YASUTAKA TSUTSUI. ESTOY DESNUDO

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Yasutaka Tsutsui (Osaka, 1934) es, sin duda, un polémico y brillante escritor japonés. Sus obras cargadas de humor negro y de contenido satírico no dejan a nadie indiferente. Tsutsui es uno de los escritores de ciencia ficción más famosos de Japón. Podemos abrir algunos de sus libros gracias a Ediciones Atalanta, que ya en el año 2008 publicaba “Hombres salmonela en el planeta porno” y ahora la editorial ha pedido al autor que seleccionase los que, a su juicio, eran sus mejores cuentos y así ha nacido el volumen “Estoy desnudo”.
En “Estoy desnudo” se agrupan ocho cuentos insólitos. Por ejemplo el que da título al volumen nos cuenta la historia de Yasuko, una mujer casada, y Takashi, un trabajador de élite en una empresa de prestigio. La pareja que mantiene un romance en secreto se ha citado en un hotel, pero un fuego les sorprende dentro y tendrán que abandonar su nido de amor rápidamente. Lo que sucede después es tan sorprendente y cómico como irracional y triste.
El propio Takashi se pregunta:

“¿Por qué una persona como yo, guapísimo, inteligente y de la élite que normalmente me encargaba de hacer transacciones de entre decenas de millones y varios cientos de millones de yenes y que, a veces, volaba al extranjero, donde me manejaba en un inglés fluido, tenía que debatirse en eta situación física con sólo unos calzoncillos.”
Esta es la única pista que puedo dar. El cuento hay que leerlo y les garantizo un buen rato de diversión.
Otro de los cuentos el titulado “El peor contacto posible” nos presenta a los “magumagus” seres de un lugar llamado Magumagu. Ellos quieren contactar con los terrícolas y un hombre debe ser el representante de la Tierra. Tienen que convivir una semana juntos para estudiar los usos y costumbres de cada uno. Es indispensable que el representante de la Tierra esté dotado de un gran sentido común. Así Takemoto, el terrícola y Kerara el magumagu se encuentran garantizando sorpresas al lector.
Kerara reflexiona así es una de las conversaciones que mantiene con Takemoto:

“En el punto en que colisionan el sentido común con el mismo sentido común nace una nueva civilización, ¿no te parece? De la mezcla mutua de las diferentes costumbres se puede obtener una nueva cultura. ¿Estás de acuerdo?.”

El objetivo de Kerara es matar al terrícola:

“Kerara me había golpeado con todas sus fuerzas y había puesto veneno en mi comida, y, en ambos casos, había estado a punto de matarme, pero a lo mejor los magumagus eran una tribu que sentía placer jugando con la muerte. Desconocía si habían establecido de verdad un dualismo; los terrícolas, por ejemplo, tenemos dos grandes impulsos representados en Eros y Tánatos. Según esto, la pulsión de vida es tanto de amor como de hambre, y se manifiesta abiertamente. Sin embargo, la pulsión de muerte permanece oculta inconscientemente, y sólo muy de tarde en tarde aflora con ímpetu. Por el contrario, quizá los magumagus tuvieran tendencia a regocijarse cuando se desencadena un impulso hacia la muerte del interlocutor.”

Se agradece en Tsutsui su prosa directa, irónica, clara, transparente. No tiene miedo, escribe sin prejuicios, sin ganas de embellecer el texto, sin ganas de ser preciosista, y consigue ser único, fresco y auténtico. Además de divertido, puede ser cruél también pero en todos los casos su prosa es valiente e inteligente.

En otro momento Kerara dice:

“La sorpresa que sorprende basándose en intenciones destinadas a sorprender no es una sorpresa de verdad y, puesto que una gran parte de las sorpresas que nos depara la vida son de ese tipo, en ese caso no se trataría de algo sorpresivo, sino más bien de algo que está llamado a ponernos en aprietos.”

“La ley del talión” describe, con bastante crueldad la historia de un fugitivo que ha entrado a una casa de un hombre y allí se ha atrincherado. El hombre vuelve de trabajar y no sabe nada hasta que ve como los medios de comunicación se abalanzan sobre él en busca de algún dato que aclare lo que está pasando en su casa. Su mujer y su hijo han sido tomados como rehenes, ¿por qué?, sin duda hay que abrir este cuento también por su singularidad.
Al estilo Agatha Christie en “Diez negritos”, pero con el sello Tsutsui, el cuento “Maneras de morir” nos cuenta como un “oni”, personaje típico de cuentos y fábulas japonesas, llega a una empresa y va matando a sus empleados.
Por último destacaré “El día de la pérdida”. Warai, un chico de 24 años que aún no ha tenido relaciones sexuales, está ilusionado porque a Keiko, una compañera de trabajo, le gustaría tener relaciones con él.
“…Warai no tenía la mente allí, sino que sus expectativas y su imaginación estaban puestas en el placer que iba a sentir aquella noche. En medio de esa ilusión, Warai ya se había quitado la ropa, incluidos los calzoncillos nuevos, y estaba completamente desnudo. Jadeando violentamente, alargó sus manos temblorosas hasta el vestido de Keiko, dispuesto a quitárselo. Pero lo que a él le resultaba más complicado era no saber qué tipo de vestido llevaría Keiko.”

© 2009 Araceli Cobos

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