All posts by Araceli

18Jul/14

EL CANTAR DE MIO CID: LAS AVENTURAS DE UN HÉROE DE VERDAD

EL-CANTAR-DE-MIO-CID-LAS-AVENTURAS-DE-UN-HeROE-DE-VERDAD-660x220

Llevo muchos días volcada y entusiasmada en la lectura del “El Cantar de mio Cid”. Rodrigo Díaz el Campeador es un héroe que me ha seducido desde niña. Volver a leer la obra, años después, me ha dado momentos muy agradables, así es que les invito a que la abran si aún la desconocen o que la reelean porque es todo un placer volver a hacerlo, lo garantizo. Lo recomendaría incluso como lectura para estas fechas, ya que tenemos por delante un largo y cálido verano.
Pero, ¿por qué me ha gustado tanto El Cid desde niña?
Entre las razones más importantes están que fue un héroe que existió de verdad y no partió del imaginario individual o colectivo.
El héroe ya, desde el principio, es un héroe sin honra, ha sido acusado de robo. Por lo tanto ha sido desterrado de Castilla por el rey Alfonso VI y desposeído de todos sus vienes en Vivar. Además de privarle de la patria potestad de toda su familia. Por eso yo me preguntaba de niña, ¿Cómo va a ser capaz de recuperar todo eso sólo con su caballo Babieca y su espada Tizona?
El Cid inicia su campaña militar en tierras no cristianas.
Tras la conquista de Valencia, en poder de los moros, y haber obtenido el perdón real, las cosas se le ponen fáciles, incluso casa a sus hijas con grandes nobles, aunque luego caerá en más desgracias. Esta lucha contínua, esta vida en forma de montaña rusa me parecía fascinante.
La pérdida de la honra de sus hijas. doña Elvira y doña Sol, que aparecen atadas en el robledo de Corpes tras ser vejadas por sus esposos, los infantes de Carrión, por cierto grandes cobardes, es otra batalla a la que tiene que hacer frente.

Este cantar de gesta, que relata las hazañas en los últimos años de la vida del caballero, es la primera obra narrativa extensa de la literatura española en lengua romance. Compuesta a finales del siglo XII o en los primeros años del siglo XIII.
Es el único cantar épico de la literatura española conservado casi completo.
Hay que tener en cuenta que se trata de una obra literaria y no de un documento histórico, y así ha de leerse.

Aquí les dejo algunos fragmentos de la obra.

EL CID PIDE EL TRIBUTO DEL MORO

“Por el val de las Estacas
pasó el Cid a mediodía,
en su caballo Babieca:
¡oh qué bien que parecía!
El rey moro, que lo supo
a recibirle salía.
Dijo: “Bien vengas, el Cid,
buena sea tu venida,
que si quieres ganar sueldo,
muy bueno te lo daría,
o si vienes por mujer,
darte he una hermana mía.”
“Que no quiero vuestro sueldo
ni de nadie lo querría;
que ni vengo por mujer,
que viva tengo la mía:
vengo a que pagues las parias
que tú debes a Castilla.”
“No te las daré yo, el buen Cid,
Cid, yo no te las daría:
si mi padre las pagó,
hizo lo que no debía.”
“Si por bien no me las das,
yo por mal las tomaría.”
“No lo harás así, buen Cid,
que yo buena lanza había.”
“En cuanto a eso, rey moro,
creo que nada te debía,
que si buena lanza tienes,
por buena tengo la mía;
mas da sus parias al rey,
a ese buen rey de Castilla.”
“Por ser vos su mensajero,
de buen grado las daría.”

ROMANCE DE LAS QUEJAS DE LA INFANTA CONTRA EL CID RUY DIAZ

“Afuera, afuera, Rodrigo,
el soberbio castellano;
acordársete debería
de aquel tiempo ya pasado,
cuando fuiste caballero
en el altar de Santiago,
cuando el rey fue tu padrino,
tu, Rodrigo, el ahijado.
Mi padre te dio las armas,
mi madre te dio el caballo;
yo te calcé las espuelas
porque fueses más honrado:
que pensé casar contigo;
no lo quiso mi pecado:
casaste con Jimena Gómez,
hija del conde Lozano;
con ella hubiste dineros,
conmigo hubieras Estados.
Bien casaste tú, Rodrigo,
muy mejor fueras casado;
dejaste hija de rey
por tomar la de su vasallo.”
“Si os parece, mi señora,
bien podemos destigallo.”
“Mi ánima penaría
si yo fuese en discrepallo.”
“Afuera, afuera, los míos,
los de a pie y de a caballo,
pues de aquella torre mocha
una vira me han tirado.
No traía el asta hierro,
el corazón me han pasado;
ya ningún remedio siento,
sino vivir más penado.”

