10Ago/14

EL HUEVO DEL JUICIO. CAMILO JOSÉ CELA

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Durante muchos años he estado buscando la novela del premio nobel Camilo José Cela (Iria Flavia,Padrón, La Coruña 1916, Madrid 2002) que me reconciliase con él. Les explico. El talento del escritor gallego es incuestionable pero, a mi juicio, no supo llegar nunca a sus lectores, ni a los periodistas, en definitiva, al público. En ocasiones se le tachaba de ingenioso cuando a mi me parecía que era simplemente grosero. O de espabilado cuando lo que yo veía era que cargaba un saco de timidez a sus espaldas. Y esto último es lo que me hizo, de alguna manera, creer en él. En que además de un genial escritor también fuese un hombre sensible que no quisiese que esa ternura se descubriera porque el personaje histriónico que cultivó durante su vida ya le perseguía para siempre.
Pero después de leer muchas de sus novelas clásicas, es decir, las más conocidas, llegó hasta mí, no hace mucho,”El huevo del juicio” y por fin encontré entre sus páginas lo que yo había intuído: la ternura y sensibilidad que dormían en la sombra, en la sombra de su figura, en la sombra del personaje que el creó de si mismo.
Y me he reconciliado con él y mucho.
Este libro reúne un conjunto de textos narrativos publicados en El País. Su intención la resume así el propio autor “la de contar las andanzas y malaventuras de mis casi nunca contritos y casi siempre zarandeados personajillos de humo y miseria y oropel”, ya que “historiar los héroes que jamás han sido, los fantasmas que se llaman con nombres disparatados y que acomenten empresas mínimas y demenciales, es algo que se me da bien porque siempre los miro con tanto rubor como misericordia.”
Y entre esos personajillos he encontrado auténticas joyas pero me quedo con el herrerillo porque él me trajo la ternura de Cela más que ninguno otro. Este
Aquí les dejo parte del relato que es de una belleza eterna. Una auténtica obra de arte:

MI AMIGO EL HERRERILLO

Mi amigo el herrerillo vuela llevando el compás y parece como mecerse en el aire, de rítmico y cadencioso como se presenta, para después salir huyendo en zigzag e incluso con cierto irrespetuoso descaro. ¡Qué vivalavirgen gracioso, con su cabecita azul, su lomo verde, su panza amarilla y su pico que remata en el color de la nieve! Todos los días, a eso de la media mañana, mi amigo el herrerillo viene a visitarme, golpea dos o tres veces el cristal, se posa y se columpia un poco en la enredadera, me mira con sus ojos atónitos y negrísimos y se va con su vuelo de flecha a seguir zascandilleando en busca del insecto y la lombriz. A mí me gustaría no ser tan limitado y poder hablar con mi amigo el herrerillo, quien quizá tuviera muy bellas y complicadas fábulas que contarme: había una vez una princesa de medio palmo de altura que vivía en un nido de barro colgado de la rama más alta de un rosal trepador… (…) El herrerillo no es pájaro aventurero, aunque se vista con descaro, sino avecica de hábitos mansos y paisajes de muy recoleto sosiego. Los almendros ya están en flor y el herrerillo, salpicándose de pétalos blancos y de color de rosa, anticipa un carnaval para él solo y su deleite levísimo y montaraz. ¡Da gusto verlo, gozando y derrotando las flores del aire, y saltando de copo en copo en el aire!
A veces pienso que el milagro de vivir es un premio no demasiado merecido. (…)
Las mañanicas de sol, el herrerillo se baña en el charco de las ranas, que ahora duermen su sueño del invierno y no se despiertan hasta San José. Chapuzándose entre las piedras, el herrerillo reparte el agua con dos o tres jilgueros, un cagachín minúsculo y una nube de gorriones de aburrido color y divertido y alborotador jolgorio. Un día creí ver dos herrerillos, mi amigo y un amigo suyo, pero cuando quise fijarme, ya habían volado.
Sí; mi amigo el herrerillo vuela a saltos, muy bien medidos, eso sí, y tiene más paciencia y más lealtad que nadie: todos los días golpea el cristal de mi ventana, ya se sabe, dos o tres veces y sin alborotar, y cuando supone haberme ya saludado, se larga, con su mohín gracioso y elegante, hasta el día siguiente. (…)
Cuando me voy de viaje, echo de menos a mi amigo el herrerillo y me hago la ilusión de que él también me echa en falta; a lo mejor me equivoco y al herrerillo le es lo mismo por dónde pueda yo andar o no pero, en todo caso, prefiero ni pensarlo. Uno también tiene sus sentimientos y el derecho a cuidarlos igual que a flores delicadas.
Es posible que yo no sea el único amigo de mi amigo el herrerillo, decía, pero también es probable que mi amigo el herrerillo no tenga ningún otro amigo mejor que yo.”

Recoge esta obra relatos de belleza incuestionable y sabiduría que nos hacen reflexionar, por ejemplo “La sublevación de las máquinas” donde escribe Cela cosas tan interesantes como éstas:
“Llegará un día en el que las máquinas se subleven y atenacen al hombre. (…) El hombre inventa sus trampas para gozarse después en sortearlas, y este ejercicio, sin duda, es un deporte apasionante y arriesgado; por ahora le va saliendo bien el juego, pero el día en que menos lo piense, da un traspiés y se desnuca. (…)
Cada piececita que se añade a una máquina, deja a un hombre en la calle. Aquí, en este problema de trabajo y su mecanización, se ha planteado la batalla al revés y, en lugar de producir horas ociosas y que pudieran ser muy rentables para la cultura, fabricamos hombres en ocio esterilizador y que puede acabar restándole el gran tesoro de la esperanza: el último asidero del hombre a su propia estrella en esa batalla que no cesa y que, para entendernos, llamamos la lucha por la vida.”

No tengo espacio para detallar todos los artículos que me han gustado, son muchos, pero les dejo una lista con mis preferidos. A ver si cuando abran el libro coincidimos. Feliz lectura.
“El uso matrimonial del pronombre”, “La institución de la suegra”, “El dedo meñique”, “El diálogo de la espontaneidad”, “Celebraciones domésticas” o “Las ventas por correo”, son artículos muy divertidos.
“Lluvia de mariposas” y “Los milagros poéticos” son muy bonitas reflexiones sobre el destino de la naturaleza, sobre la vida y la muerte.

02Ago/14

TU ME LLAMAS, AMOR… LUIS GARCÍA MONTERO

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TÚ ME LLAMAS, AMOR…

Tú me llamas, amor, yo cojo un taxi,
cruzo la desmedida realidad
de febrero por verte,
el mundo transitorio que me ofrece
un asiento de atrás,
su refugiada bóveda de sueños,
luces intermitentes como conversaciones,
letreros encendidos en la brisa,
que no son el destino,
pero que están escritos encima de nosotros.

Ya sé que tus palabras no tendrán
ese tono lujoso, que los aires
inquietos de tu pelo
guardarán la nostalgia artificial
del sótano sin luz donde me esperas,
y que, por fin, mañana
al despertarte,
entre olvidos a medias y detalles
sacados de contexto,
tendrás piedad o miedo de ti misma,
vergüenza o dignidad, incertidumbre
y acaso el lujurioso malestar,
el golpe que nos dejan
las historias contadas una noche de insomnio.

Pero también sabemos que sería
peor y más costoso
llevárselas a casa, no esconder su cadáver
en el humo de un bar.

Yo vengo sin idiomas desde mi soledad,
y sin idiomas voy hacia la tuya.
No hay nada que decir, pero supongo
que hablaremos desnudos sobre esto,
algo después, quitándole importancia,
avivando los ritmos del pasado,
las cosas que están lejos
y que ya no nos duelen.

Esta es una poesia, que como a muchas personas les ocurre con alguna canción, guardo muy dentro de mi. Forma parte de la banda poética de mi vida, junto con otros muchos versos, y me transporta inmediatamente a cierta historia lejana y cercana a la vez.
Es un precioso poema del gran escritor granadino Luis García Montero (Granada, 1958), que ya cité en el primer post del blog, cuando comencé esta aventura. Y si ya lo cité por algo será, como se suele decir.
Me gusta bastante que un poema nos hable de amor sin decir la palabra amor. Porque es muy corta la palabra amor y no sirve para mucho así sola. Es una palabra
más del diccionario hasta que se la da un sentido, se la intenta sacar sus aristas y se transforma en poema. Y este es uno de tantos ejemplos.
Disfruten de la obra de García Montero. Pueden comenzar por estos versos. Les aseguro que lo que viene después es aún más sorprendente.

31Jul/14

FRANCISCO DE QUEVEDO. ÉRASE UN HOMBRE A UNA NARIZ PEGADO

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Las cosas que leemos en la infancia, incluso me atrevería a decir que mucho más que en la adolescencia, se quedan con nosotros para siempre. Ya he señalado en este blog, algunas de mis lecturas infantiles, y hoy vuelvo a hacerlo. ¿Por qué? Porque creo que si a un niño se le da buena literatura desde niño, de mayor la busca. Poemas como “Las moscas” de Antonio Machado”, o “El lobito bueno” de José Agustín Goitysolo, o lecturas como las de “Alfanhuí”, de Rafael Sánchez Ferlosio, o “Platero y yo” de Juan Ramón Jiménez, “El cartero del rey” de Tagore, o el “Romance de las tres cautivas”, el “Romance de Abenámar”… que eran lecturas casi obligadas en mis años infantiles, han hecho que de mayor siga leyendo a estos autores. He ido creciendo con ellos y ellos me han dado la literatura que en cada momento necesitaba. Fomentemos la literatura desde niños en nuestras familias, pero la buena literatura, porque hay una tendencia a creer que el niño es tonto y necesita siempre de bobadas para divertirse. Ese es un grave error, en mi opinión. Si a mí de niña me gustaron todas estas cosas, ¿por qué no a las nuevas generaciones? ¿Qué estúpida idea es esa de que los tiempos han cambiado y ahora se demandan otras cosas? Claro que se demandan otras cosas pero entre lo nuevo siempre hay un hueco o debería haber un hueco para cosas tan bellas como los poemas, los romances o las novelas que antes he citado.
La lectura que les llegue a los niños, la buena lectura, hará de ellos a adultos más reflexivos, más tolerantes, más cultos y de eso no se beneficia sólo la persona que consume eso sino todos los de su alrededor, algo que me parece precioso.
Aquí les dejo otro de esos poemas que me encantaban de pequeña, sin entender muy bien la razón, pero de eso se trata. Les aseguro que muchas veces Francisco de Quevedo (Madrid 1580, 1645) me acompaña aún, y ya no soy ninguna niña.

ÉRASE UN HOMBRE A UNA NARIZ PEGADO

SONETO

“Érase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una alquitara medio viva,
érase un peje espada mal barbado;

era un reloj de sol mal encarado.
érase un elefante boca arriba,
érase una nariz sayón y escriba,
un Ovidio Nasón mal narigado.

Érase el espolón de una galera,
érase una pirámide de Egito,
los doce tribus de narices era;

érase un naricísimo infinito,
frisón archinariz, caratulera,
sabañón garrafal, morado y frito.”

Francisco de Quevedo tuvo una vida apasionante. Su personalidad era insolente y beligerante. Culto y profundo conocedor del castellano, manejo sus obras a su antojo dotando a todos sus trabajos de gran personalidad. Cultivó todo tipo de géneros, desde la picaresca (Vida del Buscón), que a mi personalmente me fascina, hasta los escritos políticos, ascéticos o filosóficos, también poesía burlesca, satírica, amorosa, erótica, moral,…

Junto al lado de poemas en los que se burla sin malicia de los prototipos y costumbres de la sociedad de su época, la obra poética de Quevedo tiene otro aspecto, menos amable, que se ve claramente en los poemas que intercambió con Góngora, como el que he escrito aquí, y que llevaron a una enemistad acérrima entre los dos autores. Este enfrentamiento viene de las dos tendencias del barroco donde se sitúan estos dos escritores, el “culteranismo” escuela que fundó Góngora, y el “conceptismo”, nombre con el que se conocerá años después al estilo tan particular de Quevedo, entre otros escritores, claro está.

Como anécdotas de el gran Quevedo, contaré que se pasó la vida haciendo trabajos, digamos, oscuros, para algunas de las personas más importantes de la Corte, como el duque de Osuna o el conde-duque de Olivares. Parece que el madrileño tenía pocos escrúpulos y era capaz de sobornar a los poderosos para conseguir un cargo para su señor, de conspirar para provocar su caída, y según se cuenta, de matar a un hombre en defensa de una mujer.
Era un misógino, eso sí, calificó a la mujer de un adefesio fraudulento ante el cual el hombre no puede sentirse sino desilusionado, pero vamos a perdonárselo porque seguro que era un resentido que se enamoró alguna vez y no fue correspondido, quien sabe.
También estaba convencido de que de la idea platónica según la cual la existencia no es nada más que un conjunto de engaños, y que la vida es una decadencia continua hasta la aniquilación.

25Jul/14

LUIS ALBERTO DE CUENCA. JULIA

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Mientras haya hombres que escriben estos poemas y haya hombres que te hagan sentir que estos versos pueden ser realidad a pesar del tiempo transcurrido, a pesar de la distancia, a pesar de los secretos guardados y a pesar del silencio impuesto, sin duda, seguiremos creyendo en el amor.
Por eso, gracias a Luis Alberto de Cuenca (Madrid 1950), el gran poeta, por explicar lo que no sabemos decir con palabras bonitas y por hacernos soñar con que Julia puede ser otra mujer con otro nombre y alguien nos está contando todo esto, tan hermoso como lo cuenta usted.

JULIA

“Mientras haya ciudades, iglesias y mercados,

y traidores, y leyes injustas y banderas;

mientras los ríos sigan vertiendo su basura

en el mar y los vientos soplen en las montañas;

mientras caiga la nieve y los pájaros vuelen,

y el sol salga y se ponga, y los hombres se maten;

mientras alguien regrese, derrotado, a su cuarto

y dibuje en el aire la V de victoria;

mientras vivan el odio, la amistad y el asombro,

y se rompa la tierra para que crezca el trigo;

mientras tú y yo busquemos el medio de

encontrarnos

y nuestro encuentro sea poco más que silencio,

yo te estaré queriendo, vida mía, en la sombra,

mientras mi pecho aliente, mientras mi voz alcance

la estela de tu fuga, mientras la despedida

de este amor se prolongue por las calles del tiempo.”

18Jul/14

EL CANTAR DE MIO CID: LAS AVENTURAS DE UN HÉROE DE VERDAD

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Llevo muchos días volcada y entusiasmada en la lectura del “El Cantar de mio Cid”. Rodrigo Díaz el Campeador es un héroe que me ha seducido desde niña. Volver a leer la obra, años después, me ha dado momentos muy agradables, así es que les invito a que la abran si aún la desconocen o que la reelean porque es todo un placer volver a hacerlo, lo garantizo. Lo recomendaría incluso como lectura para estas fechas, ya que tenemos por delante un largo y cálido verano.
Pero, ¿por qué me ha gustado tanto El Cid desde niña?
Entre las razones más importantes están que fue un héroe que existió de verdad y no partió del imaginario individual o colectivo.
El héroe ya, desde el principio, es un héroe sin honra, ha sido acusado de robo. Por lo tanto ha sido desterrado de Castilla por el rey Alfonso VI y desposeído de todos sus vienes en Vivar. Además de privarle de la patria potestad de toda su familia. Por eso yo me preguntaba de niña, ¿Cómo va a ser capaz de recuperar todo eso sólo con su caballo Babieca y su espada Tizona?
El Cid inicia su campaña militar en tierras no cristianas.
Tras la conquista de Valencia, en poder de los moros, y haber obtenido el perdón real, las cosas se le ponen fáciles, incluso casa a sus hijas con grandes nobles, aunque luego caerá en más desgracias. Esta lucha contínua, esta vida en forma de montaña rusa me parecía fascinante.
La pérdida de la honra de sus hijas. doña Elvira y doña Sol, que aparecen atadas en el robledo de Corpes tras ser vejadas por sus esposos, los infantes de Carrión, por cierto grandes cobardes, es otra batalla a la que tiene que hacer frente.

Este cantar de gesta, que relata las hazañas en los últimos años de la vida del caballero, es la primera obra narrativa extensa de la literatura española en lengua romance. Compuesta a finales del siglo XII o en los primeros años del siglo XIII.
Es el único cantar épico de la literatura española conservado casi completo.
Hay que tener en cuenta que se trata de una obra literaria y no de un documento histórico, y así ha de leerse.

Aquí les dejo algunos fragmentos de la obra.

EL CID PIDE EL TRIBUTO DEL MORO

“Por el val de las Estacas
pasó el Cid a mediodía,
en su caballo Babieca:
¡oh qué bien que parecía!
El rey moro, que lo supo
a recibirle salía.
Dijo: “Bien vengas, el Cid,
buena sea tu venida,
que si quieres ganar sueldo,
muy bueno te lo daría,
o si vienes por mujer,
darte he una hermana mía.”
“Que no quiero vuestro sueldo
ni de nadie lo querría;
que ni vengo por mujer,
que viva tengo la mía:
vengo a que pagues las parias
que tú debes a Castilla.”
“No te las daré yo, el buen Cid,
Cid, yo no te las daría:
si mi padre las pagó,
hizo lo que no debía.”
“Si por bien no me las das,
yo por mal las tomaría.”
“No lo harás así, buen Cid,
que yo buena lanza había.”
“En cuanto a eso, rey moro,
creo que nada te debía,
que si buena lanza tienes,
por buena tengo la mía;
mas da sus parias al rey,
a ese buen rey de Castilla.”
“Por ser vos su mensajero,
de buen grado las daría.”

ROMANCE DE LAS QUEJAS DE LA INFANTA CONTRA EL CID RUY DIAZ

“Afuera, afuera, Rodrigo,
el soberbio castellano;
acordársete debería
de aquel tiempo ya pasado,
cuando fuiste caballero
en el altar de Santiago,
cuando el rey fue tu padrino,
tu, Rodrigo, el ahijado.
Mi padre te dio las armas,
mi madre te dio el caballo;
yo te calcé las espuelas
porque fueses más honrado:
que pensé casar contigo;
no lo quiso mi pecado:
casaste con Jimena Gómez,
hija del conde Lozano;
con ella hubiste dineros,
conmigo hubieras Estados.
Bien casaste tú, Rodrigo,
muy mejor fueras casado;
dejaste hija de rey
por tomar la de su vasallo.”
“Si os parece, mi señora,
bien podemos destigallo.”
“Mi ánima penaría
si yo fuese en discrepallo.”
“Afuera, afuera, los míos,
los de a pie y de a caballo,
pues de aquella torre mocha
una vira me han tirado.
No traía el asta hierro,
el corazón me han pasado;
ya ningún remedio siento,
sino vivir más penado.”

La fecha de nacimiento del héroe no ha estado muy clara, pero parece ser que fue entre 1045 y 1049
Todo está ya escrito, sólo decir que Rodrigo el Campeador ha sido un personaje literario casi inigualable a otros. Es curioso que los textos más antiguos sobre el sean árabes.

09Jun/14

VIDA SOLITARIA. FRAY LUIS DE LEÓN

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“Faltan palabras a la lengua para los sentimientos del alma”

Esta bella cita con la que hoy comienzo mi post pertenece al gran Fray Luis de León (Belmonte, Cuenca 1527, Ávila 1591). Este poeta y religioso agustino español, me ha llamado siempre la atención. Su literatura ascética, que en ese tiempo de la segunda época del Renacimiento español, estaba inspirada, o conducida en alejarse de lo material, terrenal y poder alcanzar a Dios en su espíritu, en su paz, en su sabiduría, me ha motivado siempre a la lectura. Sus versos me han dicho siempre mucho sin ser yo una persona que se entusiasme, ni muchísimo menos, por las cuestiones religiosas ni la literatura religiosa, pero Fray Luis es una excepción.
Y claro, mientras las clases de matemáticas me parecían aburridas e indescifrables, sacaba mi libro de literatura y comenzaba a leer a esos escritores más olvidados que venían en las primeras páginas, entre ellos Fray Luis de León. Allí estaban sus poemas, algunos y entre ellos “Vida solitaria”. Les dejo con algunos versos.

“¡Qué descansada vida
la del que huye el mundanal ruido
y sigue la escondida
senda, por donde han ido
los pocos sabios, que en el mundo han sido!

Que no le enturbia el pecho
de los soberbios grandes el estado,
ni del dorado techo
se admira, fabricado
del sabio Moro, en jaspes sustentado.

No cura si la fama
canta con su voz su nombre pregonera,
ni cura si encarama
la lengua lisonjera
lo que condena la verdad sincera.

¿Qué presta a mi contento,
si soy del vano dedo señalado?
¿si, en busca deste viento,
ando desalentado
con ansias vivas, con mortal cuidado?

¡Oh monte, oh fuente, oh río!
¡Oh secreto seguro, deleitoso!,
roto casi el navío,
a vuestro almo reposo
huyo de aqueste mar tempestuoso.

Un no rompió sueño,
un día puro, alegre, libre quiero;
no quiero ver el ceño
vanamente severo
de a quien la sangre ensalza o el dinero.

