JOSÉ Y PILAR. CONVERSACIONES INÉDITAS. MIGUEL GONÇALVES MENDES


El año pasado se cumplieron quince años de la película José y Pilar, del director de cine portugués Miguel Gonçalves Mendes. En 2010 llegó a las pantallas una preciosa cinta donde Gonçalves Mendes realizó, de forma magistral, un retrato de la vida cotidiana en Lanzarote del gran escritor José Saramago y de la brillante periodista y traductora, Pilar del Río. La película, coproducida por El Deseo, la productora creada por Pedro Almodóvar, y O2 Filmes, del director Fernando Meirelles, fue un éxito de taquilla en España, Portugal, Italia, Brasil y México. En 2011 fue candidata de Portugal para los premios Oscar.

Durante cuatro años, el director luso filmó a Saramago y su mujer en la intimidad de su hogar, en sus viajes por todo el mundo o en fiestas con amigos y familiares. De esa grabación no solo surgió la película sino que, además, Mendes escribió un libro titulado José y Pilar. Conversaciones inéditas, que es el que hoy les invito a leer y les presento a continuación. Una estupenda obra, editada por Alfaguara, compuesta, esencialmente y como se advierte en la contracubierta del volumen, de material novedoso, de horas de conversaciones «que exploran grandes cuestiones como la política, el amor, el trabajo, la literatura o la muerte».

Quiero compartir con ustedes algunas de las reflexiones que se recogen en esta obra que, sin duda, merece la pena leer si uno quiere saber más sobre el Premio Nobel portugués y la periodista Pilar del Río.

El escritor chileno Luis Sepúlveda comentó en su día: «La grandeza de Saramago no tiene adjetivos que la definan fielmente, y los que existen se quedan cortos. Tampoco hay palabras para definir con justicia esa sociedad que José y Pilar forman».

JOSÉ

El milagro

«El milagro es que esto funcione. Que el cuerpo, cualquier cuerpo vivo, que un árbol crezca… Y no vamos ahora a pensar que es simple.

Está claro que llegan las enfermedades, llegan perturbaciones, que unas veces se resuelven y otras no, así hasta la última. Que, en fin, ésa nunca se resuelve.

Un cuerpo con salud funciona como el motor de un coche: hoy en día prácticamente no se oye. Todo es silencioso.

Lo extraño es que no se pare».

La verdad

«No importa, no importa que tú digas la verdad si esa verdad va contra las mentiras socialmente aceptadas».

La ambición

«(…) las personas que tienen una ambición y que luchan por realizarla tienen tal vez muchas cosas para contar, los episodios de esa lucha, conseguir lo que sueñan, pero yo nunca soñé nada, nunca tuve ambiciones».

El destino

«Las cosas van sucediendo, o igual no suceden. Las vidas no están escritas desde el principio para ser vividas de una manera, según el lugar en que se nació, según la clase social a la que se pertenece, según la educación que se recibió (…) Los caminos no están hechos, andando cada uno de nosotros hace su propio camino. La carretera no está preparada para recibirnos, es necesario que sean nuestros pies los que marquen el destino, destino u objetivo o lo que quiera que sea».

El escritor

«El escritor es escritor cuando escribe. Si no estoy sentado trabajando, si no estoy sentado escribiendo, no soy escritor, o mejor dicho, soy escritor, pero cuando no estoy escribiendo no estoy trabajando en lo que hace de mí, en ciertos aspectos, una persona diferente a otras personas».

«No es porque una persona vaya a salvar el mundo con lo que escribe, tampoco sabe si se salvará a sí mismo, simplemente tiene que hacer lo que tiene que hacer. A veces les digo a los escritores más jóvenes: «No tengas prisa y no pierdas tiempo». Parece una contradicción, pero no lo es. «Ah, ¿y eso cómo se hace?» Pues no teniendo prisa, no creyendo que cualquier cosa que se haga es genial, y usar el tiempo de modo que el día que se cumple sea, por haberlo vivido, una satisfacción tan completa cuanto sea posible».