La fecha de nacimiento del héroe no ha estado muy clara, pero parece ser que fue entre 1045 y 1049
Todo está ya escrito, sólo decir que Rodrigo el Campeador ha sido un personaje literario casi inigualable a otros. Es curioso que los textos más antiguos sobre el sean árabes.

09Jun/14

VIDA SOLITARIA. FRAY LUIS DE LEÓN

VIDA-SOLITARIA-FRAY-LUIS-DE-LEÓN-660x220

“Faltan palabras a la lengua para los sentimientos del alma”

Esta bella cita con la que hoy comienzo mi post pertenece al gran Fray Luis de León (Belmonte, Cuenca 1527, Ávila 1591). Este poeta y religioso agustino español, me ha llamado siempre la atención. Su literatura ascética, que en ese tiempo de la segunda época del Renacimiento español, estaba inspirada, o conducida en alejarse de lo material, terrenal y poder alcanzar a Dios en su espíritu, en su paz, en su sabiduría, me ha motivado siempre a la lectura. Sus versos me han dicho siempre mucho sin ser yo una persona que se entusiasme, ni muchísimo menos, por las cuestiones religiosas ni la literatura religiosa, pero Fray Luis es una excepción.
Y claro, mientras las clases de matemáticas me parecían aburridas e indescifrables, sacaba mi libro de literatura y comenzaba a leer a esos escritores más olvidados que venían en las primeras páginas, entre ellos Fray Luis de León. Allí estaban sus poemas, algunos y entre ellos “Vida solitaria”. Les dejo con algunos versos.

“¡Qué descansada vida
la del que huye el mundanal ruido
y sigue la escondida
senda, por donde han ido
los pocos sabios, que en el mundo han sido!

Que no le enturbia el pecho
de los soberbios grandes el estado,
ni del dorado techo
se admira, fabricado
del sabio Moro, en jaspes sustentado.

No cura si la fama
canta con su voz su nombre pregonera,
ni cura si encarama
la lengua lisonjera
lo que condena la verdad sincera.

¿Qué presta a mi contento,
si soy del vano dedo señalado?
¿si, en busca deste viento,
ando desalentado
con ansias vivas, con mortal cuidado?

¡Oh monte, oh fuente, oh río!
¡Oh secreto seguro, deleitoso!,
roto casi el navío,
a vuestro almo reposo
huyo de aqueste mar tempestuoso.

Un no rompió sueño,
un día puro, alegre, libre quiero;
no quiero ver el ceño
vanamente severo
de a quien la sangre ensalza o el dinero.

Despiértenme las aves
con su cantar sabroso no aprendido;
no los cuidados graves,
de que es siempre seguido
el que al ajeno arbitrio está atenido.

Vivir quiero conmigo,
gozar quiero del bien que debo al cielo,
a solas, sin testigo,
libre de amor, de celo,
de odio, de esperanzas, de recelo.

(…)

08Jun/14

LA CARTA. STEFAN ZWEIG

LA-CARTA-UNA-BELLA-MISIVA-DE-STEFAN-ZWEIG_660x220

“Nada proporciona tanta salud como la felicidad, y no hay dicha más grande que el hacer dichoso a otro ser humano”

Stefan Zweig (Viena, 18881, Brasil 1942) ha dejado libros muy importantes a lo largo de su carrera literaria. Su vida intensa y su marcada personalidad hicieron de él un escritor muy interesante.
Sus relatos me gustan especialmente. Y hoy aquí quiero invitarles a que abran, a que lean uno muy especial, al menos en mi opinión, titulado “La carta”. Me he decantado por este porque la cita con la que he comenzado hoy el post me parece de una verdad y una belleza extraordinarias. Cita, claro está, recogida en este relato.
“La carta” comienza con estas palabras: “Dear old Ellen”. Todos sabemos que con este inicio se trata de una misiva que la protagonista, Margarita, envía a Ellen una vieja amiga de la adolescencia con la que comparte muchos secretos, quizás no todos, pero si uno muy importante. La admiración que ambas sentían por un viejo actor de teatro. Han pasado los años, se han casado, son madres, abuelas,… y los recuerdos de aquella juventud se han difuminado e incluso borrado de sus cabezas.
Pero Ellen tiene la necesidad de enviar esa larga carta a su amiga, ¿Cuál es la razón?
El destino quiere que a Ellen, que necesita unos días de descanso, le suceda algo imprevisto, en Bolzano, en Tirol, en una pequeña hostería de una aldea perdida entre las montañas. Todas las tardes en ese hostal se reúnen los parroquianos del pueblo a tomar unas copas y claro está ella también participa.
La primera tarde alguien entra a tomar esa copa rutinaria, alguien que a ella le llama poderosamente la atención, a los parroquianos no. Y así describe a ese individuo en su carta:

“Parecía hombre de unos 75 años, era muy corpulento (…) Un ataque apolítico debía haber paralizado ligeramente una parte de su cuerpo, ya que su boca también estaba torcida hacia un lado, y el párpado del ojo izquierdo era visiblemente más bajo y débil, con todo lo cual su rostro adquiría un aspecto desfigurado y amargo. Su indumento era extravagante en una aldea de la montaña; en lugar de la típica casaca campesina, y los habituales pantalones cortos de cuero, llevaba largos pantalones amarillos y demasiado anchos, que en otro tiempo posiblemente habían sido blancos, así como una americana que, a lo que parece, le quedaba estrecha desde años atrás y brillaba peligrosamente a la altura de los codos. La corbata, mal anudada, colgaba como una cuerda negra del cuello esponjoso e hinchado. Todo su aspecto tenía algo de venido a menos y, sin embargo, no podía descartarse la posibilidad de que ese hombre hubiera impresionado alguna vez gallardamente. La frente alta y redondeada, cubierta por la maraña blanca y confusa de una cabello tupido, tenía algo de señera, pero debajo de sus pobladas cejas ya se insinuaba la decadencia: ojos vagos bajo párpados sanguinosos, mejillas fofas y arrugadas colgando sobre un cuello blanco y abultado.”

Parece que el único objetivo del ese hombre que a Ellen le parece tan misterioso e interesante, es beber. Pero pronto comienza a hablar.

“… por el maldito dinero escupen versos de Shakespeare en una máquina y estropean el arte. Cualquier perdida de la calle tiene más dignidad que ellos. La última de ellas merece más respeto que esos monos, que hacer fijar sus caras en carteles, caras de un metro y más, que apalean millones por el crimen de lesa arte, que destrozan la palabra, el verbo viviente, y gritan versos de Shakespeare en un embudo, en lugar de educar al pueblo y enseñar a la juventud. “Una institución moral” llamó Schiller al teatro, pero eso ya no tiene validez. Nada vale nada hoy, salvo el dinero, el condenado dinero, y la propaganda que uno sabe hacerse. Y el que no sabe hacerlo o no ha sabido hacerlo, ése se va al diablo. Pero es preferible irse al diablo, digo yo, y para mí merece la horca todo el que se vende a ese maldito Hollywood.”

¿Quién es este señor? Sólo les puedo decir su nombre, Pedro Sturzentaler. ¿Qué tiene que ver con Ellen? ¿Lo conoce también Margarita?

El resto de la carta la tienen que leer ustedes. No la olvidarán. Magnífica.

Otros relatos que me han gustado especialmente del mismo autor son: “Veinticuatro horas de la vida de una mujer y “Una partida de ajedrez”.

05Jun/14

LOS MAGNÍFICOS CUENTOS DE “LA FIESTA DE LAS PALABRAS” EN LA FERIA DEL LIBRO DE BILBAO

LA-FIESTA-DE-LAS-PALABRAS-FERIA-DEL-LIBRO-DE-BILBAO_660x220

Este próximo sábado, 7 de junio, Salvador Robles estará en la Feria del Libro de Bilbao (instalada en el Arenal) firmando ejemplares de su último libro “La fiesta de las palabras” (Revista Atticus, 2014). Un libro que está reportando al escritor muchas alegrías y grandes sorpresas de sus lectores.
“La fiesta de las palabras” ha sido el libro más vendido en la Feria del Libro de Valladolid, cosa que me llena de una enorme satisfacción y alegría.
Robles espera a todos sus lectores y a todo aquel curioso que quiera saludarle y charlar con él, en la caseta de ELKAR, de 12:00 a 14:00 del mediodía. Por supuesto firmará ejemplares y mucho más. No se pierdan esta cita porque les aseguro que la última obra de Salvador Robles, compuesta por 113 relatos y microrelatos está llena de experiencias que les harán pensar de una manera diferente.
Hace unos días, Robles concedió una entrevista a Tele 7 en la que dejo, una vez más, su oratoria fluida y llena de sabiduría.
En esta entrevista reivindicaba la narrativa oral, la lectura, la educación a través de la historias y muchas cosas más. “Falta un poco de más pausa y más reflexión hoy en día”, comentó.
“En el momento que lees puedes compartir lo que aprendes y sabes. Las historias educan. Las historias hay que utilizarlas para enseñar. La literatura es solidaria por eso me gusta leer y escribir, transmitir las experiencias que lanzo al papel”, añadió el escritor.
Y también nos dejó una frase preciosa y tan verdadera… que me hizo reflexionar y mucho: ” El verbo leer, el verbo aprender y el verbo amar no admiten el imperativo”