Despiértenme las aves
con su cantar sabroso no aprendido;
no los cuidados graves,
de que es siempre seguido
el que al ajeno arbitrio está atenido.

Vivir quiero conmigo,
gozar quiero del bien que debo al cielo,
a solas, sin testigo,
libre de amor, de celo,
de odio, de esperanzas, de recelo.

(…)

08Jun/14

LA CARTA. UNA BELLA MISIVA DE STEFAN ZWEIG

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“Nada proporciona tanta salud como la felicidad, y no hay dicha más grande que el hacer dichoso a otro ser humano”

Stefan Zweig (Viena, 18881, Brasil 1942) ha dejado libros muy importantes a lo largo de su carrera literaria. Su vida intensa y su marcada personalidad hicieron de él un escritor muy interesante.
Sus relatos me gustan especialmente. Y hoy aquí quiero invitarles a que abran, a que lean uno muy especial, al menos en mi opinión, titulado “La carta”. Me he decantado por este porque la cita con la que he comenzado hoy el post me parece de una verdad y una belleza extraordinarias. Cita, claro está, recogida en este relato.
“La carta” comienza con estas palabras: “Dear old Ellen”. Todos sabemos que con este inicio se trata de una misiva que la protagonista, Margarita, envía a Ellen una vieja amiga de la adolescencia con la que comparte muchos secretos, quizás no todos, pero si uno muy importante. La admiración que ambas sentían por un viejo actor de teatro. Han pasado los años, se han casado, son madres, abuelas,… y los recuerdos de aquella juventud se han difuminado e incluso borrado de sus cabezas.
Pero Ellen tiene la necesidad de enviar esa larga carta a su amiga, ¿Cuál es la razón?
El destino quiere que a Ellen, que necesita unos días de descanso, le suceda algo imprevisto, en Bolzano, en Tirol, en una pequeña hostería de una aldea perdida entre las montañas. Todas las tardes en ese hostal se reúnen los parroquianos del pueblo a tomar unas copas y claro está ella también participa.
La primera tarde alguien entra a tomar esa copa rutinaria, alguien que a ella le llama poderosamente la atención, a los parroquianos no. Y así describe a ese individuo en su carta:

“Parecía hombre de unos 75 años, era muy corpulento (…) Un ataque apolítico debía haber paralizado ligeramente una parte de su cuerpo, ya que su boca también estaba torcida hacia un lado, y el párpado del ojo izquierdo era visiblemente más bajo y débil, con todo lo cual su rostro adquiría un aspecto desfigurado y amargo. Su indumento era extravagante en una aldea de la montaña; en lugar de la típica casaca campesina, y los habituales pantalones cortos de cuero, llevaba largos pantalones amarillos y demasiado anchos, que en otro tiempo posiblemente habían sido blancos, así como una americana que, a lo que parece, le quedaba estrecha desde años atrás y brillaba peligrosamente a la altura de los codos. La corbata, mal anudada, colgaba como una cuerda negra del cuello esponjoso e hinchado. Todo su aspecto tenía algo de venido a menos y, sin embargo, no podía descartarse la posibilidad de que ese hombre hubiera impresionado alguna vez gallardamente. La frente alta y redondeada, cubierta por la maraña blanca y confusa de una cabello tupido, tenía algo de señera, pero debajo de sus pobladas cejas ya se insinuaba la decadencia: ojos vagos bajo párpados sanguinosos, mejillas fofas y arrugadas colgando sobre un cuello blanco y abultado.”

Parece que el único objetivo del ese hombre que a Ellen le parece tan misterioso e interesante, es beber. Pero pronto comienza a hablar.

“… por el maldito dinero escupen versos de Shakespeare en una máquina y estropean el arte. Cualquier perdida de la calle tiene más dignidad que ellos. La última de ellas merece más respeto que esos monos, que hacer fijar sus caras en carteles, caras de un metro y más, que apalean millones por el crimen de lesa arte, que destrozan la palabra, el verbo viviente, y gritan versos de Shakespeare en un embudo, en lugar de educar al pueblo y enseñar a la juventud. “Una institución moral” llamó Schiller al teatro, pero eso ya no tiene validez. Nada vale nada hoy, salvo el dinero, el condenado dinero, y la propaganda que uno sabe hacerse. Y el que no sabe hacerlo o no ha sabido hacerlo, ése se va al diablo. Pero es preferible irse al diablo, digo yo, y para mí merece la horca todo el que se vende a ese maldito Hollywood.”

¿Quién es este señor? Sólo les puedo decir su nombre, Pedro Sturzentaler. ¿Qué tiene que ver con Ellen? ¿Lo conoce también Margarita?

El resto de la carta la tienen que leer ustedes. No la olvidarán. Magnífica.

Otros relatos que me han gustado especialmente del mismo autor son: “Veinticuatro horas de la vida de una mujer y “Una partida de ajedrez”.

05Jun/14

LOS MAGNÍFICOS CUENTOS DE “LA FIESTA DE LAS PALABRAS” EN LA FERIA DEL LIBRO DE BILBAO

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Este próximo sábado, 7 de junio, Salvador Robles estará en la Feria del Libro de Bilbao (instalada en el Arenal) firmando ejemplares de su último libro “La fiesta de las palabras” (Revista Atticus, 2014). Un libro que está reportando al escritor muchas alegrías y grandes sorpresas de sus lectores.
“La fiesta de las palabras” ha sido el libro más vendido en la Feria del Libro de Valladolid, cosa que me llena de una enorme satisfacción y alegría.
Robles espera a todos sus lectores y a todo aquel curioso que quiera saludarle y charlar con él, en la caseta de ELKAR, de 12:00 a 14:00 del mediodía. Por supuesto firmará ejemplares y mucho más. No se pierdan esta cita porque les aseguro que la última obra de Salvador Robles, compuesta por 113 relatos y microrelatos está llena de experiencias que les harán pensar de una manera diferente.
Hace unos días, Robles concedió una entrevista a Tele 7 en la que dejo, una vez más, su oratoria fluida y llena de sabiduría.
En esta entrevista reivindicaba la narrativa oral, la lectura, la educación a través de la historias y muchas cosas más. “Falta un poco de más pausa y más reflexión hoy en día”, comentó.
“En el momento que lees puedes compartir lo que aprendes y sabes. Las historias educan. Las historias hay que utilizarlas para enseñar. La literatura es solidaria por eso me gusta leer y escribir, transmitir las experiencias que lanzo al papel”, añadió el escritor.
Y también nos dejó una frase preciosa y tan verdadera… que me hizo reflexionar y mucho: ” El verbo leer, el verbo aprender y el verbo amar no admiten el imperativo”

Aquí les dejo con dos de estos magníficos microrrelatos que componen el libro.
Este primero se titula “En el último segundo” y en palabras del escritor, lo que él nos quiere explicar es que el proceso está en el éxito.

“El entrenador solicitó tiempo muerto. Sólo quedaban cinco segundos para el final del partido y su equipo perdía por dos puntos. O encestaban en la última jugada, o el descenso de categoría estaba consumado. Un descenso que sumiría al club, abrumado por las deudas, en una crisis de imprevisibles consecuencias. “¿Quién se atreve a lanzar a canasta?”, preguntó a sus pupilos. Nadie respondió.”¿Quién?”, apremió el técnico en un grito desgarrador. “Yo”, respondió una voz susurrante desde el extremo del banquillo. “¿Tú?” Era Juan, el suplente de los suplentes, el jugador inscrito para completar el cupo de fichas nacionales “¿Alguien más?”. Silencio. Alguien era Juan, sólo Juan, el único integrante de su plantilla con redaños suficientes. El entrenador, tras escrutar los ojos del voluntario tomó la decisión más crucial de su carrera. Ordenó al pivote que, cuando sacara de fondo, le pasara la pelota a Juan. “Y que sea lo que Dios quiera”.
Juan recibió el balón, avanzó unos metros botando la pelota, sorteó a un rival y, en el último segundo, lanzó desde más allá de los 6,75 metros. Encestara o no, Juan supo en ese instante que había alcanzado la cumbre como deportista.”

Y con permiso de mi querido y admirado Salvador Robles, este último relato titulado “Algo que hacer” se lo quiero dedicar a mi padre, porque el hizo con mi madre todo eso que aún quedaba por hacer.

“- Ya no hay nada que hacer- dijo el oncólogo, con la barbilla hincada en el pecho, abatido por la nueva derrota de la Medicina.
-¿Por qué?, preguntó la mujer.
-Porque su marido no tiene curación.
-He de asearlo, he de alimentarlo, he de confortarlo, hoy y, tal vez, mañana, y pasado, y el otro, y el otro… ¿Cómo que no hay nada que hacer?
El médico alzó la cabeza y miró a la mujer con unos ojos iluminados por la ternura.
-Gracias, señora.
-Gracias, ¿por qué?
-Por enseñarme que, mientras quede un hálito de vida, siempre hay algo que hacer.”

19Mar/14

LA FIESTA DE LAS PALABRAS, EN BILBAO. SALVADOR ROBLES MIRAS

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ALGO GRANDE
Se emocionaba con las historias que leía y las películas que veía, a veces incluso derramaba alguna lágrima; pero el hombre, a sus muchos años, no recordaba haber emocionado a nadie. Como temía irse al otro mundo sin dejar casi nada suyo en éste, tomó la determinación de hacer algo grande durante el tiempo que le quedaba. Probó a escribir el guión de una película. Fracasó. Acompañado de una guitarra, pugnó por componer una canción. Fracasó. Intentó pintar un cuadro. Fracasó. Pero los fracasos no se fueron de vacío; habían dejado algo en él: experiencia, el germen del éxito. Sabía lo que tenía que hacer. Guardó la pluma, la guitarra y el pincel en un armario con doble candado, y se aprestó a vivir con el corazón en la mano.
A primera hora de una mañana gris de otoño, salió de casa sin rumbo fijo, dejando que su intuición le guiase. Ésta le condujo a las profundidades de la tierra. “Sube a un vagón del metro”, le dijo. “Yo busco la vida. ¿Qué voy a hacer ahí?” “La vida late en el corazón del prójimo. Sube”. Obedeció sin rechistar. En las siguientes horas, entabló conversación con casi todas las personas que se sentaron a su lado, que fueron unas cuantas: una anciana viuda que siempre iba acompañada del recuerdo de su marido, un estudiante repetidor que no se sentía derrotado, una mujer triste que no perdía la esperanza de recuperar la alegría, un cantante que cantaba su propia canción, un hombre feo que admiraba la belleza, una mujer bella cuya belleza decía no pertenecerle, una adolescente que se había percatado de que su primer amor no era el amor primero, un viejo que había perdido la cuenta de los años que tenía… Al llevar el corazón en la mano, el hombre conoció los corazones de otras manos. Fue un día inolvidable. Al día siguiente, repitió la experiencia de emocionar emocionando.
Una tarde, al cabo de varias semanas de fuertes emociones, al llegar a casa, el hombre se dio cuenta de que el corazón no latía en su pecho. Se había quedado en el metro. Esa noche, se durmió para siempre abrazado a la felicidad. Lo más grande que tenía lo dejaba en este mundo.

