WINTERREISE. WILHELM MÜLLER. SCHUBERT

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En el último año de su vida, el compositor austriaco Franz Schubert (Viena 1797-1828) compuso un ciclo de lieder (canciones) sobre poemas del escritor alemán Wilhelm Müller (Dessau 1794, 1827) que tituló  “Winterreise” o “Viaje de invierno”. Esta composición, a mi parecer, refleja la perfecta comunión entre poemas y música. Se unen los trabajos de dos artistas de descomunal sensibilidad para dar al mundo una de las piezas musicales más bellas que ustedes puedan escuchar. Sencillamente maravilloso. Hay una grabación de referencia, la del barítono Dietrich Fischer-Dieskau con el pianista Gerald Moore de 1972 que encontrarán en Deutsch Grammophon y que les recomiendo y ustedes entenderán la razón.

Aquí, al ser este un blog de literatura, me centraré en algunos de los poemas que se recogen en “Winterreise” y que son, por otra parte, los que más me gustan. Se trata de las poesías o lieder número:  1, 5, 11 y 24. El trabajo consta de 24 canciones que cuentan una triste historia de amor.

En la primera canción titulada “Gute Nacht”, “Buenas noches” se nos presenta al amado que cuenta el final de una historia de amor en la que desconocemos la razón por la cual el amor se ha acabado. En las siguientes canciones-versos se nos irá narrando la historia a través de estos poemas que hacen de la pieza, una sucesión de notas desgarradoras a la vez maravillosas, a veces tiernas, a veces ingenuas, a veces dolorosas e incluso a veces algo esperanzadoras, para volver a la tristeza que el invierno se encarga, además, de aderezar.

Este primer poema es hermoso, sencillamente bello. Ese último verso lo dice todo:

“Cuando paso por ella te escribo

en la puerta “buenas noches”

para que puedas ver

que he pensado en ti”

 

Buenas Noches

“Como un extraño llegué,
parto también como un extraño.
Mayo fue benévolo conmigo
y me dio muchos ramos de flores.
La muchacha habló de amor,
su madre incluso de boda.
Ahora el mundo es tan lóbrego,
el camino está oculto por la nieve.
No puedo elegir
la hora de mi viaje,
he de encontrar el camino
en medio de esta oscuridad.
Me acompaña una sombra
que proyecta la luna,
y por los blancos campos
busco huellas de animales.
(…)
El amor gusta de vagar sin rumbo
-así lo ha hecho Dios-
de un lado para otro.
(…)
¡Amada mía, buenas noches!
No perturbaré tus sueños,
sería horrible para tu reposo,
no escucharás mis pasos.
¡Chito, chito, la puerta está cerrada!
Cuando paso por ella te escribo
en la puerta “buenas noches”
para que puedas ver
que he pensado en ti.

“El organillero”, “Der Leiermann” es la última canción del ciclo y en ella se encierra un poema desgarrador. Sublime.

“Al otro lado del pueblo
se ve un organillero,
y con dedos ateridos,
gira el manubrio como puede.
Descalzo sobre el hielo,
se tambalea a uno y otro lado
y su pequeño plato
está siempre vacío.
Nadie quiere escucharlo,
nadie lo mira,
y los perros gruñen
alrededor del viejo.
(…)
Anciano prodigioso,
¿puedo irme contigo?,
¿quieres tocar tu organillo
mientras yo canto?”

Las notas de la quinta canción “Der Lindenbaum” o “El tilo” son magistrales. Esta canción, al igual que la primera tienen un inicio embaucador. Es una de las canciones más populares del ciclo. El tilo, en la literatura romántica simboliza el hogar y la seguridad. El hombre evoca el árbol, quiere encontrar en él el reposo a su dolor.

“Junto a la fuente, frente a la puerta
se alza un tilo.
Soñé bajo sus sombras
tantos dulces sueños.
Tallé en su corteza
tantas palabra de amor;
siempre me atraía hacia él
en la alegría y en la pena.
(…)

Y sus ramas susurraron
como si me llamaran:
¡Ven aquí, compañero
aquí encontrarás reposo!

(…)
Hace  ya muchas horas
que me alejé de aquel lugar,
y no dejo de oír esos susurros:
¡aquí encontrarás reposo!”

Y terminaré con “Sueño de primavera” que ocupa el puesto número once del ciclo. “Frühlingstraum”. Me fascina este poema por muchas cosas, pero sobre todo por este verso:

“¿Se ríen del soñador

que vio flores en invierno?”

Que maravilla de verso, que belleza inigualable.

“Soñé con flores multicolores
tal como florecen en mayo;
Soñé con verdes praderas,
con el grito alegre de los pájaros.

Y cuando el gallo cantaba,
se hallaban mis ojos abiertos;
Allá estaba frío y siniestro,
Cantan los cuervos en el techo.

¿Quién ha pintado las hojas

en el alféizar de la ventana?
¿Se ríen del soñador,
que vio flores en invierno?
Soñé en el amor, sobre al amor,
en una hermosa doncella,
en corazones y en besos,
en delicia y bienaventuranza.
Y cuando el gallo cantaba,
se hallaba mi corazón despierto.
Hoy me encuentro aquí yo solo,
y recuerdo aquel sueño.
(…)”

Johann Ludwig Wilhelm Müller fue el autor de estos bellísimos poemas que inspiraron a Schubert sus ciclos de canciones “Winterreise”, publicado en 1827 y “Die schöne Müllerin”, “La bella molinera”, 1920.

Los primeros poemas del poeta alemán aparecieron en 1816 en una antología de corte patriótico titulada “Bundesblüten”, en la que publicaban varios escritores que narraban la lucha de la nación alemana contra el invasor francés.

4 thoughts on “WINTERREISE. WILHELM MÜLLER. SCHUBERT

  1. Me encanta. Es una alegría que aparezcan tantos post suyos últimamente. Siempre sensibles. Un saludo.

  2. Gran entrada. Preñada de sensibilidad. Un placer leer tan bellos versos desconocidos hasta ahora para mí. Criticón.

  3. Como me satisface haberle mostrado algo nuevo, desconocido hasta ahora, a usted que conoce tanto y tan bueno. Su blog es un referente para mi, ya lo sabe. Muchísimas gracias. Un abrazo.

  4. Me encanta que usted siga ahí, al lado de mi blog. Se lo agradezco enormemente. Su sensibilidad, estoy segura, tendrá que ver mucho con estos versos cuando le han parecido tan bellos. Un abrazo, Araceli.

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