Aquí les dejo con dos de estos magníficos microrrelatos que componen el libro.
Este primero se titula “En el último segundo” y en palabras del escritor, lo que él nos quiere explicar es que el proceso está en el éxito.

“El entrenador solicitó tiempo muerto. Sólo quedaban cinco segundos para el final del partido y su equipo perdía por dos puntos. O encestaban en la última jugada, o el descenso de categoría estaba consumado. Un descenso que sumiría al club, abrumado por las deudas, en una crisis de imprevisibles consecuencias. “¿Quién se atreve a lanzar a canasta?”, preguntó a sus pupilos. Nadie respondió.”¿Quién?”, apremió el técnico en un grito desgarrador. “Yo”, respondió una voz susurrante desde el extremo del banquillo. “¿Tú?” Era Juan, el suplente de los suplentes, el jugador inscrito para completar el cupo de fichas nacionales “¿Alguien más?”. Silencio. Alguien era Juan, sólo Juan, el único integrante de su plantilla con redaños suficientes. El entrenador, tras escrutar los ojos del voluntario tomó la decisión más crucial de su carrera. Ordenó al pivote que, cuando sacara de fondo, le pasara la pelota a Juan. “Y que sea lo que Dios quiera”.
Juan recibió el balón, avanzó unos metros botando la pelota, sorteó a un rival y, en el último segundo, lanzó desde más allá de los 6,75 metros. Encestara o no, Juan supo en ese instante que había alcanzado la cumbre como deportista.”

Y con permiso de mi querido y admirado Salvador Robles, este último relato titulado “Algo que hacer” se lo quiero dedicar a mi padre, porque el hizo con mi madre todo eso que aún quedaba por hacer.

“- Ya no hay nada que hacer- dijo el oncólogo, con la barbilla hincada en el pecho, abatido por la nueva derrota de la Medicina.
-¿Por qué?, preguntó la mujer.
-Porque su marido no tiene curación.
-He de asearlo, he de alimentarlo, he de confortarlo, hoy y, tal vez, mañana, y pasado, y el otro, y el otro… ¿Cómo que no hay nada que hacer?
El médico alzó la cabeza y miró a la mujer con unos ojos iluminados por la ternura.
-Gracias, señora.
-Gracias, ¿por qué?
-Por enseñarme que, mientras quede un hálito de vida, siempre hay algo que hacer.”