Eso es lo que va a ocurrir mañana, algo grande, porque se presenta en Bilbao el último libro de Salvador Robles Miras “La Fiesta de las palabras” (Revista Atticus, 2014). Este relato, que he incluido, en el post, es uno de los que recoge el libro que les animo a abrir, a comprar y a disfrutar. Lectura amena, profunda, delicada y divertida, todo a partes iguales.
Salvador no tiene que demostrar nada, pero esta obra es un verdadero regalo para sus fieles lectores. Muchos premios avalan los cuentos y microcuentos que en el libro se presentan, pero eso da igual, el buen hacer del escritor es suficiente.
Mañana en el Hotel Abando de Bilbao (Jardines Albia) a las 19 horas. No falten, si aún no han leído nada de él les sorprenderá. Cuando le oigan hablar y, sin tapujos, declarar su amor por la literatura, les enamorará.
Intervendrán en el acto: el editor, Luis José Cuadrado; la periodista de EITB Maider Martín y el actor Xabier Xalabardé quien leerá algunos textos.

Presentación en Bilbao

05Mar/14

LEOPOLDO MARÍA PANERO. TAN FRÁGIL COMO UN VERSO

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“Cuentan que la Bella Durmiente
nunca despertó de su sueño.”

También se fue Leopoldo María Panero (Madrid 1948, Las Palmas de Gran Canaria 2014), el último de los hermanos Panero que quedaba vivo, otro maldito, otro gran poeta, otro al que llamaban loco. A mi no me gusta esta palabra. Porque, como ya dije en el post dedicado a su hermano fallecido el año pasado Juan Luis Panero, yo le conocí en Las Palmas de Gran Canaria, en el año 2003, cuando trabajaba allí de periodista, y me pareció un hombre enfermo, pero, por momentos cuerdo, demasiado cuerdo, tanto como para volverse loco, como le llamaban.
Como comenté no le hice una entrevista pero hablamos, charlamos, porque fue un encuentro casual, y me pareció que me dijo mucho más que si le hubiese entrevistado, seguro.
Hoy es un día triste porque se han ido, con el autor de “Así se fundó Carnaby Street”, todos los Paneros, ya que quedaban todos aún en él, en este símbolo de la poesía de los novísimos, de la poesía española contemporánea, de la poesía esencial, esa que les invito a abrir de nuevo.
Fascinado por la izquierda radical estuvo en prisión por su militancia antifranquista. Estudio dos carreras, Filosofía y Letras en Madrid y Filología Francesa en Barcelona.
La película de Jaime Chávarri “El desencanto”, de 1976, es un documento único para conocer a esta familia llena de talentos y de vidas a la vez que poderosas, frágiles, tan fuertes como un poema, tan frágiles como un verso. Así eran ellos.
Aquí les dejo uno de los tantos y tantos poemas de Panero, de esos de tantos y tantos que me gustan. Se titula “Dedicatoria”.
El post ha comenzado con unos versos que conforman su poema “Érase una vez”.

“Más allá de donde
aún se esconde la vida, queda
un reino, queda cultivar
como un rey su agonía,
hacer florecer como un reino
la sucia flor de la agonía:
yo que todo lo prostituí, aún puedo
prostituir mi muerte y hacer
de mi cadáver el último poema.”

22Feb/14

PREGUNTITAS SOBRE DIOS. ATAHUALPA YUPANQUI

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Atahualpa Yupanqui (Argentina 1908, Nimes, 1992) fue un cantautor, poeta, escritor y guitarrista argentino considerado el más importante músico de su país de folclore.
Por su afiliación al Partido Comunista, sus trabajos sufrieron la censura en la época de Juan Perón, cuando éste estaba en la presidencia. Fue detenido y encarcelado varias veces. En una ocasión cien días como él mismo contó en alguna vez por una poesía que le trajo bastantes problemas, titulada “Preguntitas sobre Dios”. Él se consideraba “dudante” no creyente, por eso compuso esta canción, poema o como lo quieran llamar, que entonó muchas veces.
Me encantaría recordar a este increíble escritor de estrofa sencilla y llana, bella y salvaje a la vez con el afán de que ustedes abran sus obras o escuchen sus canciones, que son maravillosas, a mi parecer. Aquí les dejo algunos versos de dos de sus poemas que más me gustan de él.

“El poeta”

“Tu piensas que eres distinto
porque te dicen poeta,
y tienes un mundo aparte
más allá de las estrellas.

De tanto mirar la luna
ya nada sabes mirar.
Eres como un pobre ciego
que no sabe adónde va.

Vete a mirar los mineros,
los hombres en el trigal,
y cántales a los que luchan
por un pedazo de pan.

(…)

Vive junto con el pueblo
no lo mires desde afuera,
que lo primero es ser hombre,
y lo segundo poeta.

(…)”

“Preguntitas sobre Dios”

“Un día yo pregunté:
abuelo, dónde está Dios.
Mi abuelo se puso triste,
y nada me respondió.

Mi abuelo murió en los campos,
sin rezo ni confesión.
Y lo enterraron los indios,
flauta de caña y tambor.

(…)

Mi padre murió en la mina
sin doctor ni protección.
¡Color de sangre minera
tiene el oro del patrón!

Mi hermano vive en los montes
y no conoce una flor.
Sudor, malaria serpientes,
la vida del leñador.

Y que nadie le pregunte
si sabe donde está Dios.
Por su casa no ha pasado
tan importante señor.

(…)

Hay un asunto en la tierra
más importante que Dios.
Y es que nadie escupa sangre
pa que otro viva mejor.

¿Qué Dios vela por los pobres?
Tal vez sí, y tal vez no.
Pero es seguro que almuerza
en la mesa del patrón.”

20Feb/14

EL ROMANCERO ESPAÑOL. ROMANCE DE ABENÁMAR

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Hay un tipo de literatura que me ha fascinado desde niña, los romances. Recuerdo como, en el colegio los leíamos en aquellas horas de lectura que teníamos por la tarde y luego los repetía una y otra vez. Allí se contaban historias increíbles que se quedaban fácilmente en la memoria. Después, como una pequeña juglar, me fascinaba recitarlas en mi casa. Ya no se que posición tienen los romances en los nuevos libros de literatura de las escuelas, si se siguen mimando tanto como antes, pero si no es así no hay que olvidar que los romances son tesoros literarios a los que merece la pena volver cada cierto tiempo, o empezar a leer ahora si aún se desconocen.

Como esto es un blog no puedo hablar de la historia, ni de los orígenes de los romances del romancero español, porque el espacio me lo impide pero es tan fascinante como ellos mismos.

Aquí les dejo dos de mis preferidos para que se animen, incluso a aprenderlos.

ROMANCE DE ABENÁMAR

“-¡Abenámar, Abenámar, moro de la morería,
el día que tú naciste grandes señales había!
Estaba la mar en calma, la luna estaba crecida,
moro que en tal signo nace no debe decir mentira.

Allí respondiera el moro, bien oiréis lo que diría:
-Yo te lo diré, señor, aunque me cueste la vida,
porque soy hijo de un moro y una cristiana cautiva;
siendo yo niño y muchacho mi madre me lo decía
que mentira no dijese, que era grande villanía:
por tanto, pregunta, rey, que la verdad te diría.
-Yo te agradezco, Abenámar, aquesa tu cortesía.
¿Qué castillos son aquéllos? ¡Altos son y relucían!

-El Alhambra era, señor, y la otra la mezquita,
los otros los Alixares, labrados a maravilla.
El moro que los labraba cien doblas ganaba al día,
y el día que no los labra, otras tantas se perdía.
El otro es Generalife, huerta que par no tenía;
el otro Torres Bermejas, castillo de gran valía.
Allí habló el rey don Juan, bien oiréis lo que decía:
-Si tú quisieses, Granada, contigo me casaría;
daréte en arras y dote a Córdoba y a Sevilla.
-Casada soy, rey don Juan, casada soy, que no viuda;
el moro que a mí me tiene muy grande bien me quería.”

EL INFANTE ARNALDOS

“¡Quien hubiera tal ventura sobre las aguas del mar
como hubo el infante Arnaldos la mañana de San Juan!
Andando a buscar la caza para su falcón cebar,
vio venir una galera que a tierra quiere llegar;
las velas trae de sedas, la ejarcia de oro terzal,
áncoras tiene de plata, tablas de fino coral.
Marinero que la guía, diciendo viene un cantar,
que la mar ponía en calma, los vientos hace amainar;
los peces que andan al hondo, arriba los hace andar;
las aves que van volando, al mástil vienen posar.
Allí hablo el infante Arnaldos, bien oiréis lo que dirá:
-Por tu vida, el marinero, dígasme ora ese cantar.
Respondióle el marinero, tal respuesta le fue a dar:
-Yo no canto mi canción sino a quién conmigo va.”

02Feb/14

NADIE RESCATA A LOS NIÑOS

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Uno de cada tres niños en España vive en riesgo de pobreza o de exclusión social. Estos datos reflejan las consecuencias de la crisis que desde, aproximadamente 2007, se vive en nuestro país. La tasa de riesgo de pobreza infantil subió del 30,6% en 2011 al 33,8% en 2012.
Somos el octavo país en Europa con la mayor tase de pobreza infantil. España dedica el 25% del PIB a protección social, es decir, tres puntos menos que el resto de la Unión Europea.
¿Por qué hemos rescatado a la banca si esto a cada familia española le ha costado 12.000 euros?
Son 2.826.549 niños exactamente, según Save the Children los que en España, como digo, pasan hambre. Pero esto ha sucedido por dos motivos:
-El paro de larga duración.
-El dinero que se ha gastado en rescatar a los bancos, en concreto 87.000 millones de euros. Mientras se hacía esto también se llevaba a cabo por parte del gobierno el recorte en sanidad unos 27.000 millones de euros.
Estamos en peor situación que algunos de los países europeos que aún se encuentran en vías de desarrollo, como por ejemplo, Lituania y por detrás de países como Grecia, Irlanda o Italia.
Todo esto, y para dar datos mucho más concretos se puede resumir así:
-4 de cada 10 niños en España no hace tres comidas al día.
-1 de cada 10 niños en España come pero no come ni pescado, ni pollo ni carne ni siquiera una vez al día.
-1 de cada 3 niños en España no tiene dos pares de zapatos.
-1 de cada 3 niños en España vive con la falta de juguetes o libros.

