sentimientos, empatía, y corazones sin ternura.

“Catorce años de no interrumpida laboriosidad podía apuntar “el Peludo” en su hoja de servicios; catorce años en que no hubo día sin ración de palos y sin hambre. (…)
Sacar fuerzas de flaqueza para el cochinero trote, obligado por los pinchazos del recio aguijón; aguantar picadas de tábanos y de moscas borriqueras, enconadas, feroces con el sol y el polvo, en las llagas de la reciente matadura; sufrir talonazos y ver cortar la vara de avellano o de taray que, silbadora y flexible, se ha de ceñir a su piel, averdugándola; probar la dentellada de la espuela y el sofrenado violento del bocado; recibir puñadas en el suave hocico y en los ojos, en los dulces y grandes ojos cuya mirada siempre expresa mansedumbre; doblegarse bajo la excesiva carga; arrastrarse molido y pugnar por no caer al suelo antes de que se termine una caminata más fatigosa de lo que cada dentro de los límites del vigor asnal(…)”

“Hiciese lo que hiciese lo mismo tenía que ser… Hambre y palos, palos y hambre… Arriba con la carga; avante por la senda y nada de protestas ni de quiméricos ensueños…
Razón llevaba el paciente “Peludo” en desconfiar de la suerte y en prometerse mayores desventuras; su amo, en vez de mostrarle algún apego, una pizca de consideración, a medida que el Peludo” perdía fuerzas, agilidad y bríos, iba tratándolo con mayor dureza y encomendándole las tareas más rudas y bajas, los transportes más reventaderos y las jornadas a palo seco, en todo el rigor de la frase”.

El “Peludo”, aquella noche, la del 24 de diciembre, tal como lo narra Bazán, no tuvo suerte. Su amo no le buscó ni cobertizo, ni siquiera estercolero para pasar la noche, mientras el dentro de la taberna reía y disfrutaba. Lo dejó atado a una anilla al lado de una pared “sin más techo que un emparrado desnudo de follaje, cuyas ramas goteaban hilos de agua llovediza, formando una charca bajo los cascos.” Y allí “rendido de cansancio y desfallecido de necesidad no tenía ánimos ni para exhalar un suplicante y doloroso rebuzno pidiendo sustento y calor.”
Y así, en esa situación de abandono, y antes de morir “el Peludo” tiene un bello sueño. Viene otro borrico y muerde la cuerda que le ata, liberándolo, y los dos juntos caminan por un prado “fácil, seco, llano, lindo”, con arroyos cristalinos donde poder saciar la sed y hierba fresca para calmar su apetito.
Menos mal que Bazán nos regaló el sueño del borriquillo para todos los que amamos los animales, porque después salió el amo de la taberna, borracho y vio “a su montura tendida en la charca, los ojos vidriosos, las patas rígidas”.

“-Rompióse la cuerda, observó el tabernero. No le dé patadas, agregó, que de poco sirve; tiene la oreja fría; está difunto.
Pero el amo, con la terquedad característica de los beodos, seguía descargando puntapiés al animal, jurando, blasfemando y maldiciendo. Al fin, convencido de lo inútil de sus esfuerzos, soltó una opaca risotada.
-Para lo que servía…, gruñó. Ya ni podía conmigo…”