UN PERRO ABANDONADO NO TIENE RENCOR

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“Con una pata colgando,
despojo de una pedrada,
pasó el perro por mi lado,
un perro de pobre casta.
Uno de esos callejeros,
pobres de sangre y estampa.
Nacen en cualquier rincón,
de perras tristes y flacas,
destinados a comer
basuras de plaza en plaza.
Cuando pequeños, qué finos
y ágiles son en la infancia,
baloncitos de peluche,
tibios borlones de lana,
los miman, los acurrucan,
los sacan al sol, les cantan.
Cuando mayores, al tiempo
que ven que se fue la gracia,
los dejan a su ventura,
mendigos de casa en casa,
sus hambres por los rincones
y su sed sobre las charcas-
Qué tristes ojos que tienen,
que recóndita mirada
como si en ella pusieran
su dolor a media asta.
Y se mueren de tristeza
a la sombra de una tapia,
si es que un lazo no les da
una muerte anticipada.
(…)
El perro me entiende; sabe
que maldigo la pedrada,
aquella pedrada dura
que le destrozó la pata
y él, con el rabo, me dice
que me agradece la lástima.
(…)
Ya estaba mi pobre perro
muerto de las cuatro patas
Hacia el cielo de los peros
se fue, anda que te anda,
las orejas de relente
y el hociquillo de escarcha.
Portero y dueño del cielo
San Roque en la puerta estaba:
ortopédico de mimos,
cirujano de palabras,
bien surtido de intercambios
con que curar viejas taras.
“Para tí…un rabo de oro;
para tí…un ojo de ámbar;
tú…tus orejas de nieve;
tú…tus colmillos de escarcha.
Y tú, mi perro reía,
tú…tu muleta de plata”
Ahora ya sé por qué está
la noche agujereada:
¿Estrellas…luceros…? No,
es mi perro cuando anda…
con la muleta va haciendo
agujeritos de plata”

Este poema bello y triste a partes iguales, titulado “El perro cojo”, lo escribió el gran poeta granadino Manuel Benítez Carrasco (Granada 1922-1999). Y así escribió muchos más, poemas sencillos, llanos, sin pretensiones, con la belleza del que no presume de nada. Este poema quería incluirlo en Un libro abierto porque quisiera que todo el mundo que lee este blog se conciencie, si aún no lo están, de lo que supone el maltrato a los animales. Este poema es la radiografía de la tristeza animal. Los animales son seres que comparten el mundo con nosotros, no los maltratemos, no les abandonemos, no los utilicemos inutilmente, no los despreciemos. Amar a los animales debería ser algo natural. Es increible pensar que alguien pueda hacer daño a un animal, pero tristemente es así. Desde niños hay que inculcar el amor a los animales. Nuestros hijos deben crecer amando la fauna, la flora, la naturaleza. El respeto a la naturaleza es básico. Hay que cuidar al planeta, hay que protegerlo. La única forma de comenzar es por el amor y el respeto a los seres vivos que conviven con nosotros.
Precioso final el de este poema:

“Ahora ya se por qué está
la noche agujereada:
¿Estrellas…luceros…? No,
es mi perro cuando anda…
con la muleta va haciendo
agujeritos de plata.”

Benitez Carrasco escribió la continuación de este poema, que les invito a leer, titulado “El niño, el perro y el milagro”, donde dice que los perros no saben de rencores ni de venganzas, por mucho dolor que les hayan causado.

© 2009 Araceli Cobos

2 comentarios en «UN PERRO ABANDONADO NO TIENE RENCOR»

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