Todo esto sucede en este país al mismo tiempo que escuchamos que la situación está mejorando, sin duda para la banca sí.

Gracias a los comedores sociales, las ONG, parroquias, asociaciones como Cáritas y muchísimas otras, la solidaridad de los vecinos, amigos, familiares, abuelos,…la cosa está tirando, pero sólo tirando, que por otra parte, ya es mucho y es poco.
Tenemos un país con 5.000.000 de parados, familias con niños que viven en la pobreza. A estos niños no los rescata nadie.
Estas familias no necesitan caridad, necesitan trabajo. Estas familias necesitan los derechos fundamentales de todo ser humano. Estos niños son niños y están sufriendo en su infancia, la única que van a tener. Son hijos de padres y madres a los que no les faltó de nada. Es decir, que se está dando un fenómeno tan cruel como significativo, es la primera generación en España que vive peor que sus padres. ¿Qué es lo que está ocurriendo? Lo que antes les he explicado.
Y yo se que los niños lo saben todo y sufren por dentro. Porque los niños son más duros, más fuertes de lo que los adultos podemos llegar a imaginar. El futuro de estos niños está en juego. No me acuerdo donde escuché eso de que un niño con una buena infancia en un adulto capaz de superar casi todos los problemas que se le planteen en la vida. Los políticos están minando esas posibilidades, atención.
Atención, si, por favor, porque para estos niños beber un vaso de leche o comer un postre es un lujo.
Atención porque son niños tristes aunque sonrían.
Atención porque los políticos duermen tranquilos en sus camas mientras esto sucede.
Atención porque ellos tienen agua, luz y el gas en sus casas asegurados, mientras estos niños no.
Habría que prohibir por ley que a estas familias se les corte, el agua, la luz, y el gas. Prohibir por ley. Atención, por favor.
Y esta es la España que tenemos hoy en día. Muchos se atreven a decir que todo va bien, pero yo leo y escucho todo lo que he escrito anteriormente y entonces me pregunto:

¿Quién puede tener la poca vergüenza de decir que las cosas van bien? Las cosas van muy mal, muy mal. Los niños están mal, muy mal y nadie hace nada.
Y de esto nos vamos a arrepentir. ¡Vaya si nos vamos a arrepentir!.
¿Quién es tan ruin, tan sinvergüenza, tan mala persona, tan malvado, tan cruel y tan déspota como para permitir hacer daño a un niño? Yo se quienes son y ustedes también. Son seres horribles como esos que salen en los cuentos de los niños, pero estos son de verdad y sin duda dan mucho más miedo. ¿No les parece?

02Feb/14

VISIONES DE LAS HIJAS DE ALBION. WILLIAM BLAKE

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“¿Con qué sentido mide la cándida paloma el espacio?
¿Con qué sentido forma la abeja celdas?”

El libro “Visiones de las hijas de Albion” es un libro que data del año 1793. Según se explica en el prefacio el argumento es bastante simple, aunque “presenta muchas ramificaciones que se entrelazan en la compleja mente creadora de Blake”.
El poema comienza, sigue diciendo, con una afirmación rotunda: “Esclavizada, las Hijas de Albion lloran”. Estas hijas de Albion son las mujeres de Inglaterra y, sin duda, por extensión, apunta el prefacio “la mujer en general”.
Blake, como ya he explicado en el otro post siempre tuvo claro la igualdad de sexos y denuncia a la esclavitud a las que están sometidas.
Oothoon es el personaje principal, como la describe el poeta, una doncella inocente que vaga por los valles de Leutha en busca de flores. Una caléndula se ofrece a ella invitándola a que la arranque de su lecho de rocío.
Esta flor según explica el resumen del libro de la editorial Atalanta, puede interpretarse como el descubrimiento de la sexualidad por parte de Oothoon.

Así lo escribe Blake en el Argumento:

“¡Amaba a Theotormon,
y no sentía vergüenza;
temblaba en mis miedo virginales,
y me ocultaba en el valle de Leutha!

Arranqué la flor de Leutha,
y ascendí desde el valle;
pero los terribles truenos rasgaron
mi velo virginal en dos.”

La muchacha está enamorada de Theotormon, que en la obra del poeta inglés representa tanto el deseo como los celos, pero acaba violada por Bromion, del que tendrá un hijo. El amado por la muchacha la rechaza por impura y esta sufre una gran pena.

“Bromión la desgarró con sus truenos, en cuyo lecho tormentoso
desvanecida yacía la doncella, y sus roncos truenos fueron pronto
horrorizados por sus penas.”

“Ahora puedes casarte con la ramera de Bromion, y proteger al niño
de la cólera de Bromion, que Oothoon parirá dentro de nueve lunas.”

“Oothoon no llora: ¡no puede llorar! Sus lágrimas están presas.
Pero puede aullar incesantemente, retorciendo sus tiernos miembros níveos,
y llamando a las águilas de Theotormon para que hagan presa de su carne”

La crítica, según la edición, ha sugerido que Blake pudo inspirarse, por un lado, en el libro de Mary Wollstonecraft “A Vindication of the Rights of Woman” (1792), una obra pionera en la reivindicación de los derechos de la mujer, y, por otro, en los poemas “The Works of Ossian (1765), de James Macpherson, que alcanzaron una gran popularidad internacional y en los que Blake parece basarse para los nombres de algunos de sus personajes.

La pena de la muchacha es inmensa:

“¡Theotormon no me oye! Para él la noche y el alba
son lo mismo: una visión de suspiros, una mañana de nuevas lágrimas.

Y nadie salvo Bromion oye mis lamentos.

¿Con qué sentido elude el polluelo al voraz halcón?
¿Con qué sentido mide la cándida paloma el espacio?
¿Con qué sentido forma la abeja celdas? (…)
Pregúntale al gusano ciego los secretos de la tumba, y por qué a sus espirales
les gusta enroscarse en los huesos de la muerte; y pregúntale a la voraz serpiente
de dónde saca su veneno; y el águila alada por qué le encanta el sol,
y luego, cuéntame los pensamientos del hombre ocultos desde antiguo.

Silenciosa quedo toda la noche, y todo el día estaría silenciosa,
si Theotormon volviese una vez más sus amados ojos hacia mí.

(…)

Y Theotormon rompió su silencio, y respondió:
“Dime, ¿qué es la noche o el día para el que está abrumado por la pena?
Dime, ¿qué es un pensamiento, y de qué sustancia está hecho?
Dime, ¿qué es una alegría, y en qué jardines crecen las alegrías?
Y ¿en qué ríos nadan las penas? Y ¿en qué montañas
ondulan sombras de descontento? Y ¿en qué casas moran los miserables,
borrachos de pena, olvidados y aprisionados por la fría desesperación?

(…)

¿Puede ser Amor lo que se bebe a otro como una esponja se impregna de agua,
lo que nubla con celos su noche, y con llantos el día entero,
para hilar una telaraña de años alrededor de él, gris y de vetusta oscuridad,
hasta que sus ojos enfermen con la visión del fruto que contemplan?
Tal es el amor a uno mismo que todo lo envidia: un rastrero esqueleto,
con ojos centelleantes, que vela el helado lecho conyugal.”

Para los lectores que tengan más interés por este escritor, la editorial Atalanta también ha publicado “Ocho ensayos sobre William Blake” de la escritora inglesa Kathleen Jessie Raine (1908-2003), que como se publica en esta edición, “será recordada además por ocupar un lugar prominente en la poesía inglesa contemporánea, con quince libros de poemas publicados, por sus estudios acerca del sentido simbólico y místico de la poesía de William Blake, que alcanzaron su plenitud con la obra “Blake and Tradition”.

15Ene/14

PASADO, PRESENTE, FUTURO

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Érase una vez un Presente loco por ser un Futuro. Se tumbaba a soñar en el sofá con los tiempos que estaban por llegar sin saber que cada segundo que pasaba pensando en ser un Futuro, un Futuro alegre, diferente, especial, ya era solamente un Pasado. Pero del Pasado, ese que conocía pero al que no hacía caso, no quería ni oír hablar. ¡Pobre Presente que ya era Pasado!
El Pasado tocó a su casa en una ocasión e intentó explicarle que no existía un Futuro. El Presente se indignó y lo echó de casa.
“¿Por qué se empeñaba el Presente en ser Futuro?”, pensó el Pasado mientras marchaba a resguardarse en sus recuerdos.
Después de darle muchas vueltas al asunto llegó a estas tres conclusiones:
-El Presente sólo pensaba en ser Futuro porque no estaba satisfecho.
-El Presente sólo pensaba en ser Futuro porque le entristecía el Pasado.
-El Presente sólo pensaba en ser Futuro porque el Futuro es solo un deseo. Y ya se sabe que los deseos los imaginamos siempre de la mejor de las maneras.
El Pasado fue a visitar de nuevo al Presente y éste le dijo que se fuese inmediatamente, que su presencia le hacía daño.
-Sólo quiero hacerte una pregunta, le dijo el Pasado.
-Adelante.
-¿Eres feliz?
-¡Claro que no!, respondió el Presente algo indignado. ¿No ves cómo sufro por no ser un Futuro?
-Está bien, comentó el Pasado. Ya no volveré a molestarte. Pero piensa en algo, eres un Presente, vive y acéptate.
El Pasado se fue para siempre, pero el Presente seguía recordándole. Aquello le torturaba día tras día porque creía que sólo librándose de ese Pasado alcanzaría el Futuro.
Y así sufrió año tras año tumbado en el sofá hasta que murió, intentando librarse de sus recuerdos, sin darse cuenta de que los Presentes, todos, están hechos de un poquito de buen y mal pasado, de un poquito de buen y mal presente y de un futuro que traerá a partes iguales un poquito de maldad y un poquito de bondad. Pero a estas cosas no hay que tenerlas miedo, porque así, y no de otra forma, es la vida
El Pasado siguió tranquilo refugiándose en sus recuerdos y el Futuro burlón, según tengo entendido, no fue ni siquiera a su entierro.

