¿POR QUÉ NO LLORÉ YO?

PORQUe-NO-LLORe-YO

Bécquer siempre está. Hay que abrirlo y volver a él. Volver a él es una delicia. De una sensibilidad, quizás exagerada, Gustavo Adolfo Bécquer (Sevilla 1836, Madrid 1870) representa el Romanticismo. Así, como movimiento y como simple palabra sacada del diccionario, romanticismo.
Aunque fue conocido mientras vivió, comenzó a ganar prestigio cuando al morir se publicaron muchas de sus obras. Sus trabajos más conocidos son sus “Rimas y leyendas”. La sencillez, y la facilidad de estilo de cada una de sus obras le hicieron y le hacen único.

“Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán;

pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha al contemplar;
aquellas que aprendieron nuestros nombres,
ésas…¡no volverán!”

Esta es la clásica rima 50 que no merece comentario porque es imposible describir con más belleza y con más acierto el sentimiento de alguien que está muriendo de desamor.

Lo mismo ocurre con la 40:

“Asomaba a sus ojos una lágrima
y a mi labio una frase de perdón;
habló el orgullo y enjugó su llanto,
y la frase en mis labios expiró.

Yo voy por un camino, ella por otro;
pero al pensar en nuestro mutuo amor,
yo digo aún: ¿Por qué callé aquel día?”
y ella dirá: ¿Por qué no lloré yo?”.

© 2010 Araceli Cobos

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