El amor

«(…) siempre hay algo que se escapa, y lo que se escapa, lo que es indecible, lo que pertenece a la categoría de lo inefable, lo que no se puede expresar con palabras, es ahí donde está el amor. El resto es la vivencia cotidiana de dos personas que viven juntas y que saben que no todo son rosas. Y que, porque se quieren, porque se aman, están ahí firmes y se acabó. Otras veces no».

El matrimonio

«En el matrimonio no hay dos, sino tres: los dos que participan, más la unión que constituyen esos dos, que da lugar a una entidad distinta, la unión de los dos. Creo que muchas veces los problemas que se plantean a la hora de una separación, por ejemplo, proceden de esto, que no puedo demostrar, es simplemente una intuición, algo que existía y que se resiste a desaparecer».

Los demás

«Cada uno hace de su vida tal vez cuánto, ¿el cinco por ciento, el diez por ciento? El noventa o noventa y cinco por ciento restante de nuestra vida está hecho por los otros, no es porque los otros quieran hacer nuestra vida, sino por el hecho de estar ahí y, por tanto, influir… Pueden no influir de una forma directa, pero dejan su marca, dejan señal de paso. Es así, es así».

La inspiración

«No creo en nada que tenga que ver con inspiraciones. No hay inspiración, hay trabajo. ¿De dónde vienen las inspiraciones? Desde luego, si tienen que venir de un lugar, ése es, evidentemente, el único lugar posible, nuestra cabeza».

Dios y las religiones

«No soy capaz de creer en la existencia de un dios, todo en mí rechaza esa idea, se niega a entrar en ese juego, un dios que nunca nadie ha visto, que no se sabe dónde está, un dios de una cierta religión y no de otra. Y también existe lo que se podría llamar una conciencia moral, que ésa si creo tenerla. Cualquier persona que quiera afrontar la realidad de los hechos llega a la conclusión de que es mucho más fácil aceptar que las religiones nunca han servido para nada, porque nunca sirvieron para lo que fundamentalmente deberían: aproximar a las personas, a unas con otras».

El pecado

«No tuve ninguna crisis religiosa, no tengo miedo a la muerte, no tengo miedo al infierno, no tengo miedo al castigo eterno por los pecados… ¿Qué pecados? Pecados, ¿qué es eso? ¿Quién inventó el pecado? A partir del momento en que se inventa el pecado, el inventor dispone de un tremendo instrumento de dominio sobre el otro. Si tú le metes en la cabeza a una persona la idea de que ha pecado, puedes hacer con esa persona lo que quieras, y fue lo que la Iglesia hizo. Ya no hace tanto porque, pobrecitos, no tienen ni la mitad del poder que antes tenían. Es más una farsa, más una farsa trágica, que la Iglesia representa todos los días».

La lectura

«Leer siempre ha sido una actividad de minorías».

Lo escrito

«¿Hemos pensado alguna vez que todo lo que tenía que ser dicho ya ha sido dicho antes y, por tanto, a partir de ahí tocaría callar? No. Seguimos hablando».

La muerte

«Lo malo de la muerte es haber estado y ya no estar, eso es lo peor de todo, haber estado y ya no estar. Parece una cosa obvia, pero es ahí donde radica exactamente la cuestión».

La vida eterna

«¿Vida eterna? No juguemos, por favor, que no jueguen con nosotros, que no abusen de nuestra credulidad, que no abusen sobre todo de nuestros miedos, porque sí, efectivamente, la muerte asusta, así que no nos prometan lo que no nos puedan dar. Y como no nos pueden dar ni la vida eterna, ni el paraíso, ni esto ni aquello, que no nos prometan nada porque no vale la pena… Es todo falso. Imagine que Jesús realmente no es hijo de Dios: en primer lugar, nadie ha visto a Dios, por lo tanto ni siquiera sabemos si Dios tiene el llamado aparato genital».