12Ene/14

LIBROS PROFÉTICOS DE WILLIAM BLAKE. VERSO Y PINTURA

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“Aquel cuyo rostro no emite luz nunca se convertirá en estrella”

A finales del pasado año la editorial Atalanta publicó el primer tomo de un libro único “Libros proféticos” del poeta, pintor y grabador inglés William Blake (Londres 1757-1827). Blake, al que se suele denominar como “el artista total” nunca fue suficientemente reconocido en vida como en muchas otras ocasiones sucede con este tipo de genios. Su obra no es fácil porque más que entenderla hay que sentirla y esto hace que quedase algo olvidada. Pero el tiempo, ese, que como se dice pone todo en su sitio hace mucho que recuperó a Blake, ese escritor que entendió la obra literaria y pictórica como su vida y sus dos artes como una pareja indestructible para poder entender su obra, esos poemas y ese arte visual derrochan perfección y son inseparables.
La Biblia fue una influencia fuerte y temprana en la obra del londinense. En la pintura, Miguel Ángel, Rafael o Durero se dejan sentir en sus grabados.
Este primer tomo de “Libros proféticos” les dejará envueltos en una magnitud esplendorosa que sólo las buenas obras, las obras monumentales, pueden conseguir. Es envolvente, brillante, única y aunque cueste, al principio, acabaran por no dejar de abrir el libro para maravillarse una vez más.
Entre esos libros en este primer tomo se encuentran los siguientes:
Tiriel, El libro de Thel, El matrimonio del Cielo e Infierno, La Revolución francesa, Visiones de las hijas de Albion, América: Profecía, Europa: Profecía, El (primer) libro de Urizen, El libro de Ahania, El libro de Los, El cantar de Los y Vala, o los cuatro Zoas.
Como datos curiosos, contaremos que Blake tuvo visiones durante toda su vida y esto definitivamente hilvanó su obra de alguna manera. Además aborrecía la esclavitud y creía sobre todo, tanto en la igualdad racial como en la sexual.

“Visiones de las hijas de Albion”, me ha fascinado (le dedicaré un post aparte) , “El libro de Thel” me ha gustado bastante también y “El matrimonio de Cielo e Infierno” me ha hecho reflexionar sobre temas ya olvidados. No encuentro la razón a esta selección pero quizás se pueda entender teniendo en cuenta, que tal vez sean los tres libros más fáciles de comprender, desde mi punto de vista. En cualquier caso, de este último les voy a dejar algunos fragmentos no sin antes volverles a animar a abrir este libro, en su totalidad, que les hará soñar por lo mágico de sus versos y la perfección de sus ilustraciones.
Es una edición bilingüe, así es que para los que dominan el inglés será una doble satisfacción el poder leerlo.

De “El matrimonio de Cielo e Infierno”, libro que data del año 1790:

Uno de los capítulos titulado Proverbios del Infierno deja versos o citas tan interesantes como las siguientes:

El que desea pero no actúa, cría la peste.
Mete en el río al que ama al agua.
Un necio no ve el mismo árbol que vio el sabio.
Aquel cuyo rostro no emite luz nunca se convertirá en estrella.
En el tiempo de la siembra, aprende; en la cosecha, enseña; en invierno disfruta.
La laboriosa abeja no tiene tiempo para penas.
Las horas de insensatez se cuentan con el reloj, pero las de sabiduría, ningún reloj las cuenta.
Todo alimento saludable se obtiene sin red ni trampa.
Ningún ave se eleva demasiado alto si lo hace con sus propias alas.
Las alegrías preñan. Las penas dan luz.
El acto más sublime es poner a otro delante de ti.
El exceso de pena ríe. El exceso de alegría llora.
El ave, un nido; la araña, una tela; el hombre la amistad.
Un pensamiento llena la inmensidad.
Disponte siempre a decir lo que piensas y el villano te evitará.
El águila nunca perdió tanto el tiempo como cuando se puso a aprender del cuervo.
Piensa por la mañana. Actúa a mediodía. Come por la tarde. Duerme por la noche.
Aquel que ha sufrido tu imposición te conoce.
Espera veneno del agua estancada.
Nunca sabrás lo que es suficiente a menos que sepas qué es más que suficiente.
A quien es agradecido cuando recibe le espera una abundante cosecha.
Crear una florecilla es obra de siglos.
¡Las oraciones no aran! ¡Los halagos no cosechan!
El cuervo desearía que todo fuera negro; el búho, que todo fuera blanco.
La verdad nunca debe decirse de modo que se entienda y no se crea.

En el prefacio de este libro se cuenta que más interesante que la curiosa alusión de Blake a su trigésimo tercer aniversario es el hecho de que la aproveche para desarrollar los aspectos irónicos y críticos que son característicos de esta obra y que para ello el autor se sirve de “una combinación de diferentes fórmulas, tanto en prosa como en verso, y sobre todo de la sátira menipea”.
Según lo escrito en la edición que manejo, uno de los objetivos principales de “El matrimonio de Cielo e Infierno” es presentar una crítica sobre la ortodoxia en general, pero más en concreto sobre las ideas de Emanuel Swedenborg (1688-1772), aunque paradójicamente el místico sueco ejerció una notable influencia en Blake.

12Ene/14

LA CASA DE TODOS. LA CASA DE HEINZ R. UNGER

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¿Saben ustedes como explicar a sus hijos lo que es el progreso? Si quieren una respuesta Heinz R. Unger la tiene. El progreso está aquí cuando “las casas son cada vez más grandes y los jardines más pequeños”.
Ya conocen mi predilección por la literatura infantil y juvenil, sobre todo aquella que los adultos pueden leer junto a sus hijos obteniendo así, ellos mismos, muchas respuestas, e incluso topándose, en varias ocasiones con sentimientos ya olvidados. La obra que hoy les invito a abrir es una de esas pequeñas novelas que reúne todo eso y se titula “La casa de todos”. Es del escritor austriaco Heinz R. Unger (Viena 1938), autor muy conocido en su país ya que no sólo escribe para niños sino también para adultos. Esta obra está editada por El Barco de Vapor SM y es una joya para leer al lado de sus hijos.
El capitán Saladino y su mujer, Esmeralda viven en una casita llamada Juanito. La casa es modesta pero está rodeada por un hermoso y grande jardín que se llama Esmeralda.

“Esmeralda era mucho más grande y más lujosa que Juanito, pero los dos se llevaban muy bien aunque eran muy distintos, o precisamente por eso. Los dos tenían la gran virtud de que eran muy sencillos. Juanito era sencillo y modesto, y Esmeralda era sencillamente lujosa”

“Una parte del jardín estaba poblada por diferentes árboles frutales, y la otra era un pequeño bosque. Allí había un abeto para el invierno, un tilo para el verano, un castaño para la primavera (por las flores rosas en forma de corazón que tenía) un haya de la que uno podía gozar durante todo el año esperando el bello color rojizo de sus hojas en otoño, y un viejo nogal para trepar.
Un abroquelo murmuraba a través del prado florido y por debajo de un pequeño puente de madera, pasaba junto a un bosquecillo de abedules y desembocaba en un pequeño estanque con juncos, peces dorados y ranas que croaban.”

Este libro encierra mucha sabiduría y mucha reflexión. Sobre todo habla de las relaciones familiares y como el entorno puede destruir a las personas haciéndolas más ambiciosas y con ello al núcleo familiar. Es decir, el jardín representaría la armonía de la familia que crean Saladino y su mujer, con seis hijos. En la medida de que estos van creciendo y van teniendo sus propios hijos, sus ideas, sus avaricias, sus ganas de progresar, el jardín se va destruyendo a la par que la familia. Los setos, las divisiones, los edificios,… todo les va separando poco a poco, aunque al final hay una pequeña esperanza en forma de flor. Para descubrir de que se trata tienen que leer el libro.

Pero antes de todo esto reinaba la armonía:

“Y sucedió que Esmeralda se sintió realmente como en una isla verde. Plantó arriates de flores y matas de hortalizas y un huesecillo de hierbas. Cuidó el huerto de frutales y confitó las cerezas, las manzanas y las bayas para el invierno. Entre tanto, el capitán Saladino recorría todos los mares, volvía a casa en las grandes celebraciones y se encontraba siempre con una nueva sorpresa. Y es que no solo se desarrollaban magníficamente las plantas del frondoso jardín, sino que después de cada viaje lo esperaba un nuevo hijo.”

Para terminar, quiero señalar uno de los párrafos más verdaderos que Unger escribe cuando explica que uno de los hijos del capitán y Esmeralda se hace soldado. Para reflexionar, sin duda, por su verdad, como digo y su sencillez.

“Pero un soldado no tiene otra razón de ser que la guerra, incluso en tiempos de paz. Y un fusil está hecho, a fin de cuentas, para matar a seres vivos. Al cabo de un tiempo hubo realmente una guerra, y fue una guerra muy grande. Los soldados marcharon al combate cantando. Hasta llevaban bandas de música con campanillas y cascabeles y un pequeño poni, sobre el que iba el bombo.
Rolando nunca volvió, igual que muchos otros.”

11Ene/14

NAO Y LOS TRES REGALOS MAGICOS

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Nao, un chico de unos diez años, vive en una ciudad a la que ha tenido que emigrar con toda su familia. La vida allí es difícil, añoran el campo y las montañas, pero todo cambiará cuando Nao recibe tres regalos mágicos: un pez, una locomotora y una cometa. Estos tres regalos cambiarán la vida de toda la familia.
Se adentrarán en un mundo mágico, en el archipiélago de los cuatro elementos, donde a Nao le esperan muchas e increíbles aventuras. Deberá luchar contra un anfibio gigante, un dragón,… y por el camino no estará solo. Sus amigos le acompañarán y descubrirán, todos ellos, que la unión, como se suele decir, hace la fuerza, y que la amistad es un gran tesoro al que merece la pena cuidar.
Con este libro, los más jóvenes de la casa podrán adentrarse en el mundo de la fantasía y de las novelas de este género.

Capítulo I. Los tres regalos mágicos
Capítulo II. La Navidad
Capítulo III. Di y el príncipe
Capitulo IV. El príncipe Al
Capítulo V. La isla Agua
Capítulo VI. La isla Fuego
Capítulo VII. La isla Aire

07Ene/14

NAO / CAPÍTULO I. LOS TRES REGALOS MÁGICOS

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<< Resumen y capítulos

Cuando Nao y su familia se trasladaron a la ciudad, él tenía cinco años. Habían pasado dos y el muchacho aún se acordaba, cada día, de su vida en la montaña. Las inundaciones arrasaron las cosechas y muchas familias tuvieron que abandonar sus pueblos y emigrar a la ciudad. No podían trabajar más aquellas tierras. Los padres, desesperados, buscaban un futuro para su hijos.
La vida en la ciudad era tan diferente para Nao…El chico tenía la sensación de que en la ciudad todo estaba, digamos, un poco desordenado. La gente tenía siempre mucha prisa e incluso descubrió nuevos ruidos que hasta entonces le eran desconocidos.
Su padre, que había sido agricultor, ahora en la ciudad, se encargaba de repartir cajas de pescado a las tiendas de comestibles. Su madre trabajaba como costurera. Ambos se levantaban temprano y llegaban muy tarde a casa. Debían sacar a la familia adelante y, además, ahorrar para poder regresar alguna vez al campo.
Nao iba cada día a la escuela, pero su hermana Di, que tenía doce años, debía ocuparse de las tareas del hogar y de cuidar a sus hermanos pequeños, los gemelos Gen y Ji, de tan sólo dos años.
Las cosas en la ciudad no habían ido como ellos esperaban. La familia vivía en un sótano donde, por supuesto, nunca entraba la luz, había humedad en las paredes y por las noches todos pasaban mucho frío. Pero, a pesar de las dificultades, la familia de Nao estaba muy unida. Se ayudaban los unos a los otros y se daban mucho cariño. Esto hacía que el día a día fuese mucho más fácil para todos.

