UN LIBRO ABIERTO

Posts Tagged ‘cuento infantil’

UNA FAMILIA INESPERADA: UN CUENTO DE NAVIDAD

Teo y Teresa caminaban juntos, muy pegados el uno al otro. Hacía frío, mucho frío en la ciudad y todo estaba cubierto de nieve. Teo y Teresa no iban solos. Del trineo del que tiraban, no sin esfuerzo, envuelta en mantas, dormía la pequeña Gabriela. Era el día de Nochebuena y, en la ciudad, todo [...]

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EL TAMBOR MÁGICO: UN CUENTO DE NAVIDAD

Bruno no sabía lo que pedir a Papá Noel aquel año. Tenía tantas cosas…No deseaba nada. Tenía todo. Por eso, cuando empezó a escribir su carta no se le ocurría nada. Después de mucho pensar, decidió que lo que quería era un tambor. Un tambor para hacer ruido, mucho ruido y molestar así a los [...]

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LA MANTA DE LANA DE LA TÍA ANETTA

Érase una vez una viejecita que vivía en el interior de un bosque. Todo el mundo la conocía por el nombre de tía Anetta. Tía Anetta tenía una pequeña y acogedora casa de madera entre los grandes árboles. La viejecita se divertía haciendo calceta. Pasaba horas y horas junto a la ventana de su saloncito [...]

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LOS DIAMANTES DEL SULTÁN

Hace muchos años, vivía en Bagdad un sultán que poseía un palacio lleno de oro y diamantes.
Todas las mañanas el sultán se paseaba por cada una de las habitaciones del palacio para ver si todos los diamantes estaban aún sobre las paredes. Cuando terminaba su largo recorrido por las estancias desayunaba tranquilo. Sus riquezas eran [...]

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EN EL BOSQUE DE LAS MARIPOSAS

Una mañana, en el bosque de las mariposas, una mariposa naranja le dijo a una mariposa azul:
-Quisiera ser como tú.
-¿Cómo yo? ¿Por qué como yo?, respondió la mariposa azul.
-Te admiran todos, respondió la mariposa naranja Cuando te observan, quedan asombrados de tu belleza, pero cuando alguien me mira lo único que ve es a una [...]

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LA BAILARINA Y EL MAGO: UN CUENTO DE NAVIDAD

Aunque el señor Mayer ya sabía que pasaría solo la Navidad, no le importaba lo más mínimo. Esto sucedía cada año, y al contrario de lo que sentiría cualquier persona si no tuviera a nadie a su lado con quien compartir un día tan señalado, el señor Mayer no estaba ni siquiera un poquito triste. [...]

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