La creación

«El hidrógeno es un gas leve e inodoro que con tiempo suficiente se convierte en ser humano», es decir, que nosotros no podríamos existir sin el hidrógeno, y otras muchas cosas, pero fundamentalmente el hidrógeno. Esto significa que Dios, para crear al hombre y a la mujer, tuvo que comenzar creando el hidrógeno… Porque no se puede crear nada a partir de la nada. Un dios no puede decir: «Ahora tengo un capricho, voy a crear un universo». ¿Para qué querría Dios un universo? Explíqueme cuál es la utilidad práctica de un universo… No, por favor, las cosas no son así».

PILAR

El Quijote

«Odiaba al Quijote cuando era pequeña, lo mismo que odiaba la bandera de España y lo mismo que odiaba a Franco y lo mismo que odiaba todos los mitos que nos quisieran imponer a la fuerza. (…) Odiaba al Quijote porque le gustaba a Franco y porque lo identificaban con el espíritu de lo español. Y me parece horrible lo español, como me parecen horribles las patrias. Luego fui creciendo, me di cuenta de que el Quijote era un pobre hombre y, en tanto que pobre hombre, empezó a gustarme».

Los símbolos

«Cada vez que alguien pretende utilizar los símbolos de un país o cada vez que alguien esgrime una bandera, incluso en los partidos de fútbol me repugna. Me parece absolutamente horroroso ese uso patriotero de símbolos que, al final, no significan nada. Que no son nada más que un logotipo, o sea, cada vez que miro a la gente exaltada y emocionada con logotipos me parece ridículo o patético. Esa es mi formación sentimental y en eso milito».

La mentira

«Vivimos siempre en la mentira. Nacemos en la mentira, nos criamos en la mentira y la mentira forma parte de nuestra existencia siempre».

La familia

«La primera mentira que dicen todos los seres humanos es por culpa de la familia, la primera tergiversación, la primera hipocresía. No, pero todo el mundo la defiende… aunque se odien entre ellos o se ignoren…¿La familia?¿Sabes lo que es la familia? Esa cosa que se pelea después por una herencia, eso es la familia».

«La familia es un grupo social, es el grupo social más perverso que puede haber para el individuo. Se constituye, está, existe, y hasta lo mantenemos, estupendo, pero es perverso. (…) Aprendemos a tener una doble vida y a ser distintos de lo que queremos ser precisamente por las relaciones familiares, porque tememos que nos marquen como distintos a lo establecido por la sociedad, y quien manda, a través del núcleo más cercano, es la familia. A mí no me gusta la familia. De todos los núcleos sociales, familia, matrimonio, Estado, Iglesia, el núcleo de los amigos es el más libre, en el que entras y sales, en el que das o recibes. En el que no se te piden cuentas… Yo reivindico la amistad sobre los demás núcleos».

El descanso

«Para descansar tenemos la eternidad; cuando nos muramos, ya descansaremos (…) No hay nada más repugnante que quejarse. (…) Considero que mientras estemos vivos hay que estar vivos y luego ya pasaremos al descanso. Mientras, la vida trae días, y los días, cada uno veinticuatro horas y, por tanto, da tiempo para muchísimas cosas».

El matrimonio

«El matrimonio me parece que es una fuente de problemas. Creo que sería mejor que hombres y mujeres fuésemos amigos y así, cuando hubiera una separación, se separaran amigos. No hay tantos problemas como cuando se rompe un matrimonio, ¡qué horror! «.

La pareja

¿A los amigos los tratamos de convertir en otra cosa? A los amigos los aceptamos. ¿Por qué en la pareja tratamos de convertir en otra cosa a las personas que hemos elegido?… Van a ser como son. O vamos a ser como somos. A mí no me pueden hacer distinta a la que soy y tampoco voy a hacer distinto al otro».