***

Los escaparates de la ciudad estaban llenos de objetos que Nao sabía que nunca podría alcanzar. Sin embargo, el muchacho pegaba su nariz a los cristales y soñaba con tener alguno de aquellos juguetes o una enorme tarta de chocolate adornada con guindas de colores para el día de su cumpleaños.
Uno de los establecimientos preferidos de Nao era la tienda de animales que había cerca de su colegio. Se ponía un poco triste cuando veía a todas aquellos animalillos encerrados en las jaulas esperando un dueño que les diera una vida mejor, pero a la vez le encantaba observar como los cachorros jugueteaban de vez en cuando o con que mimo se atusaban los gatos sus colas. Sabía que nunca podría comprar una mascota, pero Nao, como cualquier otro joven de su edad, soñaba con tener una, una mascota a la que cuidar y dar mucho cariño.
Una mañana, de camino al colegio, y como siempre hacía, el niño pegó su nariz al cristal de la tienda de animales. En el fondo de la tienda, y para su sorpresa, vio un gran acuario con montones de peces de colores nadando en su interior. Al lado de la enorme pecera había un cartel donde se leía: „5 rines por pez“. El no tenía cinco rines, pero lo cierto es que no era mucho dinero. De repente vio el sueño de tener una mascota cada vez más cercano. Cinco rines era lo que costaban tres panes y en su casa tres panes significaban mucho. Si, eso ya lo sabía, pero si esperaba a su cumpleaños o quizás a la Navidad pacientemente, podría tener alguno de aquellos pececillos naranjas que, a él, ya le parecían tan simpáticos.
Esa misma noche esperó a su madre despierto. Quería saber si alguna vez podría tener alguno de esos peces.
_¿Cuánto dices que cuestan?, preguntó su madre con una sonrisa.
-Cinco rines mamá, sólo cinco rines cada uno, dijo el muchacho emocionado.
-Yo creo entonces que quizás en Navidad logres tu deseo, respondió su madre. Aunque ya sabes que en esta casa hay muchos niños con deseos, añadió con cierta tristeza refiriéndose a sus otros tres hijos. Después la mamá de Nao arropó a éste con una gruesa manta y le dio un beso de buenas noches.
Su madre siempre sufría por no poder conceder a sus hijos las cosas que le pedían, pero no podía hacer nada al respecto. Tenía mucha suerte, ya que los pequeños no eran nada egoístas y comprendían la situación por la que atravesaba la familia.
Cada día, Nao entraba en la tienda de animales y miraba con deseo a los pececillos naranjas que chocaban una y otra vez con las paredes del acuario o con alguna de aquellas palmeritas de plástico verde que había dentro como decoración. Cada día soñaba Nao con tener alguno de aquellos diminutos animales.

La Navidad llegó pronto, antes de lo que Nao imaginó. La noche anterior a la celebración, Nao no pudo dormir pensando que quizás, al día siguiente, tendría a los pies de la cama un pez naranja. Y tanto lo había deseado que su sueño se cumplió.

-¡Papá!, ¡Mamá!, mirad, mirad, tengo la mascota más bonita del mundo, gritaba el chico entusiasmado al levantarse.
Sus padres reían y disfrutaban de ver a Nao tan feliz. Pronto todos sus hermanos se colocaron alrededor de la pequeña pecera de cristal donde el pececillo nadaba dando vueltas sin parar.
Di también estaba muy contenta con el pedazo de tela que le habían regalado. Su madre prometió hacerle un vestido con aquella pieza de pana negra cuajada de florecillas de colores, para su próximo cumpleaños.
Gen y Ji eran aún muy pequeños para entender todo aquel revuelo, pero jugaban con dos diminutos caballitos de madera que su padre había tallado para ellos.

Al día siguiente, todos los muchachos del barrio fueron al parque a disfrutar de sus juguetes nuevos, como era costumbre. Nao vio un precioso coche plateado y un avión de madera que volaba como si fuera de verdad, un balón de cuero o incluso a un niño con un perrillo de color canela, pero nada de esto le dio envidia. Él llevaba entre sus manos la pecera con su pececillo naranja. ¡Qué feliz se sentía!.
Pronto se acercaron los chicos y comenzaron a burlarse del pez.
-¿Esto es todo lo que te han regalado?, preguntaba con ironía un niño del barrio. ¡Menudo regalo!, un pez naranja de los que hay miles en el mundo.
-A mí me parece un pez muy bonito, dijo Nao. Tiene algo especial.
-¿Especial?, repitió el niño burlándose. ¡Ya me dirás que tiene de especial! Porque yo lo único que veo es a un pez naranja tonto, de esos que cuestan sólo cinco rines y que nadie querría tener como mascota.
-Yo si lo quiero como mascota, contestó Nao con paciencia.
-Tú quieres a este pez porque sabemos que tus padres son pobres y no te pueden comprar una mascota mejor, añadió otro de los muchachos con crueldad.
A Nao este último comentario le hizo daño pero prefirió no contestar. Era tanta la alegría que sentía con su pez que no quiso pensar en lo que había dicho el niño.
Los muchachos continuaban riéndose de Nao y de su pez. Para ellos aquel era un regalo „insignificante“ como dijo uno de ellos. Nao no sabía muy bien lo que significaba la palabra „insignificante“, pero intuía que era una palabra fea porque el niño la había utilizado con desprecio.
A pesar de las burlas, Nao seguía sintiéndose muy orgulloso de su pez. Lo único que pensaba era en ponerle un nombre, y entre otros muchos decidió que el mejor sería Teo.
Nao iba con su pececillo a todas partes, como si de un perrillo o un gato se tratase. Teo era su mascota y el chico estaba dispuesto a darle todo su cariño. Era muy importante que Teo nunca se sintiera solo ya que no tenía compañeros en aquella diminuta pecera.

Aunque los chicos del barrio continuaron durante muchos días y meses riéndose de la mascota de Nao, y casi nunca jugaban con él, una tarde le preguntaron si quería jugar al fútbol con ellos, ya que el chico que era siempre el portero estaba enfermo y no podía bajar al parque. Nao no se lo pensó dos veces. Era la primera vez que le permitían jugar con ellos. Si, ya sabía que era porque el portero estaba enfermo, pero…al menos podía jugar, eso ya era mucho para Nao.
El chico dejó su mochila apoyada en un árbol y a Teo al lado. Pero, cuando habían pasado unos veinte minutos, sucedió algo horrible para Nao. Uno de los chicos pegó una patada demasiado fuerte al balón y éste fue a parar al lado del árbol donde Nao había dejado a Teo. La pelota rompió la pecera y Teo quedó entre la hierba sin agua y con la boca abierta. El pobre pececillo no podía respirar bien.
Todos reían viendo la desesperación de Nao. El muchacho fue corriendo a la fuente con su mascota entre las manos para intentar salvarlo. Lo dejo en el pequeño chorrillo que tiraba la fuente y fue a casa corriendo a por una jarra llena de agua.
Finalmente, Nao pudo salvar a su mascota. Sin despedirse de los otros niños, que aún se reían mientras daban patadas al balón, recogió su mochila y se fue a casa. Estaba claro que el chico quería mucho a su mascota. Teo, a su manera, se daba cuenta de esto. Sabía que tenía mucha suerte de tener a un niño tan bondadoso y cariñoso como dueño.

Pasaban los días y Teo se iba haciendo cada vez más grande. Nao se daba cuenta de que Teo no era feliz en aquel recipiente de cristal, tan pequeño y tan aburrido. El niño sabía que los peces son felices en los ríos, en los mares, con otros peces, jugando con las olas o dejándose llevar por la corriente. El muchacho se sentía un poco egoísta por tener a Teo encerrado allí, pero para Nao, Teo significaba mucho. Con Teo nunca se sentía solo.
Una noche, Nao creía estar soñando, pero no era así. El chiquillo pensaba que estaba teniendo alucinaciones, pero se equivocaba. Teo sacó su cabecita del agua y le habló de esta manera a Nao:

-Querido Nao. Cuando todos se reían de mí tú has estado siempre a mi lado. Soy un simple pez naranja que no llama la atención, y sin embargo, para ti soy especial. Quiero que prestes atención a lo que voy a decir, dijo el pez con un nudo en la garganta. Si tú, mañana por la mañana, de camino al colegio, me dejas en el río del parque, y así me devuelves mi libertad, la próxima Navidad volveré y te recompensaré por tu generosidad. Te lo prometo, explicó el pez con dificultad, ya que para él también había sido muy difícil tomar esta decisión. Alejarse de Nao era algo muy triste, muy muy triste para Teo.

Nao no podía creer que su pececillo hablase como una persona. Era un pececillo mágico, sin duda. Hasta ahora, Nao no lo sabía, aunque siempre había estado seguro de que su mascota era especial. Esto unido a todo el cariño que sentía por Teo hizo que pensara por un momento en lo doloroso que sería para él tener que deshacerse de su pez. Por eso no podía responderle de una forma clara.
-Pero…, yo te quiero para mí, dijo titubeando Nao justificando así su tristeza. Yo siempre he querido tener una mascota.
-Lo sé Nao, respondió Teo. Pero te prometo que si tú me das esa libertad que tanto necesito, volveré a buscarte y te recompensaré por todo lo que me has dado, repitió el pez naranja.

A pesar de la tristeza que le produjo, a la mañana siguiente, el muchacho abandonó a Teo en el río del parque.
-No olvides lo que te digo, añadió el pez. Vuelve la próxima Navidad al río y yo te devolveré el favor, recalcó una vez más Teo antes de despedirse de su gran amigo.
Nao asintió con la cabeza y se fue corriendo para ocultar sus lágrimas.
El chico lloró muchos días pensando en Teo. Sus padres intentaban consolarlo. Conocían la infinita bondad de su hijo y no les sorprendía lo que había hecho con aquel pececillo.
No creían que el pez hubiera hablado a su hijo, por supuesto, y tampoco que cumpliría aquella promesa, simplemente pensaban que todo aquello era producto de la imaginación del pequeño, pero le consolaron diciéndole que la próxima Navidad volvería a ver a Teo, y que sólo por esto debía vivir cada día con ilusión.