19Mar/14

LA FIESTA DE LAS PALABRAS, EN BILBAO. SALVADOR ROBLES MIRAS

LA-FIESTA-DE-LAS-PALABRAS-EN-BILBAO-SALVADOR-ROBLES-MIRAS

ALGO GRANDE
Se emocionaba con las historias que leía y las películas que veía, a veces incluso derramaba alguna lágrima; pero el hombre, a sus muchos años, no recordaba haber emocionado a nadie. Como temía irse al otro mundo sin dejar casi nada suyo en éste, tomó la determinación de hacer algo grande durante el tiempo que le quedaba. Probó a escribir el guión de una película. Fracasó. Acompañado de una guitarra, pugnó por componer una canción. Fracasó. Intentó pintar un cuadro. Fracasó. Pero los fracasos no se fueron de vacío; habían dejado algo en él: experiencia, el germen del éxito. Sabía lo que tenía que hacer. Guardó la pluma, la guitarra y el pincel en un armario con doble candado, y se aprestó a vivir con el corazón en la mano.
A primera hora de una mañana gris de otoño, salió de casa sin rumbo fijo, dejando que su intuición le guiase. Ésta le condujo a las profundidades de la tierra. “Sube a un vagón del metro”, le dijo. “Yo busco la vida. ¿Qué voy a hacer ahí?” “La vida late en el corazón del prójimo. Sube”. Obedeció sin rechistar. En las siguientes horas, entabló conversación con casi todas las personas que se sentaron a su lado, que fueron unas cuantas: una anciana viuda que siempre iba acompañada del recuerdo de su marido, un estudiante repetidor que no se sentía derrotado, una mujer triste que no perdía la esperanza de recuperar la alegría, un cantante que cantaba su propia canción, un hombre feo que admiraba la belleza, una mujer bella cuya belleza decía no pertenecerle, una adolescente que se había percatado de que su primer amor no era el amor primero, un viejo que había perdido la cuenta de los años que tenía… Al llevar el corazón en la mano, el hombre conoció los corazones de otras manos. Fue un día inolvidable. Al día siguiente, repitió la experiencia de emocionar emocionando.
Una tarde, al cabo de varias semanas de fuertes emociones, al llegar a casa, el hombre se dio cuenta de que el corazón no latía en su pecho. Se había quedado en el metro. Esa noche, se durmió para siempre abrazado a la felicidad. Lo más grande que tenía lo dejaba en este mundo.

Eso es lo que va a ocurrir mañana, algo grande, porque se presenta en Bilbao el último libro de Salvador Robles Miras “La Fiesta de las palabras” (Revista Atticus, 2014). Este relato, que he incluido, en el post, es uno de los que recoge el libro que les animo a abrir, a comprar y a disfrutar. Lectura amena, profunda, delicada y divertida, todo a partes iguales.
Salvador no tiene que demostrar nada, pero esta obra es un verdadero regalo para sus fieles lectores. Muchos premios avalan los cuentos y microcuentos que en el libro se presentan, pero eso da igual, el buen hacer del escritor es suficiente.
Mañana en el Hotel Abando de Bilbao (Jardines Albia) a las 19 horas. No falten, si aún no han leído nada de él les sorprenderá. Cuando le oigan hablar y, sin tapujos, declarar su amor por la literatura, les enamorará.
Intervendrán en el acto: el editor, Luis José Cuadrado; la periodista de EITB Maider Martín y el actor Xabier Xalabardé quien leerá algunos textos.

Presentación en Bilbao

05Mar/14

LEOPOLDO MARÍA PANERO. TAN FRÁGIL COMO UN VERSO

LEOPOLDO-MARiA-PANERO-TAN-FRaGIL-COMO-UN-VERSO_660x220

“Cuentan que la Bella Durmiente
nunca despertó de su sueño.”

También se fue Leopoldo María Panero (Madrid 1948, Las Palmas de Gran Canaria 2014), el último de los hermanos Panero que quedaba vivo, otro maldito, otro gran poeta, otro al que llamaban loco. A mi no me gusta esta palabra. Porque, como ya dije en el post dedicado a su hermano fallecido el año pasado Juan Luis Panero, yo le conocí en Las Palmas de Gran Canaria, en el año 2003, cuando trabajaba allí de periodista, y me pareció un hombre enfermo, pero, por momentos cuerdo, demasiado cuerdo, tanto como para volverse loco, como le llamaban.
Como comenté no le hice una entrevista pero hablamos, charlamos, porque fue un encuentro casual, y me pareció que me dijo mucho más que si le hubiese entrevistado, seguro.
Hoy es un día triste porque se han ido, con el autor de “Así se fundó Carnaby Street”, todos los Paneros, ya que quedaban todos aún en él, en este símbolo de la poesía de los novísimos, de la poesía española contemporánea, de la poesía esencial, esa que les invito a abrir de nuevo.
Fascinado por la izquierda radical estuvo en prisión por su militancia antifranquista. Estudio dos carreras, Filosofía y Letras en Madrid y Filología Francesa en Barcelona.
La película de Jaime Chávarri “El desencanto”, de 1976, es un documento único para conocer a esta familia llena de talentos y de vidas a la vez que poderosas, frágiles, tan fuertes como un poema, tan frágiles como un verso. Así eran ellos.
Aquí les dejo uno de los tantos y tantos poemas de Panero, de esos de tantos y tantos que me gustan. Se titula “Dedicatoria”.
El post ha comenzado con unos versos que conforman su poema “Érase una vez”.

“Más allá de donde
aún se esconde la vida, queda
un reino, queda cultivar
como un rey su agonía,
hacer florecer como un reino
la sucia flor de la agonía:
yo que todo lo prostituí, aún puedo
prostituir mi muerte y hacer
de mi cadáver el último poema.”