El romanticismo

«El romanticismo es esa cosa que ha hecho llorar a millones y a millones de mujeres por la noche cuando están en la cama con la almohada. Eso es el romanticismo. El romanticismo es esa cosa que las ha convertido en tuberculosas para ser blancas. El romanticismo es lo que ha impedido vivir el momento en función de un futuro hipotético. El romanticismo es una de las mayores atrocidades que han inventado, supongo que los hombres, para que sufrieran y padecieran las mujeres. Detesto el romanticismo».

Padres e hijos

«No elegimos ni a los padres ni a los hijos. (…) ¿has visto la cantidad de parejas que se rompen y los poco padre-hijo, madre-hijo que se rompen? Es porque no pueden. Si pudieran… Si hubiera una forma legal de tener padres o tener hijos…los juzgados estarían atestados».

El amor

«No puedo soportar a las personas que hablan todo el día del amor y no sé qué… y luego, en la vida, te das cuenta de que no son capaces de dar un paso por nadie. De arriesgarse nada por nadie, de tomar una iniciativa e involucrarse por nadie. Están esperando siempre a que venga alguien a rescatarlas. ¿Qué tipo de amor es ése? Si estás esperando a que te organicen la vida y los sentimientos… Ah, es que necesito un hombro para llorar… ¡No! Tu hombro es necesario para que lloren millones de personas, pon tu hombro y verás como dejas de tener esos sentimientos».

El resentimiento

«No, yo no creo que el amor y el odio estén cerca, creo que lo que mueve el mundo no es ni el amor ni el odio, es el resentimiento y el resentimiento sí que está cerca de todo. Estoy convencida, absolutamente convencida, de que la mayor parte de las empresas llamadas patrias se forman por resentimiento. Más que por amor y más que por odio. (…) Las grandes guerras, las grandes conquistas, las grandes derrotas, las grandes traiciones, son siempre por resentimientos».

El poder

«El adversario de la felicidad de los seres humanos es el poder. Se manifieste en forma de Estado, de religión, de norma, de código, de imposición, ése es el adversario capital, no los vecinos, que son tan desgraciados como uno».

La razón

«A mí me parece que la razón tiene que mandar sobre la voluntad, creo que somos animales racionales, y que debe predominar lo racional sobre lo animal e incluso sobre lo emocional. Creo que la razón tiene que controlar las emociones. Esto parece que es lo más frío y lo que es lo más fuerte que se puede decir. Pero es que creo que somos racionales y que tenemos la obligación de ser racionales y no dejarnos llevar jamás por el instinto. Ah, dicen: «Es que la emoción no es instinto»… Hombre, la emoción a veces es instinto. A veces es instinto edulcorado por la cultura. Incluso pienso en el amor, que es una invención cultural. Porque lo que hay en los animales es instinto, no amor. No, yo creo que la razón tiene que controlar nuestras vida. Y cada día decir los que estamos aquí, los que vivimos en un continente privilegiado, en una situación privilegiada, que nuestro trabajo no puede ser en absoluto llorar. No, me niego. Me niego al llanto, me niego a navegar sobre el llanto, como decía el poeta, y me niego al fado, a la insatisfacción y a la depresión. Ah, pero es que la depresión ocurre. Pues tomamos unas pastillas y nos vamos a trabajar, punto. Que para eso están los psicólogos y los psiquiatras, trabajando, y los científicos».

Dios

«Nada. No es nada, una idea a la que muchas personas se aferran porque es el único contacto que pueden tener con lo trascendente. Vamos a ver, una persona culta, que tiene acceso a Mozart y a Beethoven y que es capaz de regocijarse en eso, quizás no necesite la idea de Dios. Una persona que tiene una vida machacada todos los días y que, además, no tiene acceso a Mozart ni a Joyce ni a Saramago, a lo mejor necesita una idea de Dios, porque es lo único que le da una dimensión distinta de la existencia».

El día

«Y cada día trae su vida y cada día puede ser hermoso».

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