Como la madre de Nao veía cada vez más triste a su hijo, pensó que tenía que hacer algo por él. Una noche mientras todos dormían cogió sus agujas y con cartón y retales de lentejuelas, que había recogido del taller donde trabajaba, hizo para Nao una preciosa cometa. Le pintó una cara sonriente con unos grandes ojos. Ella pensaba que quizás aquel pequeño juguete le devolvería la ilusión y así podría olvidarse un poco de Teo.
A la mañana siguiente la cometa esperaba a Nao al lado de su tazón de leche. Nao no podía creer lo que veía. Abrazó a su madre con cariño dándole las gracias.
Tenía un nuevo juguete y además era precioso. El muchacho ya esperaba con ilusión poder volar la cometa por el parque.

Nao tuvo que esperar algunos días pero al fin llego el tiempo deseado. En cuanto vio que una ligera brisa se colaba por las ventanas de la escuela pensó que aquella tarde sería perfecta para salir al parque y jugar con su nueva cometa. Y así lo hizo.
Como siempre, los chicos del barrio estaban jugando al fútbol y vieron a Nao con su cometa. En seguida se acercaron a él con ánimo de molestarle, y burlarse de su nuevo juguete.
-¿De verdad crees que esta cometa puede volar?, le preguntaron con sarcasmo.
-¡Claro!, ¿por qué no iba a poder?, contestó Nao algo indignado.
-Está claro que tú nunca has visto una cometa de verdad, contestó otro de los chicos. Cuando vayamos a casa a por las nuestras y las veas quedarás impresionado.
Los chicos abandonaron el balón y fueron a por sus cometas. En pocos minutos estaban luciendo aquellas preciosas figuras con forma de dragón, de aviones, de mariposas…. que planeaban en el aire como si de águilas de verdad se tratara.
Tenían razón, sus cometas volaban mucho más alto y se mantenían mucho más tiempo en el aire, pero él estaba muy contento con la suya.
Así pasaron la tarde los chicos. Nao estaba contento porque, una vez más, había podido jugar con ellos. Ahora los niños del barrio querían jugar también con sus cometas, quizás sólo por presumir ante Nao de sus juguetes, pero eso al chico le daba igual. Estaba contento porque de nuevo jugaban con él.

Todas las tardes quedaban a la misma hora en el parque. Pero aquel día el viento era demasiado fuerte para la cometa de Nao. Se enredó entre las ramas de un árbol mientras las demás volaban con elegancia, casi tocando las nubes. A Nao le costó mucho subir al árbol para desenredarla. De repente, le dio rabia ser el niño del barrio que siempre tenía los juguetes más viejos, las cosas más „insignificantes“ como decían los otros chicos. Le dio rabia ser pobre, le dio rabia no tener juguetes bonitos y nuevos. Perdió su paciencia al ver como los chicos no paraban de burlarse de él cuando le vieron subido al árbol intentando desenredar el hilo de la cometa, y no pudo más. Agarró su juguete con furia y lo tiró a una papelera.
Cuando se le pasó la tristeza, se sintió mal por haber tirado su cometa y fue corriendo a buscarla. Allí estaba un poco manchada y un poco rota. La abrazo y le quitó las manchas. Pero lo más sorprendente es que de los ojos de la cometa brotaban lágrimas como las de una persona. Otra vez creyó Nao estar soñando, pero no, no era así. La cometa aún con los ojos empañados en lágrimas le habló y le dijo:

-Soy una cometa que no puede volar más alto. Soy pequeña y de cartón pesado. Pero si me dejas en libertad para siempre, si cortas el hilo que me sujeta a ti, yo iré al país de las cometas donde aprenderé a volar más alto, donde harán de mí una cometa elegante y fuerte y, por supuesto, volveré para ayudarte.
Nao no podía creer lo que le estaba sucediendo ¿Qué podía hacer? ¿Abandonar la cometa? Eso significaba quedarse solo de nuevo.
-No puedo hacer esto por ti, respondió Nao. Para mí, tu eres la más bonita de todas las cometas aunque no vueles tan alto como las otras. Si te dejo en libertad no tendré nada con lo que jugar.
La cometa entendía la situación pero conocía la bondad del chiquillo y le pidió una vez más su ansiada libertad.
-No olvides lo que te voy a decir querido Nao, le explicó. Entre tus manos yo he sentido mucho cariño, y cuando mis compañeras han logrado, incluso, rozar las nubes, yo no las he envidiado porque sabía que las manos que sujetaban sus cuerdas no eran de niños tan buenos como tú. Pero si tú me das la libertad que necesito, te prometo que algún día te recompensaré por ello. A ti y a toda tu familia.

Nao volvió a casa cabizbajo con su cometa entre las manos. Reparó los trozos rotos y espero al viento de la noche para dejarla volar.
Mientras la cometa alcanzaba altura sonreía a Nao con cariño. De repente el niño no pudo verla más, se había perdido entre la oscuridad y las estrellas.

Los padres de Nao comenzaron a preocuparse por el niño. De nuevo su hijo les contó, que al igual que le había ocurrido con Teo, la cometa le había pedido que la dejara en libertad. Ellos no podían creer semejante locura. Tenían tan claro que las cometas no pueden hablar… Pero no podían hacer nada por Nao, sólo esperar a que se le pasara su tristeza.

Pasó el tiempo y a pesar de que Nao ya no estaba tan triste, pensaba cada día en su cometa y en su pececillo naranja, y también en las palabras que estos le habían dicho.
No volvió a hablar del tema con sus padres porque sabía que no le creerían por muchas más veces que lo repitiese, pero él siguió soñando con sus dos regalos mágicos.

Al cabo de unos días algo triste sucedió en la familia. Su papá perdió el trabajo como repartidor de pescado. De esta manera se esfumaban, por un tiempo, las ilusiones de poder volver al campo ya que debían gastar sus pequeños ahorros en comida y otras cosas necesarias del día a día. Su mamá no ganaba lo suficiente para mantener a toda la familia.
El despido llegó en el peor momento. En una semana era el cumpleaños de Di. Nadie quería estar triste. Toda la familia quería que Di se sintiera feliz y recordase su cumpleaños con cariño.
Tal y como su madre le había prometido, le confeccionó un vestido precioso con aquella tela que le habían regalado en Navidad. Di, que era una niña de gran belleza, estaba aún más guapa que de costumbre con aquel vestido de pana negro lleno de pequeñas florecillas de colores.
Los problemas económicos no fueron un impedimento para que la muchacha y todos sus hermanos disfrutaran de una deliciosa tarta de chocolate con guindas de colores. Sus padres sabían todo el esfuerzo que cada día hacía Di por la familia. Esta sólo era una pequeña manera de recompensar a la chiquilla.
Cuando los niños acabaron con la tarta y los zumos de frutas, la familia al completo decidió dar una vuelta por el parque.
La gente se daba media vuelta para ver a Di. Realmente Di era una niña muy guapa. Ella no pensaba en estas cosas ya que cada día debía ocuparse de muchas otras. No tenía tiempo ni para mirarse en el espejo. Y en su caso, esto no era una frase hecha, sino una realidad.
Di disfrutaba de su cumpleaños. Disfrutaba con su vestido nuevo. Nao y los gemelos también al ver tan feliz a su hermana.
En el paseo por el parque escuchaban atentamente las historias que su padre les contaba sobre el campo. Todos soñaban aún con regresar a aquellos pueblos de extensiones infinitas, con prados llenos de flores, de ríos de agua limpia, de montañas nevadas. Pero era sólo eso, un sueño.
Además, el sueño se interrumpió en el mejor momento. De repente, escucharon los gritos de un niño. Su padre intentaba calmarle y hablar con él, pero el niño ni siquiera miraba a su padre a la cara. Lloraba sin parar y con desesperación. El niño estaba furioso porque su locomotora de latón yo no echaba humo y había perdido una de sus ruedas. El chico pedía a su padre que le comprara una nueva. Esta para él ya era seguro „insignificante“ pensó Nao con tristeza. Y así era.
Para que el niño se calmara, su padre dejó la locomotora abandonada entre los arbustos, agarró al pequeño de la mano y le consoló diciéndole que comprarían otra locomotora inmediatamente.
A Nao le brillaron los ojos de felicidad. Si aquel niño no quería más aquella locomotora tan bonita y si, incluso, la había abandonado en el parque, esto significaba que él la podía coger y tener un nuevo juguete. Cuando el niño furioso y el padre se alejaron, Nao preguntó a su madre si podía recoger la locomotora y quedarse con ella.

-¡Claro!, ve a por ella, contestó su madre con una sonrisa.
Nao corrió a por ella. La locomotora le pareció preciosa. Tenía un color negro muy brillante y dos pequeñas ventanitas rojas a cada lado.

Cuando llegaron a casa, su padre arregló el juguete. La locomotora volvió a echar humo por su pequeña chimenea, y volvió a rodar con la nueva ruedecilla que para ella había fabricado el padre de Nao. ¡Qué bonita había quedado!, pensó el niño.

Cada tarde, a la salida del colegio, Nao jugaba con su locomotora en el parque. Imaginaba vías de ferrocarril que conducían a él y a su locomotora a lugares remotos y casi fantásticos. Imaginaba que detrás había muchos vagones que transportaban carbón a países en los que él nunca había estado.
El muchacho pasó muchas tardes jugando con su locomotora hasta que uno de esos días el juguete le habló.
A estas alturas Nao ni siquiera se sorprendió, e incluso sabía lo que aquella bonita máquina le iba a pedir. Y así fue, el niño no se equivocó. Esta vez ni siquiera intentó pedirle al juguete que pensará un poco en él. Hizo lo que ella le pidió. La llevó a la estación de trenes de la ciudad y allí la dejó. Mientras la locomotora rodaba con dificultad por un trocito de rail le decía a Nao:
-No olvides lo que te he dicho. Yo te señalaré el camino cuando por mi chimenea salga humo de color azul. Yo te ayudaré cuando lo necesites y así corresponderé a tu bondad.
Nao volvió a casa dándole vueltas a la cabeza. ¿Qué significaba aquello de señalarle el camino con un humo de color azul? De nuevo había tenido un objeto mágico entre sus manos y había tenido que abandonarlo. Era el tercer regalo mágico y ahora estaba triste porque no tenía ninguna de aquellas cosas que le habían hecho tan feliz, ni a Teo, ni a la cometa, ni a la pequeña locomotora. Sólo le quedaba una esperanza, volver a encontrarse con ellos alguna vez.

>> Capítulo II. La Navidad