MIGUEL DE UNAMUNO. PERU Y MARICHU

No voy a hablar de Miguel de Unamuno ( Bilbao 1864, Salamanca 1936), porque ya todos sabemos que perteneció a la generación del 98, que fue escritor, filósofo y profesor y rector de universidad, que tuvo una agitada vida política y que era profundamente apasionado y religioso. Todo eso fue Unamuno y muchísimo más

Me quedo con su novela «Paz en la guerra» y de entre muchos de sus poemas uno muy sencillo que me gustaría compartir con todos ustedes, después de tanto tiempo sin estar aquí. Se titula «Peru y Marichu» y me ha transportado este verano a mi infancia, de nuevo a ella. Ese lugar a donde volvemos con tanta frecuencia, al menos yo.

«Recuerdo un cuento que de niño

oí contar;

cómo Peru y Marichu levantaron

una casa de sal.

Cayó del cielo en lluvia el agua,

se fue el hogar;

lo arrastró derretido por la tierra

y lo más se fue al mar.

Los cuentos de la infancia dejan

siempre su sal;

el agua de los años nos los lleva

del olvido a  la mar,

pero queda del alma en el fondo,

queda el solar

salado para siempre con el jugo

de aquella dulce edad.

(…) »

Este verano me han venido continuamente a la mente estos versos de Alberti, que son sobradamente conocidos, pero me apetece volver a escribirlos aquí y compartirlos con ustedes, por si les ocurre en verano estas cosas que a mí siempre me ocurren, eso de volver al pasado. Son de su poema «Canción 8″ y son tan bellos…

» (…)

Yo, a caballo, por su sombra

busqué mi pueblo y mi casa.

Entré en el patio que un día

fuera una fuente con agua.

Aunque no estaba la fuente,

la fuente siempre sonaba.

Y el agua que no corría

volvió para darme agua.»

2 comentarios en «MIGUEL DE UNAMUNO. PERU Y MARICHU»

  1. Me alegro de volver a leer tus textos. En este caso sobre la fuerza del poder de la evocación. El Criticón.

  2. Me alegro mucho de que vuelva a visitarme :), he seguido algunos de sus últimos consejos y estoy leyendo «Suite francesa». Muchísimas gracias por hacer El Criticón, blog poderoso, de grandes contenidos y mucha sabiduría. Un abrazo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *