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10Ago/13

LA BENDITA JUVENTUD. CLAUDIO RODRÍGUEZ

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Tenía muchas ganas de incluir en el blog a este poeta que a mí siempre me ha resultado enigmático, aunque no sabría explicar la razón. Hablo de Claudio Rodríguez (Zamora 1934, Madrid 1999).
Con tan sólo 18 años gana el Premio Adonais con la obra “Don de la ebriedad”, considerado por la crítica como uno de los libros más brillantes de la segunda mitad del siglo XX en español. Este libro impresionó muchísimo a Vicente Aleixandre con el que el poeta zamorano mantuvo una amistad profunda. Fue también amigo de Leopoldo Panero y Luis Rosales.
En 1993 obtuvo el Premio Príncipe de Asturias de las Letras.
Es un poeta íntimo, sobrio de gran densidad estilística, a mi parecer.
Aquí quiero destacar y homenajearle con uno de sus poemas que está entre mis favoritos de este autor. Se titula “Amanecida”.

“Dentro de poco saldrá el sol. El viento,
aún con su fresca suavidad nocturna,
lava y aclara el sueño y da viveza,
incertidumbre a los sentidos. Nubes
de pardo ceniciento, azul turquesa,
por un momento traen inquietud, levantan
la vida y engrandecen su pequeña
luz. Luz que pide, tenue y tierna, pero
venturosa, porque ama. Casi a medio
camino entre la noche y la mañana,
cuando todo me acoge, cuando hasta
mi corazón me es muy amigo, ¿cómo
puedo dudar, no bendecir el alba
si aún en mi cuerpo hay juventud y hay
en mis labios amor?

“(…) ¿cómo puedo dudar, no bendecir el alba
si aún en mi cuerpo hay juventud y hay
en mis labios amor?”

Estos últimos versos que aquí destaco son impresionantes. Se ha fundido totalmente con la naturaleza a lo largo del poema y después ha llegado la alegría de saberse joven y tener la suerte de poder disfrutar de ese sol, que pronto saldrá. Es una idea muy romántica. De hecho estuvo muy influenciado por los románticos ingleses.
A mí este poema, personalmente me recuerda mucho a los trabajos del genial William Wordsworth, su ritmo, su hondura y de que manera tan directa y tan plena llega al lector. Simplemente perfecto.